Hasta el día de este martes, los más grandes capos en Colombia eran Daniel El Loco Barrera y Javier y Luis Enrique Calle Serna, más conocidos como Los Comba. Sin embargo, lo que las autoridades han documentado acerca de ellos es una bicoca comparado con la información que se recopiló sobre el cartel que lideraba Luis Agustín Caicedo Velandia, alias Lucho, considerada la mayor organización de drogas desde el ocaso de los carteles de Cali y Medellín. Con las capturas de Ricardo Villarraga, Claudio Silva Otálora y Franklin Gaitán Marentes, todos pedidos en extradición, quedó en evidencia que Barrera y Los Comba no eran más que un segundo eslabón en una sofisticada red de estupefacientes.
Esta investigación, que comenzó hace varios meses, fue propiciada por la agencia estadounidense ICE (Inmigration and Customs Enforcement) y apoyada por la unidad antimafia de la Fiscalía y la Dijín de la Policía. Y aún no ha concluido. Faltan detenciones en Colombia y otros países. Lucho, detenido en Buenos Aires hace más de un mes, figura como posible aportante de dineros al Club Deportivo Independiente Santa Fe y no se descarta que se inicie una investigación para establecer el origen de los dineros que le han entrado al equipo cardenal en los últimos años. Y como si fuera poco, el cartel de Caicedo Valencia logró infiltrar las entidades que más lo han combatido: la Fiscalía y la Policía.
Gaitán Marentes, alias Sergio, era el jefe de seguridad de Lucho. Fue funcionario judicial y habría contactado a antiguos colegas para controlar la información que la justicia tuviera sobre estos hombres. El abogado Ricardo Villarraga Franco, alias El Profesional, representaba a varios narcos implicados en la incautación de US$27,7 millones en efectivo en Buenaventura en septiembre de 2009, que junto con el decomiso de US$11 millones en Manzanillo (México), fue la pista fundamental para establecer la dimensión de este cartel, que ha lavado billones de dólares a través de empresas de esmeraldas o casas de cambio de EE.UU., Suiza, las Islas Caimán y puntos estratégicos de Europa y que ha comercializado cientos de toneladas de cocaína.
Gaitán Marentes fue arrestado en Bogotá. Villarraga —de quien se dice perteneció a la Policía Judicial del DAS—, en Miami. Este último, en el pasado investigado por la fuga del narcotraficante Fernando Montañez Bultrón, fue abogado del ex presidente del Santa Fe Luis Eduardo Méndez Bustos. En carta enviada a este diario hace algunos años, Villarraga negó que defendiera a Méndez y explicó que lo visitó en una cárcel de EE.UU. sólo como un acto humanitario. Claudio Silva Otálora fue capturado en Puerto Gaitán (Meta) y venía siendo investigado por testaferrato y enriquecimiento ilícito. Al parecer, escondía bienes del extinto capo Wílber Varela, alias Jabón.
Esta información, consignada en dos informes de El Espectador publicados en noviembre de 2007 y en mayo de 2009, también dejó ver que la mayoría de propiedades que se decomisaron y que tienen a Silva en aprietos, en realidad estaban a nombre de su esposa, Bertha Yaneth Plata Ocampo. En esos reportajes, fuentes consultadas aseguraron que los dueños a la sombra del Santa Fe eran Silva, Luis Agustín Caicedo (Lucho) y un hombre llamado Julio Lozano. Y a nombre de una cuñada de Silva, ex coordinadora de las escuelas de formación deportiva del Santa Fe, también se encontraron algunos de los inmuebles señalados de pertenecer a Wílber Varela.
La preocupación mayúscula, no obstante, es el grado de infiltración que esta organización ilegal habría alcanzado dentro de las autoridades. En Semana Santa fue capturado el capitán de la Policía Carlos Flórez Cárdenas —hermano del comandante de Policía de Norte de Santander, coronel Jorge Iván Flórez Cárdenas—, quien supuestamente filtró la investigación que él mismo desarrollaba en contra de El Loco Barrera. Por su parte, Silva también hacía contactos para rastrear todos los procesos que las autoridades iban construyendo contra el cartel, pero su labor más relevante fue, presuntamente, contactar a funcionarios con quienes logró invisibilizarlo.
El anonimato fue el as bajo la manga de esta organización. Los investigadores concluyeron que la ‘popularidad’ de El Loco Barrera y Los Comba fue promovida, a propósito, por los verdaderos jefes, quienes traficaron cantidades exorbitantes de droga y lavaron miles de millones de dólares. La Dijín y la unidad antimafia de la Fiscalía confían en que las capturas faltantes serán llevadas a cabo y que el cartel que lideró sigilosamente Luis Agustín Caicedo Velandia pronto correrá la misma suerte de las estructuras de Pablo Escobar o los hermanos Rodríguez Orejuela.