Publicidad
7 Oct 2021 - 10:34 p. m.

Niegan tutelas a sacerdotes que buscaban sacar del mercado libro sobre pederastia

Un juzgado de Villavicencio negó las tutelas de tres sacerdotes, quienes buscaban sacar de circulación el libro “Este es el cordero de Dios”, del periodista Juan Pablo Barrientos, en el cual se desarrollada la denuncia de un hombre quien habría sido abusado en su niñez e inducido a la prostitución por 38 clérigos.
La primera edición de "Este es el cordero de Dios", de Juan Pablo Barrientos, se publicó en agosto de 2021.
La primera edición de "Este es el cordero de Dios", de Juan Pablo Barrientos, se publicó en agosto de 2021.
Foto: Archivo particular

El periodista Juan Pablo Barrientos, autor del libro sobre pederastia “Dejad que los niños vengan a mí”, sigue ganando pleitos judiciales en los cuales están involucrados miembros de la Iglesia Católica. Esta vez, logró que el Juzgado 2° Civil de Villavicencio negara las tutelas de tres sacerdotes, quienes aseguraron que su derecho a la honra y buen nombre habían sido vulnerados con la publicación del nuevo libro “Este es el cordero de Dios”, en el cual se describe la denuncia penal de un hombre quien describe como fue abusado en la arquidiócesis de Villavicencio.

En contexto: Las tutelas que ponen nuevamente contra las cuerdas a Juan Pablo Barrientos

“Este es el cordero de Dios”, es un libro de 227 páginas que está disponible desde principios del mes pasado. En el texto, por el cual Barrientos entró en nuevas controversias judiciales, Pedro asegura haber sido abusado sexualmente en su niñez e inducido a la prostitución por 38 sacerdotes de la arquidiócesis de Villavicencio. “El mayor caso de abuso sexual confirmado de un grupo de sacerdotes contra un solo sobreviviente”, describe Juan Pablo Barrientos en la contraportada de su libro.

El libro, comercializado por la Editorial Planeta, representa toda una cruz a cuestas para un grupo de sacerdotes, quienes salen mencionados en las denuncias y quienes iniciaron acciones de tutela para suspender la circulación de la obra. Se trata de Carlos Julio Beltrán, Wilson Alirio Sandoval y Fernando Rodríguez Lozano, cuyos procesos fueron unificados por el Juzgado 2° Civil de Villavicencio. La respuesta del despacho fue clara: la libertad de expresión, en este caso, prevalece sobre el derecho al buen nombre.

Lea: Corte Constitucional ordena a la iglesia entregar archivos reservados a periodista

“Entiende el Despacho, el derecho a la libertad de opinar e informar goza de cierta preferencia, aun cuando entra en conflicto con otros derechos, ello en razón al impacto social que lleva implícito”, explicó el Juzgado. Además, citó jurisprudencia de la Corte Constitucional, la cual es palabra santa en materia de justicia en Colombia: “la libertad de expresión tiene una prevalencia prima facie en caso de colisión normativa con otros principios; esto significa que el derecho ‘entra’ con una ventaja inicial frente a otros principios en los ejercicios de ponderación que realizan los jueces”.

El Juzgado determinó que las letras plasmadas en el libro no son producto de las opiniones de Barrientos, al contrario, son informaciones provenientes de un trabajo investigativo. Como reza en el expediente, el periodista ubicó una denuncia penal interpuesta por Pedro, solicitó respuesta de la organización religiosa reseñada y puso de presente el testimonio nunca revelado de quien asegura haber recibido un trato, a todas luces, siniestro.

Video: Iglesia católica francesa sería culpable de al menos 330.000 casos de abuso sexual

Por otro lado, como lo explico el Juzgado, los sacerdotes accionantes no enviaron prueba alguna para controvertir las informaciones publicadas por Barrientos y el grupo editorial. “Ningún elemento de juicio fue allegado para demostrar que, las expresiones del periodista eran falsas o que desdeñaban la versión de los hechos, tal abandono argumentativo y probatorio apareja de entrada que su duelo no tenga eco en sede de tutela”, agregó el despacho judicial.

La Arquidiócesis de Villavicencio, la cual fue vinculada al proceso de tutelas, por su parte aseguró que el libro de Barrientos salió a la luz sin sustento factico y jurídico. Además, que las investigaciones adelantas por la Fiscalía en el caso denunciado por Pedro apenas están en etapas preliminares. La organización espiritual habló sobre tres mujeres referenciadas en el libro, quienes pertenecían a la Comisión Arquidiocesana para la Protección de la Infancia, explicando que tenían que salvaguardar el derecho profesional. Al parecer, las mujeres dieron credibilidad a lo dicho por Pedro.

Lea también: Juez de Antioquia levantó las medidas cautelares contra libro que denuncia casos de pederastia

Los clérigos también reprocharon que Barrientos no hubiese revelado sus fuentes de investigación. El Juzgado fue contundente al respecto: “eso menguaría no solo la calidad de su labor, sino que al paso, ocasionaría la pérdida de confianza y credibilidad de aquellos que hayan aportado al estudio investigativo. Y no es lo único, incluso se justifica en la protección a la integridad de la persona y como garantía para que pueda exponer su versión de manera libre, sin coacciones, sin condicionamientos o inseguridades”.

Así las cosas, Barrientos superó tres de los cinco procesos que tiene en contra tras la publicación de su libro “Este es el cordero de Dios”. En el pasado, el escritor había tenido victorias judiciales incluso en la mismísima Corte Constitucional, la cual ordenó a la Arquidiócesis de Medellín entregar información sobre los antecedentes de 43 sacerdotes al parecer involucrados en pederastia. No es un fenómeno que solo suceda en Colombia, pues esta semana se reveló que la Iglesia católica francesa sería culpable por 330.000 casos de abuso sexual a menores de edad, entre 1950 y 2020.

Le puede interesar: Juez de Antioquia suspende circulación de libro con denuncias por pederastia

Barrientos, como abre bocas, inicia su reciente libro con la siguiente idea: “cuando se habla de un grupo del crimen organizado lo primero que se viene a la cabeza es la imagen de unos hombres armados, encapuchados, motorizados, listos para robar, matar o hacer lo que sea para conseguir su objetivo. Existe otra imagen, menos obvia, pero que también corresponde a una estructura criminal: la de unos hombres educados, vestidos con sotanas o de manera impecable, bien hablados, que dominan varios idiomas, que quemas y a los que les queman incienso”.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

Síguenos en Google Noticias

 

Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.