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10 Jan 2014 - 10:12 p. m.

Otro lío para el mayor (r) Meneses

El militar retirado enfrenta un juicio por su presunta participación en el asesinato de Camilo Barrientos Durán perpetrado en la zona rural de Yarumal (Antioquia) en 1994. Desde el pasado octubre tiene medida de aseguramiento.

María Camila Rincón Ortega

Juan Carlos Meneses. / Archivo
Juan Carlos Meneses. / Archivo

Juan Carlos Meneses, el mayor retirado que acusó a Santiago Uribe –hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez–de haber creado en Antioquia el grupo paramilitar el Clan de los 12 Apóstoles durante la década de los noventa, hoy enfrenta un juicio por su presunta participación en el crimen que segó la vida del campesino Camilo Barrientos Durán hace casi diez años. Según la Fiscalía, Meneses hizo parte de este homicidio, ocurrido el 25 de febrero de 1994, en colaboración con la estrategia establecida por el grupo ‘para’ con la intención de eliminar a las personas consideradas cercanas a los grupos guerrilleros que tenían presencia en la zona.

De acuerdo con lo que pudo establecer el ente investigador, en 1993 el Clan de los 12 Apóstoles logró que miembros de la Policía de Yarumal lo apoyaran en su campaña criminal. De hecho, Camilo Barrientos Durán, que también era conductor de un bus, sufrió agresiones por parte de varios miembros de la Fuerza Pública dos meses antes de ser asesinado a tiros cuando cubría la ruta Yarumal-Campamento. Curiosamente, fue el mismo Juan Carlos Meneses quien involucró a Santiago Uribe Vélez en este crimen. Fue en 2010 que el mayor (r), durante su testimonio en el juicio que se adelanta contra el hermano del expresidente, dio sus declaraciones.

La Fiscalía puntualizó que “se trata de un hecho que, no sólo reprocha a sus autores sino que devela una actividad delictiva por parte de la Policía que para entonces se encargaba de proteger la vida, honra y bienes de los conciudadanos, concretamente aquellos de Yarumal (Antioquia) y municipios aledaños”. Precisamente, porque días antes de ser asesinado, Barrientos Durán acudió al comando de la autoridad policial para pedir protección por los constantes hostigamientos de los paramilitares en su contra.

Desde el pasado 31 de octubre Juan Carlos Meneses tiene orden de captura, debido a que nunca compareció a las citaciones de la Fiscalía y tampoco justificó sus inasistencias. El ente investigador lo requiere para esclarecer los hechos de este crimen y para ratificar sus acusaciones contra Uribe. Además, estableció que el mayor (r) se encuentra supuestamente en Venezuela, razón por la cual ya se adelantan los trámites para solicitar su extradición.

El 23 de mayo de 2010, Juan Carlos Meneses declaró ante medios internacionales que cuando llegó a ejercer sus funciones de comandante en Yarumal en 1993 le advirtieron sobre la existencia de un grupo dedicado a hacer “limpieza social, es decir, desaparecer a las personas que se identifican como guerrilleros, como ladrones, como secuestradores, extorsionadores, o sólo expendedores de vicio, o viciosos”. Dicha organización fue la misma que después se conoció como el Clan de los 12 Apóstoles, quienes, según Meneses, eran liderados por Santiago Uribe.

En sus versiones, el mayor (r) ha manifestado que desde 1994 empezó a colaborarle al grupo paramilitar y que junto con Santiago Uribe discutían los crímenes próximos a cometer. Supuestamente, Meneses se comprometía a que ninguno de los miembros de la Fuerza Pública estuviera presente en los sitios designados para cometer los crímenes. Su contribución operativa tenía un precio: $1.500.000 mensuales, le dijo al Washington Post. En su relató, agregó que Santiago Uribe le dijo: “mire teniente, le voy a dar esto mensual, y usted debería tener claro que sus comandantes, los comandantes de la policía en Antioquia, todos saben sobre la plata. Entonces, si la recibe o no, vamos a seguir porque tenemos el apoyo”, palabras con las cuales Meneses se habría visto, según él, en la obligación de recibir el dinero.

Meneses también aseveró que a los miembros de los 12 Apóstoles eran entrenados en la finca La Carolina, predio en el que la familia Uribe mantenía un negocio agro al iniciar la década de los 90. Por su parte, Santiago Uribe siempre ha negado cualquier nexo con grupos paramilitares y con los crímenes perpetrados por estos mismos. Sin embargo, Juan Carlos Meneses le reiteró a Juan Forero del Washington Post que “el papel de Santiago era liderar un grupo de ganaderos. Él los organizó para armar un grupo para protegerse de las acciones de la guerrilla”.

Con respecto a las investigaciones previas en las que fue involucrado, Juan Carlos Meneses explicó que no había mencionado antes a Santiago Uribe porque “si lo hacía entonces tenía que hablar sobre todo –cómo se llevaron a cabo los asesinatos– entonces se incriminaría a uno mismo”. A pesar de sus versiones cuatro años atrás, la Fiscalía lo acusó formalmente por uno de los asesinatos que con anterioridad le había dado a conocer a la opinión pública.
 

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