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3 Sep 2020 - 12:41 p. m.

Prófugo por masacre de Llano Verde tenía casa por cárcel al momento del crimen

Se trata de Gabriel Alejandro Bejarano, uno de los trabajadores de una empresa de seguridad que está prófugo. La Policía pasó de ofrecer $200 millones a ofrecer $20 millones por información para esclarecer esta masacre de cinco adolescentes negros.
Los familiares piden que se investigue a la empresa de vigiliancia. /EFE
Los familiares piden que se investigue a la empresa de vigiliancia. /EFE
Foto: Arturo López - Alcaldía de Cali

Mientras la autoridades avanzan en dar con la captura de uno de los supuestos participes de la masacre de cinco menores de 18 años en Cali, cometida el pasado 11 de agosto, se conocen nuevos detalles del caso. La Policía capturó el viernes pasado a Yefferson Marcial Angulo y Juan Carlos Loaiza, presuntos responsables del hecho, quienes no aceptaron los cargos de homicidio agravado, tráfico de armas, también agravado. Mientras tanto, Policía y Fiscalía le siguen la pista a Gabriel Alejandro Bejarano, uno de los trabajadores de una empresa de seguridad a la que hoy el ente investigador le pone la lupa.

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El Espectador conoció documentos de la investigación en la que se encontró que este último, Bejarano, ya tenía antecedentes penales. El documento de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía señala que Bejarano tiene una condena vigente, 38 meses de prisión, por el delito de fabricación y tráfico de armas y municiones de uso privativo de las Fuerzas Armadas; y tráfico y porte ilegal de armas de fuego. Además, tiene una medida de aseguramiento vigente (detención preventiva en su casa).

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Bejarano fue señalado por los detenidos de ser la persona que masacró a los cinco menores de 18 años: de Luis Fernando Montaño, Jean Paul Perlaza, Léyder Cárdenas, Álvaro Caicedo y Jaír Andrés Cortés. Aunque, como reveló El Espectador, esa versión de los capturados no halla soporte en las necropsias de las víctimas. También se sabe que fueron asesinados a sangre fría en un cañaduzal que hace parte de una finca llamada Las Flores, en el oriente de Cali. Por orden del fiscal general, Francisco Barbosa, al caso fueron asignados 54 investigadores del CTI y Policía, que han trabajado, anunció la propia entidad, con drones y equipos de tecnología forense.

en este momento, las familias de las víctimas le piden a las autoridades que pongan sus ojos sobre la empresa de vigilancia en la que trabajaba Bejarano: Control Interno y Transporte S.A.S. Ahora que Loiaza y Marcial fueron capturados, la Policía ofrece hasta $20 millones por datos que lleven al hombre “calvo y barbado”, según testimonios de la investigación. Según los abogados de las víctimas esta empresa cambió su nombre porque en el pasado reciente estuvo involucrada en un proceso judicial.

Búho Servicio era el antiguo nombre de la compañía. Sin embargo, en octubre de 2019, su propietario y otras personas fueron capturadas por los delitos relacionadas con el tráfico de drogas, homicidios y hurtos. Además, una de los detenidos fue asociado por las autoridades con la columna Jaime Martínez de las disidencias de las Farc.

“Luis Aristizábal Vargas, presunto cabecilla, simulaba ser comerciante de calzado y es propietario de la empresa seguridad Búho-Servicio que le servía de fachada y con la que obtuvo contratos para la vigilancia de obras en Cali. El hoy detenido coordinaba el envío de estupefacientes con la modalidad de encomienda de la misma forma que se encargaba del alquiler de armas de fuego para la comisión de homicidios y hurtos”, registró el País de Cali en octubre de 2019.

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Hasta ahora se han hecho dos allanamientos en busca de Bejarano, ambos realizados también luego de que un testigo declarara. El primero fue el 28 de agosto pasado y el otro, el 29. El primero se hizo en la casa donde él vivía en un cuarto alquilado. Estaba vacío, los investigadores no hallaron más que un maletín y una gorra de la empresa Búho para la que trabajaba. El dueño de la casa confirmó que Bejarano se esfumó justo para la época de la masacre. En el otro allanamiento, los investigadores encontraron una pistola que hoy cotejan para saber si con esa fue que se cometió la masacre.

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