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5 Oct 2020 - 9:35 p. m.

“Quieren tapar su negación de todo lo que sí han hecho”: hijo de Álvaro Gómez sobre FARC

Mauricio Gómez habló con este diario sobre la reciente carta de la FARC a la JEP en la que admiten su supuesto rol en el asesinato del líder conservador. “Sería el único crimen revolucionario de la historia que se hizo para no reconocerlo”, dijo Gómez.
ALVARO GOMEZ HURTADO
ALVARO GOMEZ HURTADO
Álvaro Gómez fue asesinado el 2 de noviembre de 1995 cuando salía de la Universidad Sergio Arboleda, en Bogotá.
Álvaro Gómez fue asesinado el 2 de noviembre de 1995 cuando salía de la Universidad Sergio Arboleda, en Bogotá.

El expediente por el asesinato del líder conservador Álvaro Gómez Hurtado, que lleva 25 años sin resolverse, ha vuelto a ser noticia por una nueva supuesta versión sobre lo sucedido: la antigua guerrilla de las FARC —hoy partido político— le envió una carta a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) adjudicándose el magnicidio. Entre las voces que no terminan por creerse esa versión, está la propia familia de Gómez Hurtado. El Espectador habló con el periodista Mauricio Gómez, hijo del dirigente del Partido Conservador, a quien no le termina de cuadrar esta confesión de la exguerrilla.

(En contexto: Farc admite responsabilidad en asesinatos de Álvaro Gómez, general Landazábal y Jesús Antonio Bejarano: JEP)

Por años, la familia Gómez Hurtado ha insistido en la posible responsabilidad del expresidente Ernesto Samper en el asesinato, pues el conservador fue su más férreo opositor en los tiempos del proceso 8.000 (las pesquisas por el ingreso de dineros del narcotráfico a la campaña presidencial de Samper). Samper y su entonces ministro del Interior, Horacio Serpa, han negado incansablemente las acusaciones. Sin embargo, en diálogo con este diario, Mauricio Gómez insiste en esa versión y descarta que se le pueda creer al expresidente o a la FARC.

(Lea también: Samper y Serpa, sorprendidos de que Farc asuman responsabilidad por crimen de Gómez Hurtado)

¿Cómo recibe esta intención de las Farc de contar una supuesta verdad sobre el asesinato de su papá?

Yo tengo muchos interrogantes sobre eso. El primero de ellos es que las Farc, cuando asesinaron a mi padre, estaban fuera del mapa. En ese momento en Colombia no se hablaba sino del Proceso 8.000. Las Farc no estaban en nada. Mi padre estaba librando una guerra contra el régimen ilegítimo de Samper, que instauró con el dinero de la mafia. Entonces, me parece súper extraño que, en la batalla que estaba mi padre contra Samper, lleguen las Farc a matarlo, así como de sorpresa y de la nada.

Además, las Farc no eran un grupo de sicarios, sino revolucionarios, y lo que ejecuta un revolucionario lo reconoce: ¿no iban a reconocer que habían eliminado al principal enemigo de su revolución? Sería el único crimen revolucionario de la historia que se hizo para no reconocerlo. Las Farc nunca negaron sus crímenes, por atroces que fueran, cuando estaban en las armas ¿Y ahora sí? Las Farc se van a volver es una franquicia de la impunidad, echándole los crímenes a quienes no los han cometido, para que la JEP saque sus conclusiones a partir de esas mentiras.

(Lea también: “Las FARC deben ahora presentar las evidencias”: Eduardo Bejarano)

A las Farc no les importa atribuirse ahora un crimen más atroz porque en La Habana se pactó su impunidad cuando ocurrió el relevo de negociadores porque las conversaciones estaban varadas. Estaban en un punto muerto y fueron marginados Humberto De la Calle, Sergio Jaramillo, Frank Pearl y el general Jorge Mora. Y llegaron otros: Álvaro Leyva, Enrique Santiago, Roy Barreras, Yesid Reyes y dos exfuncionarios del Gobierno Samper: Juan Fernando Cristo y María Ángela Holguín. Entonces, hay un vínculo de gratitud entre las personas que se beneficiaron del Acuerdo, las Farc, y quienes lo negociaron. Y un favor se paga con otro favor.

Yo hablé con el ministro de Defensa de la época, Juan Carlos Esguerra, que también fue Constituyente, y le pregunté si había tenido algún informe de inteligencia militar; que es muy fuerte en contrainteligencia guerrillera, y en ningún momento le llegó informe alguno que relacionara a las Farc. El paramilitar Carlos Castaño, de los criminales más feroces que ha visto el país, estaba muy bien informado y nunca discutió la posibilidad de que las Farc hubieran participado en el atentado, así que, ni en el bajo mundo ni en los informes militares hay huella alguna del rol de la guerrilla.

Usted menciona un supuesto rol de exfuncionarios de Samper, pero si uno traza una línea de tiempo de esta controversia, casi que nació porque Piedad Córdoba, que es ajena a todo eso, comenzó a pedirles a los exfarc y a exfuncionarios del Gobierno Santos que hablaran del crimen de Álvaro Gómez...

Sí, pero no se nos debe olvidar lo que ha sido Piedad Córdoba: parlamentaria de día y ficha clandestina de las Farc en la noche. Esta señora, señalada de ser a quien en la guerrilla se referían como “Teodora”, también ha sido acusada de pedirle a Raúl Reyes en uno de sus mails que le entregue pruebas de vida de los secuestrados para “catapultar a Hugo Chávez” antes del referendo sobre la reforma constitucional en Venezuela. Además, ella y su hijo están en problemas por su cercanía con Álex Saab.

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(Vea: Los 6 homicidios en los que Farc asumió responsabilidad ante JEP)

Y, la gran sorpresa: las Farc, que han sido los grandes mentirosos de la historia, ¿ahora se convierten en reveladores de la verdad? Los que han llamado “retenciones” a los secuestros, los que siguen ocultando sus riquezas, los que siguen negando el reclutamiento de menores y los abortos forzados, los que no han contado qué pasó con los miles de desaparecidos, ¿a ellos les tenemos que creer ahora?

La Corte Suprema ha dicho sobre este caso que las decisiones judiciales no se pueden rebatir con hipótesis, sino con pruebas. La JEP también tendrá que analizar lo que dijeron las FARC ¿Ustedes van a acudir a algún recurso jurídico?

Nosotros esperamos que muestren las pruebas. Y con esas supuestas pruebas que, yo considero, deben ser falsificadas, vamos a ver qué es lo que traen. Lo que es increíble es que este grupo guerrillero lo asesina, no dicen nada sobre haber matado a su mayor enemigo, se lo guardan 25 años, y de golpe se despiertan de su amnesia y salen a decir que sí lo mataron. Todo eso está muy raro. Pero no somos nosotros los que tenemos que interponer recurso alguno, es la JEP la que tiene que ver qué hace con esa papa caliente, cómo va a examinar esas pruebas y qué labor probatoria va a adelantar allí.

Si fuera una conspiración, como usted asegura, ¿no tendrían que coincidir lo que ha dicho Samper con lo que ahora están diciendo las Farc? Es que son versiones totalmente diferentes...

Primero hay que ver quién es Samper y cuánta verdad dice cuando habla. Según el libro de su tesorero de campaña, Santiago Medina, fue Samper quien le pidió dinero al cartel de Cali. Allí Medina cuenta cómo, al principio de la campaña, Samper lo mandó a donde los Rodríguez Orejuela a pedirles plata. Es decir, él le mintió al país cuando salió a decir que todo fue a sus espaldas y esa mentira fue a reiterarla en la Comisión de la Verdad. Yo le llevé el libro de Santiago Medina al presidente de la Comisión, el padre Francisco De Roux, para que corroborara y le pregunté: “si aquí llega alguien a decir una mentira probada, ¿ustedes qué hacen?”. Hubo un gran silencio y me dijo: “pues la Comisión tendrá que reaccionar”. Pues no reaccionó. No ha reaccionado.

(Lea también: Gustavo Sastoque: historia de un montaje judicial)

Le traslado una pregunta que usted mismo hace en un texto que escribió hace unos días: ¿A quiénes les convienen las desviaciones de la investigación?

Los primeros beneficiados son Samper y Serpa, pero ¿por qué hacen las Farc eso?, ¿por qué se achacan un homicidio así? Lo hacen para tratar de tapar el hueco de las declaraciones mentirosas sobre que no reclutaron menores y todas las mentiras que el país conoce. Quieren tapar ese hueco de negación de todo lo que sí han hecho, entonces crean una mentira más grande aún.

Justo antes de que estallara todo esto, en la Comisión de Acusación estaban pensando en reabrirle la investigación a Samper y se ordenaron unas pruebas, ¿en qué va ese proceso?

Yo que ya soy viejo, no le tengo ninguna fe a la Comisión de Acusación. Es manejada principalmente por la política y ahí Samper ha puesto todas las trabas para que lo investiguen.

(Lea: Los secretos de por qué mataron a Álvaro Gómez)

¿Qué piden ustedes a punto de que se cumplan 25 años del magnicidio?

Mi familia lleva 25 años pidiendo justicia en el asesinato de mi padre. Nosotros como víctimas nunca hemos pedido ni pediremos una indemnización por el crimen contra mi padre. Los señores Samper y Serpa llevan mucho tiempo difundiendo la mentira injuriosa de que nosotros buscamos una retribución económica por parte del Estado. Eso no es cierto y es una infamia que lesiona la memoria de mi padre.

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