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12 Apr 2016 - 12:14 a. m.

Policías pidieron perdón por alterar escena de crimen del grafitero Diego F. Becerra

Los uniformados, Freddy Navarrete y Nelson Rodríguez fueron condenados por participar en la manipulación de la escena del crimen.

Redacción Judicial

Policías pidieron perdón por alterar escena de crimen del grafitero Diego F. Becerra

Los patrulleros Fredy Navarrete y Nelson Rodríguez coincidieron en afirmar que en la noche del 19 de agosto de 2011 recibieron órdenes directas de sus superiores para ubicar un arma de fuego y trasladarla hasta el norte de la capital de la República para ubicarla en el lugar donde minutos antes el joven Diego Felipe Becerra Lizarazo había recibido un disparo mortal por parte del patrullero Wilmer Antonio Alarcón.

Los uniformados fueron sentenciados este lunes después de reconocer su participación en estos hechos. En medio de la audiencia judicial, el patrullero Navarrete le solicitó a los padres del joven de 16 años que se acercaran al estrado para así perdirles perdón por ocultar por tanto tiempo la verdad sobre estos hechos, además de participar en la estrategia para desviar la investigación.

"La policía es jerárquica y asumo decisiones de personas que tienen mayor rango. Es mi obligación como persona y ser humano pedirle a los señores padres de Diego Felipe Becerra mis excusas públicas y decirles que el dolor también lo llevo adentro, porque no solamente ellos sufrieron con este caso", aseguró Navarrete quien aclaró que incurrió en omisiones pese a no estar en el momento de los hechos.

Navarrete fue sentenciado a 48 meses de prisión tras avalar el preacuerdo firmado con la Fiscalía General, sin embargo la juez 19 de conocimiento le otorgó la libertad a prueba puesto que ha estado tres años con medida de aseguramiento y ha demostrado un buen comportamiento. (Ver El "pacto de silencio" en el caso grafitero)

Por su parte el patrullero Nelson Rodríguez pidió perdón a nombre suyo y de la Policía Nacional por la muerte del joven de 16 años. "Es difícil, yo la entiendo, y me pongo en sus zapatos -haciendo referencia a Liliana Lizarazo, madre de Diego Felipe-es una situción que nadie desea pasar, perder a su único hijo, entiendo la situación, y quiero brindarles disculpas".

"Si bien no tuve conocimiento del homicidio, si tuve alguna responsabilidad al quedarme callado ya por presiones de mis superiores", aseguró el patrullero. "El deber constitucional que tenía era poner en conocimiento esas irregularidades que se presentaron y ya por una cosa u otra no lo hice. Quiero pedirles disculpas".

Agregó que sus ideales, educación y experiencia personal lo obligaron a tomar la decisión de hablar y pedir excusas públicas, así como aceptar su responsabilidad penal por no denunciar a tiempo las acciones que rodearon la manipulación de la escena del crimen.  

 

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