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13 Oct 2020 - 2:00 a. m.

Tras la pista de “Don R”, el narco sucesor del cartel de Cali

Se trata de un hermano de “Pacho” Herrera que ya fue extraditado a Estados Unidos y tendría vínculos con el Clan del Golfo. De esta asociación ilícita serían parte dos ciudadanos extranjeros y un esmeraldero del clan Carranza.
La organización estaría enviando cocaína a Europa y Estados Unidos. / Cristian Garavito.
La organización estaría enviando cocaína a Europa y Estados Unidos. / Cristian Garavito.
Foto: Cristian Garavito/ El espectador

La Dirección Antinarcóticos de la Policía lleva dos años siguiéndole la pista a una red de narcotráfico internacional conformada por un hermano del antiguo capo del cartel de Cali, Pacho Herrera, quien ha sido capturado en dos oportunidades y cuando recobra su libertad termina traficando cocaína en alianza con distintos grupos criminales. Se trata de alias Don R, un narcotraficante de la vieja guardia con conexiones de alto nivel en el mundo del narcotráfico. De esta asociación ilícita El Espectador conoció que también forman parte un ciudadano español y otro canadiense, encargados de ser los enlaces con organizaciones criminales internacionales que llevan décadas en el narcotráfico.

Se trata de alias Tom (el canadiense) y alias Can (el español), quienes según un investigador de Antinarcóticos de la Policía, “llegaron a Colombia a contactar antiguos cabecillas de carteles para concretar el envío de al menos dos toneladas de cocaína. De acuerdo con nuestra investigación, estos extranjeros llegaron al país hace dos años, recorriendo varias ciudades del país (Bogotá, Cali, Pereira, Medellín y Cartagena), buscando productores de la más alta calidad de la droga, que les permitiera posicionarse en la demanda en los mercados negros de México, Estados Unidos, Canadá, España, Reino Unido, Turquía, Bélgica y Holanda”.

Ante la limitada pureza de la cocaína que les ofrecían algunos proveedores, lograron contactar a narcotraficantes de los extintos carteles de Cali y del norte del Valle, realizando reuniones en fincas del Eje Cafetero y el Valle del Cauca, donde pactaron al menos el envío de cuatro cargamentos a través del puerto de Buenaventura. Es aquí donde alias Don R aparece en la estructura criminal. “Estos no serían sus únicos proveedores, ya que se contactaron con narcotraficantes del Magdalena Medio ligados con el negocio de las esmeraldas, que históricamente ha sido permeado por el crimen organizado”, dice el investigador. Este diario supo que este esmeraldero está vinculado al clan Carranza.

Hace casi un mes, en una de las últimas reuniones que realizaron en una finca cerca de la ciudad de Pereira, dos personas cercanas a Tom y a Can sufrieron un ataque con arma de fuego, en donde una de las personas murió en el lugar y el otro quedó gravemente herido. Estos sujetos al parecer habrían tenido problemas con el pago de un dinero por el envío de una droga y los habían llamado para ajustar cuentas. Este hecho los hizo menguar un poco las reuniones que venían realizando, pero se sabe que continúan haciendo encuentros manejando un bajo perfil y siendo más cautelosos con el fin de no llamar la atención de las autoridades”, dijo una alta fuente de la Policía que trabaja con autoridades europeas.

Los investigadores que le siguen los pasos a esta red identificaron que también sacan droga por diferentes aeropuertos (entre ellos El Dorado) para transportar la cocaína en aeronaves, que por lo general tienen como destino países centroamericanos, como Guatemala o Costa Rica, para luego continuar con el tránsito de la droga vía terrestre hacia Norteamérica. Lo mismo estaría ocurriendo en algunos puertos marítimos del país, en donde ya habrían logrado enviar cocaína utilizando contenedores, cuyo destino final son diferentes países europeos.

Se tiene claro que el poder económico de estas personas es muy alto, que combinado con el poder territorial y de producción que tienen los narcos colombianos, se convierte en una sociedad peligrosa que las autoridades colombianas quieren evitar. Esta red, que compra la cocaína de laboratorios ubicados en Antioquia, Cauca y Nariño, tendrían conexiones con la mafia gallega en España (que desde los años 80 ha sido la que recibe gran parte de los envíos de droga), las mafias italianas, rusas y de los Balcanes, principales controladores del negocio de las drogas ilícitas en Europa y que se encargan de distribuirla por todo el Viejo Continente.

“La droga la sacan en aeronaves que tienen como destino Centroamérica, en donde posteriormente la envían vía terrestre a México y Estados Unidos. Cuando la droga tiene destino Europa, esta la sacan vía marítima en contenedores que pueden llegar a Barcelona (España) Ámsterdam (Países Bajos) o al puerto de Antwerp en Amberes (Bélgica). Don R sabe de esa conexión con el esmeraldero, como hoy en día no hay un gran cartel que controle el negocio de las drogas ilícitas en Colombia, lo único que a ellos les interesa es obtener grandes ganancias de los negocios realizados”, explicó el investigador de la Dirección de Antinarcóticos.

¿Quién es “Don R”?

Este miembro, del denominado por las autoridades Clan Herrera, ya estuvo preso en dos oportunidades. La primera fue en 2000 y fue extraditado a Estados Unidos por delitos de narcotráfico y luego de estar 12 años preso retornó. A partir de ese momento inició acciones para retomar el control de sus negocios criminales y ubicar los bienes que su hermano dejó en manos de testaferros. Cuatro años después, en febrero de 2016, fue capturado por la Policía por estar señalado como el responsable de pactar alianzas criminales con el entonces llamado Clan Úsuga (Hoy Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas de Colombia) para sacar estupefacientes por las costas del Valle del Cauca.

La captura se realizó en el barrio Prado Veraniego, en el norte de Bogotá, cuando Don R se preparaba para viajar a Cali. En ese momento también fue señalado de ordenar decenas de asesinatos selectivos en el occidente del país y de iniciar acciones violentas para recuperar la fortuna de su asesinado hermano, quien murió en la cárcel de Palmira en noviembre de 1998, a manos de un tío de los narcotraficantes los Comba, posteriormente fundadores de los Rastrojos. Este hombre después le dijo a la Fiscalía que Pacho Herrera lo había amenazado de muerte si no mataba al temido zar de las esmeraldas Víctor Carranza, quien murió en 2012 bajo la sospecha de ser aliado de los paramilitares.

Volviendo a Don R, en diciembre de 2018, quedó en libertad luego de cumplir su condena y parece que volvió a delinquir. De este Clan Herrera también forma parte alias W, sobrino tanto de Pacho Herrera como de Don R. En agosto de 2019 fue capturado en un lujoso apartamento ubicado en el prestigioso sector de Ciudad Jardín, en la capital del Valle, y se le encontró una lista de todos los bienes de esa familia en manos de testaferros. En ese momento se supo que W , Don R y otro de sus hermanos estaban inmersos en una violenta guerra para quedarse con la fortuna de la familia proveniente del narcotráfico.

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“Alias W se habría aliado con un componente armado del Clan del Golfo para recuperar violentamente los inmuebles, sociedades y establecimientos comerciales que el denominado Clan Herrera supuestamente obtuvo del tráfico de cocaína y que permanecían ocultos. A cambio, la estructura criminal recibía el 30 % del valor de cada propiedad. Con la información y evidencia física obtenida en el proceso de captura de William Herrera López, alias W, la Fiscalía General y la Policía ubicaron 576 bienes, avaluados en U$5,6 billones, que eran parte del patrimonio ilegal de alias Pacho Herrera”, señaló el entonces fiscal general (e) Fabio Espitia en febrero de 2020.

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