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La Fundación Universitaria San Martín se convirtió en una caja de pandora. Cada vez que la Fiscalía abre un frente de investigación florecen las supuestas irregularidades en temas administrativos, desfalcos a estudiantes y triangulaciones entre las empresas del fundador Mariano Antonio Alvear Sofan. Sobre este último punto, El Espectador conoció un informe que realizó la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) que llegó a manos de la Fiscalía y en éste se evalúan los estados financieros de 12 empresas y fundaciones que son propiedad de la familia Alvear.
Tras las inspecciones realizadas por el CTI a las oficinas de la institución y del Ministerio de Educación, los investigadores empezaron a analizar la información guardada en seis CD y 40 carpetas de expedientes oficiales. Entre los documentos hay actas de los consejos directivos, datos de la cifra de estudiantes matriculados en los años en lo que les cancelaron los programas académicos y las resoluciones que revocaron las licencias.
En el informe de la UIAF se menciona que en el ojo del huracán están la Asociación de Odontólogos Sanmartinianos, Compañía de Asesorías en Inversiones Coin S.A., el Fondo para el Mejoramiento de las Necesidades Básicas Alimento Salud Educación (Foneducar), Fundación Grupo Social San Martín —una de las cajas menores de la familia Alvear—, Gráficas San Martín —a la cual le contrataban todo el tema de papelería de la universidad—, Inversiones Alvear Orozco, Inversiones Orozco Alvear Ltda y la constructora Prodomed Ltda. Esta última fue la que entregó los muebles a las sedes de la San Martín, y según fuentes cercanas al proceso, al parecer inflaban los valores de todo para sacar “legalmente” los recursos de la institución.
Las otras empresas son las joyas de la corona. La primera es el Centro Internacional de Biotecnología Reproductiva (Cibre), especializada en ganado y sociedad que se convirtió en la caja principal de la Universidad San Martín, ya que de ahí Alvear habría empezado a sacar recursos para pagar la nómina de empleados. También está la Fundación Qualite Fish And Vegetable Corporation, una cadena de restaurantes conocidos como Burguer Market que también se benefició con la plata de la educación. Finalmente el polémico Fondo para el Fomento de la Educación, sociedad que, al parecer, terminó siendo el lugar al que llegaban los dineros de las matrículas de los estudiantes ya que el objetivo era evitar que los dineros terminaran en las cuentas de la institución educativa porque estaban embargadas.
Para los investigadores hay una clara hipótesis: lo que se buscó fue esconder los dineros de la universidad en distintas empresas para que sus ingresos no fueran intervenidos y se los quitaran para terminar de pagar obligaciones contractuales. Agregaron que al ser un negocio netamente familiar la plata giraba con mayor facilidad. Entre los señalados de pertenecer a los órganos directivos de estas empresas están Mariano Alvear —quien figura en varios de ellos como representante legal—, su difunta esposa Gloria Isabel Orozco, su hijo y rector de la sede de la San Martín en Barranquilla José Santiago Alvear Orozco, su otro descendiente Martín y la esposa de este último Xiani Piedad Ocampo.
Asimismo, en las juntas directivas estaban Antonio Hernández Gamarra —quien sería el excontralor—, Juan Carlos Tafache, Juan Carlos Mahecha —quien trabajó en la institución educativa en temas tributarios y financieros y era el representante legal de Cibre—, los revisores fiscales Luis Fernando Sánchez Tovar y Rodrigo Enriquez Ruiz, y Armando González Quintero, denominado por las autoridades como el cerebro detrás de las movidas financieras para tapar los huecos que dejaba la mala administración de estas fundaciones y sociedades.
El informe de la UIAF estableció que el Fondo Para el Fomento de la Educación registró entre 2008 y 2014 movimientos que tuvieron un ingreso de $314.677 millones y un egreso de $142.205 millones. Igualmente, que durante 2008 y 2013 manejó ingresos promedios de $51.260 millones. Sin embargo, entre enero y septiembre de este año tuvo una disminución del 83% de sus ingresos en efectivo por los problemas que ya rodeaban a la empresa. Por eso, para los investigadores esta situación demostraba que la San Martín sí tenía solvencia económica, pero que escondían la plata y la redireccionaban a otras cuentas con el fin de evitar que las autoridades se las arrebataran.
Pero uno de los puntos que más llamó la atención de la Fiscalía fue la constitución de dos sociedades el pasado 21 y 22 de abril. Una ya fue plenamente identificada y es Foneducar, un fondo que se creó el en la Notaría 21 de Bogotá por Mariano Alvear, su hijo Martín y la esposa de éste, quienes invirtieron $1.000 millones para la constitución de la sociedad que tenía como objeto social financiar programas de crédito educativo.
Pero las cifras que empezó a manejar Foneducar desbordaban su capacidad económica. Entre mayo y septiembre de este año realizó operaciones en efectivo débito que ascienden a $22.406 y asimismo, giros al extranjero —Amsterdam, New York, San Francisco y Ciudad de Panamá— por $126 mil dólares. Aún falta por identificar plenamente la segunda sociedad, que según las autoridades, empezaría a ejercer el rol del Fondo para el Fomento de la Educación, es decir, recaudar los dineros que tenían como destino las cuentas de la Universidad San Martín. En pocas palabras, la estrategia de crear otras dos sociedades “fachadas” fracasó por la intervención del gobierno.
smartinezh@elespectador.com
@santsmartinez