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3 Apr 2022 - 1:30 a. m.

Radiografía de los traslados en la Fiscalía: ¿castigo o “necesidad del servicio”?

El caso de la fiscal Angélica Monsalve, quien después de presiones por imputar a una poderosa familia terminó trasladada a Putumayo, ha puesto sobre la mesa lo que en la Fiscalía llaman “traslado-sanción”: la reubicación como una forma de castigo. El búnker dice que son decisiones administrativas sustentadas.
Felipe Morales Sierra

Felipe Morales Sierra

Periodista Judicial
Plantón frente al bunker de la Fiscalía para protestar contra las recientes masacres ocurridas en diferentes regiones de Colombia. Estudiantes y colectivos afrodescendiente pidieron que las autoridades actúen para que haya justicia.
Plantón frente al bunker de la Fiscalía para protestar contra las recientes masacres ocurridas en diferentes regiones de Colombia. Estudiantes y colectivos afrodescendiente pidieron que las autoridades actúen para que haya justicia.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada

En los pasillos del búnker de la Fiscalía, un chiste común es: “Te estás portando mal, te van a mandar al Chocó”. A pesar de que, desde que un fiscal se posesiona le advierten que su trabajo puede llevar a movimientos por todo el país, el traslado a otra región ha sido visto por años como una forma de castigo. La reubicación de la fiscal Angélica Monsalve a Putumayo, luego de que citara a imputación de cargos a tres miembros de una familia de la élite bogotana, ha vuelto a poner sobre la mesa esta figura. Mientras surgen evidencias de las presiones que Monsalve habría recibido, El Espectador reconstruyó casos de otros fiscales que han tenido la misma suerte en la era Barbosa.

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