Después de una semana de tanta polémica en torno a su nombre, ¿cómo se siente?
He sentido el respaldo no sólo de la Sala Penal de la Corte sino de la comunidad, de los medios. Hay expresiones de solidaridad que comprometen más en el trabajo.
Usted había alertado que se venían montajes en su contra.
Realmente esos montajes no han salido. No sé en qué etapa del desarrollo de la idea criminal se encuentren, pero sí estoy enterado que había unas grabaciones.
La culebra sigue viva según lo que usted sabe...
Todavía sigue viva.
Lo que ha habido en su contra son críticas a su actuación. Pero parecería, por toda esta reacción que ha habido, que usted es de alguna manera intocable...
Naturalmente que no y me parece conveniente que haya investigaciones porque permiten aclarar las cosas. Creo que hay un afán por mostrar que yo tengo un poder extraordinario. Y entonces, cualquier actuación con la que se sienta lesionado algún investigado se me atribuye a mí.
Álvaro Araújo lo denunció por ocultamiento de pruebas en el caso relacionado con el supuesto secuestro en el que están involucrados él y su padre.
Esa denuncia es tan insignificante en cuanto al planteamiento que hace el doctor Araújo. Él dice que el documento, fechado el 15 de diciembre, no se agregó al expediente sino que el 16 de enero lo presenté en la declaración que Víctor Ochoa rendía ante la Corte. Pero hay que tener en cuenta que el 15 era un viernes, no sé en qué momento
llegó ese documento acá, y salimos a vacaciones el 19 de diciembre, regresamos el jueves 11 de enero y al martes siguiente fue que se realizó la diligencia.
¿No considera que hubo una equivocación?
No. Los expedientes no los transportamos generalmente cuando practicamos pruebas en otras ciudades.
¿O sea que usted considera que es insignificante lo que Araújo considera grave?
Yo creo que no es de la gravedad que él está tratando de destacar.
¿Y no es grave que le hayan presentado en su juicio una testigo que está pendiente de una condena por homicidio y que obtuvo asilo gracias a esa declaración?
No sé si (se le dio asilo) gracias a esa declaración. Esta señora, Dioselina Ramírez, ya estaba en Bogotá desde un año o más antes de la declaración que rindió en la Corte. Que hubiera sido presentada en el juicio es un tema que escapa tanto a la Corte como a mí.
La misma Dioselina dice que habló con usted, que gracias a eso hablaron con el juez para que diera una constancia, aplazara una decisión de sentencia y obtuviera un asilo.
Yo no conozco la declaración. No hubo ninguna intervención relacionada con el juez. No tengo conocimiento de que se hubiera hecho algo semejante. No podía hacerse además.
¿No estaría aquí la misma testigo diciendo cosas que lo comprometan a usted relativamente?
No fue realmente contactada por mí. Fue ubicada por policía judicial, después se presentó a la Corte, habló conmigo, me dijo de la necesidad de protección. Se le hizo la solicitud al director del Programa de Protección, y de ahí perdemos contacto.
¿No intervino a favor del asilo de ella ni para que fuera testigo en el juicio de Álvaro Araújo?
De ninguna forma.
El investigador Juan Carlos Díaz dice que usted tiene un afán por dar resultados. Y que se están haciendo prácticas que no son ilegales pero sí poco éticas.
No es verdad. Hay un propósito de investigar. Se pretende que las investigaciones no queden en los estantes, pero no es cierto que se acuda a prácticas poco éticas. Él dijo que no podían presentar informes favorables y él, como otros investigadores, lo han hecho y no han sido rechazados.
¿Qué le pasó al agente del CTI Juan Carlos Díaz?
Estoy sorprendido. Él muestra un afán de ser protagonista.
¿Y las denuncias sobre la existencia de un proceso debajo de la mesa?
No lo hay. El solo hecho de tener una radicación, que las decisiones son firmadas por los magistrados, donde participa el Ministerio Público, no lo hace un expediente fantasma.
¿Qué opina del episodio de la grabación de la presidenta del Congreso?
Creo que hay unas afirmaciones inquietantes.