Adriana Jiménez, de 27 años, se transportaba en un automóvil con un grupo de amigos que, según narró la misma Policía, hizo caso omiso a un retén de control vehicular.
Dos patrulleros siguieron al vehículo hasta que éste se detuvo y apagó las luces. Entonces, en hechos que aún están por esclarecerse, un patrullero descargó su arma contra la mujer, quien momentos después falleció en el hospital El Tunal.
“De manera transparente y vertical pedimos al CTI que asumiera la investigación de este caso. Es un hecho que condenamos de manera vehemente”, aseguró ayer a varios medios de comunicación el general Luis Eduardo Martínez, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, y añadió que lo ocurrido era “inexplicable, irresponsable y criminal”. Los dos patrulleros fueron suspendidos inmediatamente de la institución, según explicó el comandante de la Policía. Sus armas ya están en poder del CTI de la Fiscalía, el cual adelanta las investigaciones para esclarecer los hechos.
La muerte de Jiménez toca un tema sensible para los bogotanos, quienes aún esperan el resultado del juicio al patrullero Wílmer Alarcón, que el 19 de agosto de 2011 mató a un joven grafitero en el sector de Pontevedra.