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17 Jul 2022 - 6:30 p. m.

¿Por qué asumen que si uno es negro es ladrón?: Victima de racismo en Bogotá

La artista urbana Luz Carime Solarte, conocida como Karysol, sufrió un acto de racismo en una exclusiva zona de Bogotá. Mientras se encontraba en la ciudad para asistir a un evento de artistas, la cantante del pacífico fue víctima de hostigamientos por parte de empleados de una reconocida tienda de ropa en la “Zona T” de la capital. El Espectador habló con Karysol sobre lo sucedido y el racismo en Colombia.
La artista adelanta una acción de tutela por la discriminación que vivió en la exclusiva zona del norte de Bogotá.
La artista adelanta una acción de tutela por la discriminación que vivió en la exclusiva zona del norte de Bogotá.
Foto: Óscar Pérez

Durante los últimos días se ha hecho viral la denuncia de racismo realizada por la artista urbana Luz Carime Solarte, conocida como Karysol. En la denuncia, la cantante señala a una vigilante y la administradora de una reconocida marca de ropa ubicada en la Zona T de Bogotá de haberla señalado de robar en la tienda por su color de piel. De acuerdo con la artista, al salir de la tienda una vigilante la obligó a una requisa sin justificación. Al terminar de revisar sus pertenencias sin autorización, la vigilante le dijo “con esa cara y esa pinta, hay que requisarla” contó Karysol. De acuerdo con la denuncia, al escuchar esto, la cantante le exigió respeto y por esto fue empujada y golpeada. Después de esto, Karysol responde con una cachetada, y por esto, la administradora llama a la Policía.

En contexto: En Colombia la discriminación por color de piel es más intensa en zonas rurales

En el video publicado en las redes de la artista se ve como, minutos después, la Policía llega al lugar a amenazarla y, antes de hablar de la situación, los agentes le informan que la tienen que esposar, tratándola como si hubiera sido responsable de lo ocurrido en el almacén. Este hecho, ocurrido hace varios meses, no es el primer acto de racismo que se vive contra una persona afro en el país. El Espectador habló con la artista sobre lo sucedido, el proceso legal que adelanta y lo que necesita el país para dejar atrás estos actos de racismo.

¿Qué factores crees que influyen a que hechos como este sigan sucediendo?

Hay algo clave y es que en la sociedad colombiana se tiene el prejuicio de que si uno es negro es pobre y por eso roba. Al principio la violencia empezó porque me estaban acusando de ladrona. El personal de seguridad de Bershka me dijo, después de qué yo les pregunté que por qué me iban a requisar, que con esa cara tocaba requisarme. Además, la administradora no llegó a preguntar lo que pasaba, llegó a decir que iba a llamar a la policía porque estaba robando. Igualmente, esta no es la primera vez que me pasa, toda la vida he vivido esta discriminación. Una vez fui a comprar una estufa y un extractor con mi mamá, y cuando el personal de la tienda vio que éramos afro nos señaló la sección de estufas económicas. Yo no estaba buscando las económicas, solo estaba buscando unos electrodomésticos para mi mamá. ¿Por qué asumen que si uno es negro es pobre?

¿Cómo se vive el racismo en las grandes ciudades? ¿Qué violencias la afectan en mayor medida?

Ahora mencioné lo que me pasó con mi mamá en este almacén, yo he vivido en Cali y en Bogotá, y aunque Bogotá es la tapa, Cali no se queda muy lejos. A pesar de la multiculturalidad y la gran cantidad de personas afro que hay en Cali, el racismo sigue muy vivo en la ciudad. Por ejemplo, esta anécdota que te cuento de este almacén sucedió en Cali. Como que en la sociedad colombiana se tienen unos espacios y unas conductas en las que nos enmarcan y no se imagina que uno pueda ser diferente.

¿Qué dificultades ha encontrado a la hora de denunciar este hecho?

Hasta ahora el acompañamiento que he recibido por parte del Observatorio de Discriminación Racial de la Universidad de los Andes, Dejusticia y el Proceso de Comunidades Negras en Colombia ha sido clave. Ellos fueron los primeros que me ayudaron a través de derechos de petición. También, estamos llevando un proceso de tutela que lo está llevando el abogado Ali Bantú, del Colectivo Justicia Racial. Así que desde lo jurídico nos ha ido muy bien. El problema ha sido que después de la denuncia en redes han llegado presiones e insultos por parte de gente que no entiende los reclamos que estoy haciendo, Me dicen que lo único que quiero es fama, que fijo sí estaba robando. No saben que las cosas que más me ha afectado de este caso es el daño a mi salud mental.

¿Las razones de la discriminación han sido puntuales o estructurales?

Yo creo que las razones de este caso vienen desde muy adentro de la sociedad colombiana. Desde que nacemos ya la sociedad nos está diciendo que somos, que podemos ser y que no podemos ser. Cuando nos miran, sin pensarlo, suponen que somos ladrones o delincuentes. Yo estuve en esa tienda tres minutos y salí porque no encontré nada que quisiera comprar. ¿Con alguien más habría pasado lo mismo?

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¿De qué otra forma ha vivido el racismo?

Cómo te contaba, no han sido pocas las veces que me ha tocado enfrentarme al racismo en mi vida. Pero siento que el racismo no lo vivo ahí. A mi sobrino, como es el menos negro de la familia, en el colegio se lo preguntan, le dicen que él es canelita pasión y cosas de ese estilo, y eso que apenas son niños, los niños no deberían estar viviendo esas cosas, pero el racismo está tan metido en nuestra sociedad que va a ser un proceso duro poder extraerlo.

¿Cómo fue la reacción de las personas a su alrededor? ¿Actuaron o hubo indiferencia?

Esa fue una de las cosas más duras, estar al frente de un montón de gente juzgando lo que estaba sucediendo. Aunque varias personas me ayudaron y otras estaban haciendo seguimiento de lo que me estaba pasando, la mayoría de la gente estaba como a la expectativa de lo que podía pasar conmigo. Nadie más se quiso meter a ayudar, sino que solo estaban juzgando. Eso fue muy duro, la mirada de la gente.

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¿Qué considera que necesita cambiar en el país que conduzca a una sociedad menos racista?

Yo creo que se necesita una sanción ejemplar. La gente no sabe lo que significan este tipo de violencias, cada que lo miran a uno no ven a una persona igual, sino que inmediatamente piensan que uno está robando o haciendo algo malo. Hasta que estos casos no se empiecen a sancionar efectivamente, no considero que sea posible un cambio verdadero en nuestra sociedad.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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