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Sombra del narco vuelve a pesar sobre el fútbol colombiano

La reciente redada ordenada por la fiscalía en contra de 17 personas vinculadas con el Deportivo Independiente Medellín (DIM) parece ser la respuesta a un mal que ha aquejado al fútbol colombiano en los últimos 25 años: los tentáculos del narcotráfico.

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Libardo Cardona/Agencia AP
20 de diciembre de 2008 - 11:39 a. m.
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El dedo en la llaga lo puso Juan Bautista Avalos Salgar, que como auditor del DIM entre 2000 y 2004, llegó a la conclusión de que el equipo era una "narcolavadora" .

El "poderoso de la montaña" disputa el domingo el partido de vuelta por la final del torneo Clausura, en la que su rival América tiene ventaja de 1-0.

Avalos, cuyo testimonio es la pieza clave de la investigación de la fiscalía, explicó que en el caso del DIM, como posiblemente en el de algunos de los otros 35 equipos profesionales colombianos, los clubes son un atractivo imán para que los narcotraficantes de Colombia laven sus fondos: son empresas que generan enorme flujo de caja por venta de boletas, derechos de televisión, mercadeo de productos y además por la venta internacional de jugadores.

Así, la mesa esta servida para que los narcotraficantes blanqueen millones de dólares en ganancias ilegales, aunque las autoridades colombianas aseguran desconocer cuánto dinero ha sido lavado en el mundo del fútbol.

Además, algunos clubes como el DIM evadieron la revisión de sus libros por parte de las autoridades ofreciendo sobornos a los agentes tributarios, agregó Avalos.

En el caso del DIM, y con base al testimonio de Avalos, la fiscalía calcula que el equipo habría servido para lavar 25.000 millones de pesos (unos 11,1 millones de dólares) en 15 años, hasta el 2003, y más de 150 millones de dólares en las últimas tres décadas.

La investigación arrancó por la publicación de un libro de Avalos, "Narcolavadora Corporación Deportiva Independiente Medellín" , publicado el año pasado.

El texto llevó a que las autoridades judiciales requirieran el testimonio de Avalos, que declaró ante la fiscalía el 6 de mayo.
Armada con las revelaciones del ex contador, la fiscalía capturó el 10 de diciembre a 13 empleados del equipo.

Esta semana se entregó uno más y otros tres siguen prófugos.De acuerdo con documentos de la fiscalía, obtenidos por la AP, el sistema de lavado del equipo consistía, entre otros mecanismos, en aumentar en los libros contables el valor de la compraventa de jugadores.

"Por ejemplo, si un jugador lo vendían en 100 pesos, en los libros hacían aparecer como si lo hubieran vendido en 1.000. Así, los restantes 900 que eran de origen ilícito quedaban lavados en los libros de registro" , explicó Avalos.

"O al contrario, si lo vendían lícitamente en 1.000, sólo registraban 100 para quedarse con los 900 que eran buenos" , agregó el ex auditor, en una entrevista telefónica desde una localidad que declinó revelar por razones de seguridad.

Su temor, incluso, lo llevó a que su libro lo firmara bajo el seudónimo de "Jean Selger" , que, según él, lo tomó de traducir al francés su primer nombre (Juan) y su segundo apellido (Salgar) .

"Vengo a ver lo que sucede, sé que al final todo quedará claro" , dijo, al entregarse el jueves a las autoridades, Rodrigo Tamayo, quien fue presidente del DIM de 1988 a 1992 y de 1998 a 2007.

En el expediente de la fiscalía contra los empleados del DIM reposa también la declaración de Elkin Estrada, médico de confianza de Tamayo, quien aseguró que en alguna oportunidad su paciente, "angustiado" , le mostró una carta en la que el extinto capo de la droga Pablo Escobar, muerto por la policía en Medellín en diciembre de 1993, le cobraba una deuda de 400.000 dólares.

Escobar, su socio en el desaparecido cartel de Medellín Fabio Ochoa, y sus antiguos rivales del ya desmontado cartel de Cali Gilberto y Miguel Rodríguez, extraditados hace cuatro años a Estados Unidos, no sólo eran asiduos asistentes a partidos de fútbol en los 80 y 90, sino que además, en el caso de los Rodríguez, eran dueños de uno de los equipos más poderosos que hubo en el continente en la década del 80: el América de Cali.

Fueron épocas aciagas para el fútbol colombiano en las que, incluso, fue asesinado Andrés Escobar, el jugador que marcó un autogol en el mundial de Estados Unidos 94.

De acuerdo con los fiscales, Tamayo, el ex directivo del DIM, habría lavado en el equipo fondos del ahora extraditado narcotraficante Ochoa.

Carlos Arturo Valencia, otro de los capturados por la fiscalía a comienzos de mes por el caso del DIM, habría realizado además envíos de cocaína a Estados Unidos y operaciones de lavado de activos en Colombia, de acuerdo con la investigación judicial.

La investigación en contra del DIM parece ser sólo una parte del cáncer que afecta al fútbol colombiano y que amenaza con hacer metástasis.


Una prueba de ese mal es el equipo Envigado Fútbol Club. Ascendido a primera división en 1992 y con sede en un rico municipio ubicado en las afueras de Medellín, el Envigado fue la obra de Gustavo Upegui, un dirigente que fue compañero de juventud de Pablo Escobar y que, según las autoridades, perteneció a bandas paramilitares.

De hecho, Upegui es señalado de haber creado junto con el extraditado ex narcoparamilitar Diego Murillo la llamada "Oficina de Envigado" , una temida organización que aún hoy se dedica al sicariato y al cobro de cuentas del narcotráfico.
Upegui fue asesinado por sicarios en julio de 2006 y las riendas del equipo las tomó su hijo Juan Pablo, sobre quien no pesa ninguna investigación judicial.

"El Envigado era el patio trasero del DIM" , sostuvo Avalos. El Deportivo Rionegro, otro equipo cuya sede está ubicada a menos de una hora de Medellín, también está en el ojo del huracán.

En septiembre, por el crimen de lavado de activos, la fiscalía ordenó la captura de su presidente, el ex futbolista Luis Alfonso Fajardo.

Según la fiscalía, Fajardo sigue hoy en prisión por el aparente mal manejo de dineros en varias transferencias de jugadores que realizó con los clubes Deportivo Pereira, Atlético Nacional y Atlético Bucaramanga.

Dentro de la misma causa contra Fajardo aparece procesado Ramón Ríos, ex presidente del Deportivo Pereira.
El hombre fuerte del Cúcuta Deportivo en los últimos años, el ex alcalde de la ciudad Ramiro Suárez, está en prisión por presuntos vínculos con los paramilitares.

A pesar de ese tsunami, la autoridades del fútbol colombiano rechazan que este deporte sea por estos días un brazo de la mafia.

"Yo no permito que se diga que el fútbol colombiano actualmente está minado por el narcotráfico" , dijo Ramón Jesurum, presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) , la entidad que organiza los torneos del fútbol colombiano.

En otra época, agregó, "el narcotráfico afectó a todos los sectores: a la política, al periodismo y también al fútbol" . Pero en el caso de las últimas detenciones ordenadas por la fiscalía contra el DIM, dijo Jesurum, se trata de asuntos del pasado que apenas están siendo judicializados, pero no por crímenes recientes.

"Lo del Medellín es un caso de hace más de 10 años" , advirtió. Pese a este complejo panorama, los hinchas del DIM aseguran que sólo los mueve su pasión por el equipo.

"Nosotros sólo miramos la parte deportiva del equipo" , dijo Jorge Hoyos, presidente de Asociación de Barras del Medellín. "Lo de la investigación de la fiscalía es extradeportivo" .

Por Libardo Cardona/Agencia AP

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