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La Operación Mantus es la estrategia que tienen las fuerzas militares para hacerle frente a las acciones ilegales de las disidencias de las Farc autodenominadas Estado Mayor Central. Cerca de 32 mil hombres y mujeres, así como aeronaves como el avión fantasma, drones, helicópteros y embarcaciones de la Armada para el movimiento de tropas hacen parte de esta operación que comanda el general Helder Giraldo Bonilla, comandante de las fuerzas militares, desde Popayán.
En medio de las estrategias en contra este grupo disidente, el comando informó que, desde el pasado 20 de marzo, ya sostuvieron tres combates con el Estado Mayor Central, “han sido recuperados dos menores de edad los cuales habían sido reclutados de manera forzada, tres integrantes de ese grupo criminal se sometieron a la justicia debido a la presión de las tropas, dos más han sido capturados, dos depósitos ilegales han sido destruidos y se han incautado cerca de 1230 kilogramos de marihuana”.
Además, explicaron las fuerzas militares, también se han intervenido “siete laboratorios para el procesamiento de droga, 29 mil matas de hoja de coca en semillero, más de 1.100 galones de pasta base de coca en proceso, 4.500 kilogramos de hoja de coca, 1.321 galones de insumos líquidos y 863 kilogramos de insumos sólidos”. En entrevista con el diario El Tiempo, el general Giraldo señaló que la Operación Mantus está creada bajo cinco pilares. El primero, el fortalecimiento de la inteligencia.
Según el comandante, la idea es usar “tecnología avanzada, la colaboración con otras agencias de inteligencia y el fortalecimiento de la red de informantes. De igual forma, una coordinación interinstitucional para compartir información en tiempo real y así optimizar los recursos disponibles. A esto se suma el desarrollo de la ejecución de las operaciones ofensivas contra los objetivos identificados del Estado Mayor Central. Un cuarto aspecto se basa en asegurar la continuidad de las operaciones contra este grupo”.
Como quinto punto, agregó el general Giraldo, las fuerzas militares esperan “fomentar la participación y colaboración de la comunidad en la identificación y denuncia de actividades sospechosas e irregulares del Estado Mayor Central”. El comandante de las fuerzas militares aseguró que la situación que atraviesa el país es un momento crucial para Colombia. “Considero que es el momento y la oportunidad para golpear contundentemente a todas esas estructuras criminales que continúan afectando a nuestra población civil”, explicó el general.
“No podemos permitir que estas estructuras criminales sigan desafiando el imperio de la ley y afectando la seguridad de nuestro pueblo colombiano. Es nuestra responsabilidad y deber como Fuerzas Militares proteger a nuestra gente y garantizar la paz y la estabilidad del territorio. Esas son también las instrucciones del señor Presidente de la República y del señor ministro de Defensa”, agregó el comandante Giraldo en entrevista.
La estrategia militar contra el Estado Mayor Central cogió fuerza luego de que el presidente Gustavo Petro suspendiera el cese al fuego con esta disidencia, que hoy en día comanda alias Iván Mordisco. La decisión se conoció el pasado 17 de marzo, luego de varios ataques de estructuras del Bloque Occidental a la población indígena del departamento del Cauca. Según el decreto, firmado por el ministro de Defensa, Iván Velásquez, las zonas en las que el cese quedó sin efectos son Nariño, Cauca y Valle, donde hace presencia esta estructura ilegal.
La terminación unilateral del cese al fuego terminó por minar la mesa de diálogos que adelantaba el gobierno Petro con el Estado Mayor Central. Desde que se tomó la decisión, los ánimos entre ambas partes no han sino subido de tono durante los últimos días. Como lo contó El Espectador en su edición dominical del pasado 24 de marzo, los últimos siete días han sido los más complejos desde el inicio de las negociaciones de paz.
Por un lado, el presidente Petro se refirió a Iván Mordisco como un “traqueto vestido de revolucionario” y le advirtió a sus hombres que debían escoger entre “el camino de Pablo Escobar o el del sacerdote Camilo Torres”. El primer mandatario, incluso, le pidió a las fuerzas militares que capturen vivo al líder de esa disidencia. En contraste, las partes del proceso buscaban que la mesa de diálogos de paz, vigente hace cinco meses, no fuera suspendida y Mordisco dijo, sin ninguna pruebas, que esta disidencia apoyó la candidatura del presidente.
En medio de ese enfrentamiento de declaraciones, las fuerzas militares siguen adelante con la Operación Mantus, mientras que sigue siendo incierto el camino que tomarán los diálogos de paz con la disidencia más grande de las FARC.
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