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“Salimos de clase a eso de las 10:15 de la noche, yo pasé al frente a fumarme un cigarrillo y ahí llegó Javier y la señora Rosa, él me dijo que qué iba a hacer y yo le dije que nada, entonces ellos se quedaron hablando y yo me fui para mi casa a dejar mi moto. La guardé y me fui para una cigarrería que quedaba cerca. Allí estaban ellos, Javier me dijo que si le iba a gastar una cerveza y entonces nos tomamos cuatro o cinco. Luego yo pasé a un bar que hay al frente y llegaron ellos, se sentaron en una mesa a la entrada y yo me puse a tomar con el dueño en la barra, les gasté una cerveza y luego me fui y no supe más”.
Así arrancó su relato Esmer Mauricio Rojas Ariza, señalado por las autoridades como cómplice de Javier Velasco en el abuso, tortura y asesinato de Rosa Elvira Cely, se defendió de las acusaciones en su contra y habló por primera vez de lo ocurrido esa noche del 23 de mayo.
Rojas confirmó, en diálogo con La Fm que Velasco sí conocía a Rosa Elvira y que en algunas ocasiones salieron los tres a tomar trago. Sin embargo, aseguró que nunca supo que ellos sostuvieran una relación romántica. “Eran compañeros del colegio”, comentó. De él aseguró que era un tipo juicioso, normal, que nunca le conoció enemigos, que lo vio el día después del ataque y “no dijo nada, actuaba igual, común y corriente”. Aseveró que está aterrado porque “uno no se imagina algo así, que él fuera un monstruo”. Dijo que le duele mucho los señalamientos en su contra, que por miedo no se ha quedado en su casa ni ha vuelto al colegio Manuela Beltrán, donde estudiaba con Velasco. Además, lamentó que en los medios de comunicación se refieran a él como asesino y que esto ha afectado profundamente a su familia, principalmente a su madre y a sus hijos. Por ello, dijo, estar a disposición de la Fiscalía para que se esclarezca todo y “se demuestra mi inocencia”.
Rojas no tiene orden de captura en su contra, el pasado domingo rindió su testimonio ante un representante del ente investigador y quedó en libertad. Aunque, de acuerdo con el vicefiscal, Jorge Perdomo, seguirá vinculado a la investigación. El jueves, se realizará la audiencia de imputación de cargos contra Velasco por su presunta participación en otro caso de abuso sexual: el de sus hijastras. Este proceso hace parte de su prontuario criminal, en el que hace 10 años fue condenado por el homicidio de Dismila Ocho Ibáñez. Crimen que él mismo confesó y por el que pagó apenas 15 meses de prisión, debido a que fue declarado inimputable porque Medicina Legal encontró pruebas de que el hombre sufría de problemas mentales y requería de tratamiento siquiátrico.
En esa ocasión, el mismo Velasco dijo: “No tengo claro muy bien lo que paso, recuerdo que la conocí ese día, estuvimos bebiendo… y ese mismo día la maté”. Esa fue su forma de decir que en una bodega del 7 de agosto le propinó 11 puñaladas, la envolvió en una sábana blanca e intentó deshacerse del cuerpo y de sus papeles. Lo que, sin embargo, no despistó a las autoridades que al seguir el rastro de sangre que dejó el cadáver, llegaron a Velasco. Frente a la posibilidad de que vuelva a ser declarado inimputable, en entrevista con El Espectador, el abogado de la familia Cely, Abelardo de la Espriella, fue claro y dijo: “Creo que Velasco es un misógino; la crueldad del ataque denota un gran odio por Rosa Elvira y por todas las mujeres. Quizá lo sodomizaron cuando niño o quizá su madre lo abandonó. Lo que veo es un hombre frío, calculador, que se regodea con sus actos. Aclaro: él no es un enfermo mental y puede responder en un juicio”. Ahora, se espera que la Fiscalía llame a audiencia de acusación al presunto criminal y se dé vía libre al juicio en su contra por homicidio, tortura y acceso carnal violento.