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Por asesinato de dos hombres, condena histórica a ‘El Alacrán’

Henry Loaiza fue condenado a 30 años de prisión. Es la primera sentencia que se produce por la masacre de Trujillo.

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Redacción Judicial
18 de diciembre de 2009 - 11:00 p. m.
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Por el homicidio agravado de un testigo estelar de la cadena de crímenes que perpetró una organización ilegal en el municipio de Trujillo (Valle) a finales de los años 80 y principios de los 90, un juez especializado de Tuluá condenó a 30 años de prisión al confeso narcotraficante Henry Loaiza, alias El Alacrán, y dejó en claro que hizo parte de una alianza de narcotraficantes y paramilitares que sembró el terror en esta región del norte del Valle.

El episodio por el cual El Alacrán recibió el ejemplar castigo de la justicia tiene que ver con el asesinato de Daniel Arcila Cardona y Mauricio Castañeda Giraldo, conocido como El Escorpión. Ambas personas fueron vistas por última vez el 4 de mayo de 1991 en Trujillo, y después se supo que sus cuerpos fueron cercenados para que no quedaran evidencias de los asesinatos. Arcila fue ejecutado por sus aportes a la justicia y Castañeda, por estar en compañía de Arcila.

Daniel Arcila Cardona se había convertido en el declarante fundamental para involucrar a una red de narcotraficantes y paramilitares, aliada con algunas unidades de la Fuerza Pública, que había dispuesto apropiarse de la zona a sus anchas. Sin embargo, después de sus declaraciones en Bogotá, a su padre lo abordó el mayor Alirio Urueña —hoy prófugo de la justicia— para advertirle que su hijo “la había embarrado” y debía retractarse de lo dicho a la justicia contra él y otros.

A su vez, en el proceso se pudo establecer que  Loaiza, en diversas ocasiones, exteriorizó su sed de venganza contra Arcila Cardona, de quien pensaba que lo había traicionado. Un testigo bajo reserva de identidad ratificó ante la Procuraduría que El Alacrán había manifestado que no podía permitir que después de haber pagado una alta suma de dinero por hacer declarar loco a Arcila, ahora estuviera afectado por sus declaraciones.

En consecuencia, quedó claro que El Alacrán, en calidad de coautor, tuvo que ver directamente con la muerte de Daniel Arcila y Mauricio Castañeda. Otro declarante, ya fallecido, en su momento, lo relató en estos términos: “Para nosotros era más conveniente que se desapareciera (...), por eso procedimos a golpearlo para que nos contara todo lo que había dicho, luego lo matamos, lo cortamos en pedazos con machete, lo metimos dentro de una caneca metálica y lo arrojamos al río Cauca”.

Según ha demostrado la justicia y quedó consignado en un informe de la Comisión de la Memoria Histórica, El Alacrán hizo parte de la nefasta alianza entre narcotraficantes, encabezados por el extraditado Diego León Montoya, otros personajes vinculados al paramilitarismo y algunos miembros de la Fuerza Pública, liderados por el prófugo mayor (r) Alirio Urueña, quien también está llamado a juicio por hechos relacionados con la masacre de Trujillo.

El saldo final de los horrores en Trujillo aún es incierto. Una comisión de Derechos Humanos concluyó en 1995 que habían sido más de 300 muertos. Otros especialistas del tema hablan de 107 víctimas en ocho años. Lo cierto es que Henry Loaiza, quien actualmente cumple una  condena por concierto para delinquir y está a la espera de otras investigaciones, tendrá que pasar 30 años en prisión por el asesinato de estos dos hombres.

Por Redacción Judicial

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