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Ese jueves pensó que había agotado el último recurso. Guardó en la chaqueta una granada inservible, se dirigió al a la sede de la entidad de pensiones -ubicado en el centro de Bogotá- y tomó a más de 20 personas como rehenes para exigir el pago de su pensión.
Todo hubiese parecido un recurso desesperado y totalmente improvisado si ese día, el sargento (r) Édgar Paz, no aprovecha esos minutos de atención para leer un comunicado de más de 10 páginas, donde según él, revelaba una verdad que había archivado por años.
Una de las mujeres retenidas en el lugar fue la encargada de revelar el escrito. Mientras tanto, Paz mantenía su mano del seguro de la granada y los medios de comunicación rodeaban la escena.
El comunicado relataba varias irregularidades cometidas en el batallón Charry Solano; la historia detrás de la conformación del grupo Muerte A Secuestradores (MAS) y hasta algunos del atentado del que fue víctima Antonio Navarro fueron interrumpidos por el accionar de las autoridades que lograron capturar a Paz y devolver la tranquilidad a la oficina de Porvenir.
Fue condenado por secuestro extorsivo el Sargento (r), quién habló para Elespectador.com
¿Se arrepiente de haber amenazado a esas personas con una granada?
Sí, porque la verdad yo no tuve la capacidad mental para pensar las consecuencias. Yo vi que el Gobierno le estaba ayudando a la guerrilla; eso me dio rabia, porque a mí en el Ejército me enseñaron que ellos eran el enemigo.
Para eso fui entrenado y yo en defensa del estado expuse mi vida; entonces me pareció injusto que después de 17 años de trabajo pase hambre y tenga que ver a los desmovilizados con todos privilegios que tienen.
¿Cómo fue ese día?
Fue improvisado, por el desespero que yo me encontraba, por la injusticia que había...
¿De dónde sale la granada?
En el año 88, en un combate con la guerrilla, quedó esa granada fallida. Durante el combate tiran la granada pero no estalla.
Cuando se acabó el combate yo hice el registro y la encontré. Yo le puse el seguro, la revisé, le quité la espoleta y la guardé como recuerdo. No servía...
¿Cómo termina usted en esa oficina de Porvenir?
Yo siempre iba. De allá me mandaban para el Comando del Ejército y así. Nadie se ponía de acuerdo para decir quién me solucionaba la pensión. En esas duré ocho años.
Un día agarré la granada y me vine para Bogotá. En Porvenir me dicen otra vez que no han solucionada nada, entonces la saqué. Eso lo hice por la sicosis de guerra, yo fui entrenado para combatir y se me vino todo eso a la cabeza.
¿Y por qué el comunicado con la denuncia?
Lo redacté un día antes en Santa Marta. Me acosté a dormir pensando en la situación que estaba, mi mamá estaba enferma de trombosis y yo no tenía dinero.
Yo sufría pesadillas y gritaba mucho dormido. Entonces ese día oré en la noche y soñé que tenía que denunciar a los autores intelectuales de todas las misiones que yo cumplí como cabo Segundo. Las cosas que yo hacía por orden de los comandantes.
¿Qué misiones?
Por ejemplo, cuando secuestraron a Martha Nieves Ochoa, hermana de los Ochoa (narcotraficantes de Medellín)
En ese entonces el M19 les pidió cierta cantidad de plata a Fabio y a José Luis a cambio de la libertad de su hermana. Pero ellos dijeron que antes de pagar preferían montar un grupo. Así nace el MAS (Muerte a secuestradores).
Usted dijo que ese grupo lo financió el narcotráfico...
Si. Y estaba integrado por puros miembros del batallón Charry Solano.
¿Quiénes los entrenaban?
Vino Jair Klein, nos entrenó, pero eso lo dice el informe que yo ya entregué...eso lo tiene la Fiscalía, la Procuraduría...entonces cuando él vino, se montó el centro de operaciones en la Finca las Margaritas, en la salida a la Autopista Norte, allí se cumplían muchas ‘misiones' que no eran propias del Ejército.
¿Usted cree que alguien prestó atención a esas denuncias?
Yo no sé, no oigo nada, no han dicho nada. Cuando a mi me llevaron a Paloquemao allá estuvo la Procuraduría y yo les dije lo que decía en el informe. Cuando estaba en la Modelo la Fiscalía también me preguntó y nada.
Yo me he ratificado. Fueron cosas que se hicieron en esa época, cuando el Ejército operaba como quería.
¿Quiénes daban las órdenes?
Mario Montoya, el comandante del Ejército. Él estaba de Teniente y pertenecía a ese grupo. También Hernando Perez Molina; Germán Galvis Corona y hay muchos otros nombres.
¿Siente que su vida está en peligro?
Claro. Me han amenazado. Cuando yo estaba en la cárcel la Modelo llegaron tres tipos un sábado haciéndose pasar que iban a buscar a otra persona. Pero me buscaron a mí. Me dijeron que si no me callaba ellos me callaban. No sé cómo se identificaron ellos, sólo me llamaron y me dijeron eso.
Al día siguiente llegó un preso y me dijo que el ‘Cacique' del Patio había dicho: "estamos esperando que nos consignen la plata para hacerle la vuelta al sargento".
Yo hice un informe al Inpec y me trasladaron para la Picota.
Cuando estaba en Paloquemao también llegó un tipo que se identificó como Sargento Primero, me mostró un carné y me dice que iba de parte de un coronel que sí es amigo mío, bueno hasta ese día lo pensé,
Yo le dije que lo conocía y él me respondió que él y otros coroneles estaban "tocados" por la denuncia que yo hice y me pidió que me cuidara.
¿Y quién tiene conocimiento de esas denuncias?
La Fiscalía, mi abogado Harvey Prada y la Defensoría del Pueblo.
¿Cómo cree que va a terminar este proceso?
Estoy esperando que se aclare lo de mi juicio. Porque el juez que me condenó no tuvo ética en el proceso, fue injusto.
Sólo escuchó lo que dijo el Fiscal y la prueba de la defensa no la tuvo en cuenta. El examen siquiátrico decía que yo sufría de trastornos mentales, que soy una persona que debido a los combates padezco de psicosis de guerra y que yo necesito tratamiento, eso dijo la doctora...
¿Y eso no desvirtúa sus denuncias?
No, porque las denuncias que yo hice son cosas reales.
¿Qué lo corrobora?
Yo tengo pruebas. Pero eso no se puede decir de una...
¿Esas pruebas las conoce la Fiscalía?
Acá estuvo una Fiscal de la unidad de DIH y me mostró una lista, con unos nombres, lo que nosotros llamamos ‘muñecos' (muertos). Yo le dije: sí, ese murió en tal parte, a tal hora y coincidía con los datos que ella tenía.
Por ejemplo, me mostró un nombre y yo le dije esa operación se hizo en el Barrio La Chinita, en Apartadó...y cuando corroboró se dio cuenta que yo decía la verdad.
Pero cuando me decía que le dijera detallado, yo le decía que no tenía razón para hacerlo...
¿Y cuándo lo hará?
Para yo hablar necesito que se garantice mi seguridad. Porque si yo hablo, no me voy a sentir seguro acá en Colombia.
¿Eso quiere decir que las denuncias que faltan son más graves?
Claro, así se lo dije a la fiscal, le dije: si necesitan pruebas yo hasta los puedo llevar a uno o dos fosas comunes del Ejército donde van a encontrar tres o cuatro muertos. Pero para dar esas coordenadas primero me tienen que sacar del país.
¿Cuánto tiempo duró involucrado en el MAS?
Desde el año 79 hasta el 84.
Y su destitución ¿tuvo que ver con algo relacionado con su participación en el MAS?
No. Yo era Comandante y la guerrilla se metió en la base donde yo estaba, mataron 14 soldados, se llevaron el armamento, entonces me destituyeron porque yo no tomé las medidas para prevenir el desastre. Pero eran como 300 guerrilleros y yo tenía como 27 soldados. Me destituyen el 4 de julio de 1.990.
¿Y Por qué espera tanto tiempo para hacer la denuncia?
Porque cuando me destituyen me reintegran y me vuelven a destituir en 2001.
¿Y por qué lo reintegran?
Esa es la pregunta del millón. Es una evidencia más de la injusticia que hacían conmigo. ¿Sabe por qué? Me echan porque era malo, hasta un mayor me hizo regresar al monte a tratar de recuperar los fusiles que me robaron.
Pero el mismo Ejército, cumpliendo las mismas funciones, me reintegra y allí trabajo cuatro años más.
¿Lo reintegraron porque usted tenía mucha información?
Si.
¿Y cómo logra que lo reintegren?
Estaba en mala situación porque nadie me recibía para trabajar, ya tenía 34 años. Entonces, me enteró por Telecaribe que mi general Iván Ramírez es el comandante de la primera División.
Como él trabajó conmigo en el batallón Charry Solano, el era capitán y yo era cabo primero, lo fui a buscar.
¿Y qué le dijo?
Le dije que me ayudará. Entonces cogió un radio y llamó a Mario Montoya que en ese tiempo era Coronel.
En presencia mía le habla de mí y Montoya se acordó de inmediato. Entonces dan la orden que me nombren como empleado civil. Al siguiente día ya estaba la orden administrativa para trabajar.
¿Fue fácil convencerlos?
No, el general Iván Ramírez primero se me cerró a la banda, me regaló $100 mil y me dice que no me puede ayudar. Entonces le dije: yo estoy en una situación donde puedo denunciar todo lo que ustedes me hicieron hacer cuando eran mis comandantes, todo lo que yo sé.
¿Qué cosas?
Por ejemplo, las torturas.
¿A quiénes?
Principalmente a guerrilleros del M19
¿El MAS era un grupo paramilitar?
No. Primero nació el MAS financiado por los Ochoa y era integrado por miembros de inteligencia del Ejército. Cuando desaparece este se arman las ‘Convivir', más o menos en el 92, en ese momento se retiraron muchos uniformados que se retiraron del servicio activo para conformar ese nuevo grupo. Cuando se acabó el MAS yo seguí mi servicio normal.
¿Quiénes siguieron en las ‘Convivir'?
Guillermo Tarazona, al que le decíamos ‘Frijolito'; Eduardo Fajardo, alias ‘El Gamín'; El capitán Blanco Gómez.
¿De qué se arrepiente?
Una vez en un interrogatorio el ‘man' se ‘ensució´ en los calzones, entonces se le metió la pistola en la boca. Después se tiró el cuerpo en Monserrate. Yo presencie todo eso.
¿En esas misiones cayeron personas que no fueran guerrilleros?
No, todos eran guerrilleros.
¿Nunca se equivocaron?
Una vez fuimos a una misión en el Parque el Salitre. Nos pusimos a jugar fútbol y cuando llegaron a reunirse los capturamos. Eran cinco, pero después nos dimos cuenta que del M19 sólo eran tres.
Pero los otros, que se supone que eran inocentes, pero por andar con ellos ‘llevaron del bulto'.
Y así, algunas veces caían los que si eran y a veces también inocentes.