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La Empresa de Energía de Pereira, una acreditada firma de servicios públicos que representa buena parte de los intereses económicos del municipio fue sometida a un irregular proceso de capitalización que ya está en la mira de los organismos de control. Una sumatoria de contratos, creación de sociedades y dudosas donaciones con un controvertido protagonista a la sombra: el cuestionado grupo de los Nule.
Los antecedentes de esta historia se remontan a mayo de 2006, cuando se constituyó en una notaria de Bogotá una promesa de venta del 50% de la participación de la empresa Capitalizadora del Tolima Ltda en la Sociedad Enérgetica del Tolima. La transferencia de la propiedad se formalizó días después y entraron a la nueva empresa varias sociedades del grupo Nule, en concreto MNV S.A. y Gas Kapital. Y también se sumaron firmas del llamado grupo Vergel y Castellanos.
Con autorización de la Financiera Eléctrica Nacional, los nuevos accionistas de la Sociedad Enérgetica del Tolima (Enertolima), entregaron su posesión a una sociedad mercantil creada para administrar dichos recursos: la compañía Kapital Energy S.A., también constituida en 2006. De esta manera, el 49.9% de la Sociedad Enérgetica del Tolima quedó en manos de Kapital Energy, con dineros de los grupos Nule y Vergel Castellanos.
Entonces vino la negociación que los veedores de Pereira decidieron llevar a los organismos de control. En septiembre de 2007, en una asamblea extraordinaria de accionistas, los socios de la Empresa de Energía de Pereira acordaron su capitalización. Pero el procedimiento no se hizo bajo las reglas de juego fijadas en un acuerdo municipal de 1996, y el municipio perdió el 46% de su participación por la presencia de un socio estratégico, la firma Eninsa, que resultó de propiedad del grupo Nule.
Eninsa surgió de la Sociedad Energética del Tolima y de otras empresas del grupo Nule, y el negocio se formalizó a través del pago de una prima de control al Instituto de Fomento para el Desarrollo Económico de Pereira (La Promotora), lo cual le permitió al grupo Nule quedarse con el 56% de la empresa de Energía de Pereira. En calidad de nuevos miembros de la Junta Directiva, este poder desde entonces les facilitó tomar decisiones mayoritarias.
Producto de estas hábiles transacciones, la situación de la Empresa de Energía de Pereira atraviesa hoy por una etapa de incertidumbre. Como se sabe, la mayoría de las compañías del grupo Nule se encuentra en proceso de liquidación judicial obligatoria, por lo cual la entidad legalmente puede hacer parte de la prenda general de los acreedores. Esta realidad, según los veedores ciudadanos, ha descapitalizado y subvalorado un bien público básico para los pereiranos.
Como si fuera poco, procesos posteriores de capitalización de la Empresa de Energía de Pereira, presuntamente se han hecho sin los requisitos de ley. En concreto, las inversiones que se hicieron en una empresa comisionista de bolsa (Proyectar Valores S.A.), Asimismo, hoy se cuestiona otro convenio con Alberto Ríos Velilla que se hizo desconociendo la naturaleza de sociedad de economía mixta, es decir, con dineros públicos, de la Empresa de Energía de Pereira.
De igual modo, la documentación señala que en enero de 2010, al parecer de manera irregular, se aprobó una donación de $800 millones al club de fútbol Deportivo Pereira. Incluso, en razón a la crisis económica que afrontaba el equipo se autorizó un anticipo del 40%. Según los veedores ciudadanos, en esta operación lo único que se produjo fue un detrimento patrimonial de la Empresa de Energía de Pereira.
Al parecer, en esta última transacción se desconoció el artículo 355 de la Carta que prohíbe a cualquiera de las ramas u órganos del poder público decretar auxilios o donaciones en favor de personas naturales o jurídicas de derecho privado. Y, sobre todo, hacerlo a un equipo que en ese momento, además de perdidas económicas, mostraba un cuadro de pensiones atrasadas e incumplimiento en pagos de salarios, salud y pensión.
Hoy, los organismos de control deberán establecer si existen responsabilidades fiscales, penales y disciplinarias en las vueltas económicas que le permitieron al cuestionado grupo Nule intervenir directamente en la Empresa de Energía de Pereira, creada desde hace casi dos décadas para velar por la economía regional, quedando sujeta a normas que fueron eludidas a través del intrincado manejo de los negocios financieros.