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Pasadas las 2:10 de la tarde, Daniel El Loco Barrera, barbado, flaco, de camisa azul y jean, se bajó del avión que lo trasladó de Caracas, capital de Venezuela, país donde fue capturado el 18 de septiembre, a Colombia, donde es requerido por las autoridades y señalado como uno de los capos más importantes de los últimos años. Lo hizo en compañía de los agentes de la Dijín y de Interpol que viajaron hasta el vecino país a recoger al “último de los grandes capos”, como se refirió a él el presidente Juan Manuel Santos cuando supo de su captura en la ciudad venezolana de San Cristóbal.
Con él arribaron al país Jorge Milton Cifuentes Villa, alias JJ, señalado de ser la cabeza del clan de los Cifuentes Villa —presuntos socios del narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán— y capturado en Venezuela el 9 de noviembre, y los presuntos miembros de la banda criminal ‘Los Rastrojos’ Rusbel Alfonso Núñez, José Nicolás Cure y Edgardo Luis Rosemberg Contreras, así como el supuesto narcotraficante Eduardo Acosta Mejía.
En lo que a El Loco Barrera y JJ respecta, las autoridades colombianas habrán de decidir si los procesan en Colombia o los extraditan a Estados Unidos, donde son requeridos por cortes federales por cargos de narcotráfico.