Según las autoridades de Estados Unidos, a través del club la organización criminal conocida como Oficina de Envigado lavó dinero de la mafia. El Departamento del Tesoro, además, puso bajo la lupa al expresidente del equipo Juan Pablo Upegui y a su mamá Margarita Gallego, hijo y esposa, respectivamente, del señalado capo del narcotráfico Gustavo Upegui, durante años el verdadero dueño del equipo de fútbol y quien fue asesinado en 2006 en un ajuste de cuentas.
El actual presidente del Envigado Fútbol Club, Ramiro Ruiz, le dijo a El Espectador que la noticia los tomó por sorpresa, que su situación no es comparable con la del equipo América de Cali “porque la constitución del club se hizo respetando todos los protocolos de la ley”, y que van a recurrir a todas las herramientas jurídicas a su alcance para seguir manteniendo su proyecto deportivo. “Todo ha sido legal en el equipo. Las transacciones, ventas de jugadores y demás han sido vigiladas por Coldeportes, la Supersociedades y por otras autoridades. Tenemos todos los soportes y contratos. Envigado ha tenido etapas de muchos problemas económicos, pero ahora estamos sobreviviendo a través de reclamaciones por solidaridad, reguladas por la FIFA, sobre las ventas de jugadores que fueron formados por nosotros, como James Rodríguez, Fredy Guarín, Juan Fernando Quintero y Dorlan Pabón”.
Estas reclamaciones comenzaron en septiembre de 2013 y, según Ruiz, aunque la ley lo permite, muchas autoridades como la Supersociedades no sabían cómo operaban estos porcentajes por la formación de jugadores. “Ya se lo explicamos a la Supersociedades. Estamos abiertos para explicarlo todo. Toda esta situación duele mucho. Hoy el Envigado está por cerrar dos convenios con equipos grandes de Europa para compartir clínicas de formación. Y esto nos pone en una situación difícil”, añadió Ruiz.