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21 Jul 2022 - 8:44 p. m.

Por masacre de cinco jóvenes en Buga, envían a la cárcel a presuntos disidentes

Año y medio después de la masacre en la que fueron asesinados cinco jóvenes en una finca en Buga (Valle), la Fiscalía capturó y judicializó a dos presuntos integrantes de las disidencias de las Farc. Un juez los envió a la cárcel mientras el proceso avanza.
Juan Pablo Marín (18 años), Sara Rodríguez (18 años), Juan Pérez (18 años), Nicolás Suárez (18 años) y Valentina Arias (17 años), víctimas de la masacre.
Juan Pablo Marín (18 años), Sara Rodríguez (18 años), Juan Pérez (18 años), Nicolás Suárez (18 años) y Valentina Arias (17 años), víctimas de la masacre.
Foto: Cortesía

Dos presuntos integrantes de las disidencias de las Farc habrían estado detrás de la masacre de cinco jóvenes en una finca en Buga, en enero de 2021. Tras año y medio del crimen, el ente investigador determinó que Diego Fernando Rivas Zuleta, alias Simón; y Jhon Jaime Ramírez, alias JJ, habrían conformado una comisión “con la intención de privar de la libertad” a alguien que estaba en el predio. Una vez allí, arrinconaron y asesinaron a sus cinco víctimas. “Nada podían hacer estos jóvenes frente a la presencia armada de ustedes”, les dijo el fiscal del caso en audiencia.

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La masacre ocurrió en la finca Santa Marta, en el corregimiento Cerro Rico de Buga. En el hecho fueron asesinados Jacobo Pérez Vásquez, Juan Pablo Marín, Nicolás Suarez, Valentina Arias —de 17 años— y Sara Rodríguez García. Todos tenían entre 17 y 18 años, eran amigos de la infancia y estaban celebrando la partida de uno de ellos a estudiar en una universidad de Medellín. Pero el festejo fue interrumpido por hombres del frente Adán Izquierdo de las disidencias de las Farc.

En la madrugada del 24 de enero Simón y JJ “ingresaron de manera clandestina al predio Santa Marta, portando armas de manera ilegal. Armas que utilizaron para atentar en contra de la vida de estos jóvenes, entre ellos dos menores de edad”, según relató el fiscal del caso en audiencias en Buga. En las diligencias, la Fiscalía les imputó a ambos, ante un juez de control de garantías, los delitos de homicidio agravado, homicidio agravado en grado de tentativa y tráfico, fabricación o porte de armas de fuego o municiones agravado.

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El fiscal relató, además: “una vez redujeron a los menores, los dispusieron en el sector del jacuzzi, colocándolos en absoluta situación de indefensión. Nada podían hacer estos jóvenes frente a la presencia armada de ustedes”. En ese mismo lugar murieron los cinco amigos. Para el momento, no había alertas por el crimen organizado en Buga, con lo cual la masacre sorprendió a la población y azuzó la indignación en el Valle del Cauca por la degradación de la seguridad.

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Alrededor de una hora después de los homicidios, la Policía fue informada de lo ocurrido. Un fiscal hizo presencia en el lugar y comenzaron las pesquisas: solo procesando la escena del crimen tardaron el resto de ese día. “Las labores de policía judicial permitieron recolectar evidencia física y más de 100 elementos materiales probatorios que permitieron a la Fiscalía encausar la investigación”, aseguró el ente investigador en un comunicado. Simón y JJ permanecerán tras las rejas mientras el proceso en su contra continúa.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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