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“Apreciada Mariana: queremos decirte que conocimos lo que te ocurrió (...) Queremos que sepas que tu voz nos importa y que mereces ser tratada con amor y respeto”. Con esas palabras comienza la inusual carta que la Corte Constitucional ordenó enviarle a una niña que el Estado separó de su familia sin que nadie le preguntara ella qué quería. El documento, escrito en lenguaje claro y dirigido directamente a la menor, hace parte de una tutela que terminó convertida en un fuerte llamado de atención al sistema de protección de infancia en Colombia.
Aquí puede leer el fallo completo:
La decisión, firmada por la Sala Séptima de Revisión y con ponencia del magistrado Jorge Enrique Ibáñez Najar, revisó el caso de Mariana, una niña que fue separada de sus padres y luego trasladada a un Centro para el Reintegro y Atención del Niño en Usme, en medio de un proceso administrativo adelantado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). En él, lo que explicó la entidad es que la menor no estaba viviendo en un entorno seguro para ella, aunque su papá trató de probar que no era cierto y que tenía cómo cuidar de su hija.
En revisión de la Corte Constitucional, lo que encontró el alto tribunal es que el funcionario encargado de resolver dónde debía vivir la niña escuchó a los adultos y a los equipos técnicos, pero nunca a la menor. El papá de la niña, quien presentó la tutela, explicó que la decisión de quitarle la custodia de su hija había vulnerado derechos fundamentales de ella como el de tener una familia, no ser separada de ella y el acceso a la educación. Agregó que, al ser trasladada al Centro para el Reintegro y Atención del Niño, Mariana no pudo seguir asistiendo a su colegio.
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Aunque cuando el expediente llegó a revisión de la Corte la menor ya había regresado con su familia, el alto tribunal sí dejó claro que hubo actuaciones incompatibles con la Constitución y que el ICBF sí vulneró sus derechos fundalmentales. El caso terminó siendo especialmente sensible porque la Corte concluyó que nadie le preguntó a Mariana qué opinaba sobre ser apartada de su entorno familiar. Para los magistrados, esa omisión desconoció principios básicos de protección de niños, niñas y adolescentes y pasó por alto su derecho a ser escuchados.
Por eso, además de advertirle al defensor de familia de Usme, el que tomó la decisión de trasladar a la niña a la custodia del Estado, que las institucionalizaciones de menores deben ser excepcionales y suficientemente motivadas, la Corte tomó una decisión poco común: incluir en la parte resolutiva una carta pedagógica dirigida a la niña. “Aunque creemos que fuiste muy valiente al afrontar esta situación, no debes volver a pasar por ella”, le escribieron los magistrados Jorge Enrique Ibáñez, Paola Meneses y Miguel Polo.
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En la carta, los juristas añadieron una frase que resume el fondo jurídico del caso: “Tienes la posibilidad de expresar tu opinión. Puedes decir lo que te gusta y lo que no”. El mensaje también le explica a Mariana que tiene derecho a estudiar, a compartir con su familia y a que los jueces escuchen su voz. Incluso, la Corte le cuenta que consultó con su colegio cuándo podía regresar a clases y le recuerda que “merece ser tratada con amor y respeto”. Más allá del caso puntual, la decisión tiene un peso importante para futuros procesos de restablecimiento de derechos.
La Corte reiteró que los menores no pueden ser tratados como espectadores silenciosos dentro de actuaciones que transforman por completo su vida familiar. El fallo insiste en que el interés superior del niño no puede definirse únicamente desde despachos o conceptos técnicos, sino también escuchando directamente a los menores involucrados. La providencia también se suma a una línea cada vez más fuerte de la Corte Constitucional alrededor del uso de lenguaje claro en las decisiones judiciales, especialmente cuando involucran niños.
Esta es la carta completa:
Apreciada Mariana,
Queremos decirte que conocimos lo que te ocurrió. Cuando tu papá nos contó tu situación, supimos que te encontrabas alejada de tu familia y que eso te hizo sentir triste e incómoda, pero cuando regresaste te recibieron con mucho amor.
Queremos que sepas que las niñas y niños, como tú, tienen muchos derechos para que puedan vivir felices, divertirse, aprender y compartir con su familia. Uno de esos derechos es que puedas estar con tu familia y que no te separen de ella, si no lo quieres.
Por eso, otro juez decidió que volvieras con tu papá, tu abuelita, tu hermana y tus primos. También, dijo que puedes compartir tiempo con tu mamá y tu hermanito algunos fines de semana. Nosotros hemos dicho que está bien que vivas con tu papá, que tu abuelita Sandra te cuide después del colegio, mientras tu papá trabaja y que visites a tu mamá y a tu hermanito algunos fines de semana. Nos hemos dado cuenta de todo el amor que tienen hacia ti.
Tu papá nos informó que no estabas estudiando. Nosotros le preguntamos a tu colegio, cuando podrías regresar a tus clases, porque tienes derecho a ir a estudiar. Tus profesores nos contaron que este año empiezas un nuevo curso en el Colegio Fabio Lozano Simonelli y volverás a ver a tus amigas y amigos. Por eso, estuvimos de acuerdo con que vuelvas para que puedas aprender muchas cosas nuevas.
Ahora, vamos a explicarte un derecho más. Este es muy importante y no queremos que lo olvides. Tienes la posibilidad de expresar tu opinión. Puedes decir lo que te gusta y lo que no, o lo que quieres y lo que no quieres. También, si estás feliz o triste. Sabemos que nadie te preguntó si querías separarte de tu papá y tu mamá. Aunque creemos que fuiste muy valiente al afrontar esta situación, no debes volver a pasar por ella. Los jueces sabemos que la familia es muy importante y que tú eres muy feliz con la tuya.
Recuerda que eres muy valiosa para tu familia, tus amigas y amigos y para nosotros. Por eso, nunca olvides que estos derechos que te explicamos, y otros más que irás descubriendo. Nosotros, los jueces, siempre estaremos atentos a que esas personas respeten tus derechos. Queremos que sepas que tu voz nos importa y que mereces ser tratada con amor y respeto. Si en algún momento sientes que las personas no respetaron tus derechos, estamos aquí atentos para escucharte.
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