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4 Dec 2011 - 9:01 p. m.

Un lío menos para Valencia

Un fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia descartó que Guillermo León Valencia Cossio hubiera recurrido al tráfico de influencias para beneficiar a su amigo, el empresario Juan Felipe Sierra, en una compra de armamento.

Redacción Judicial

Sin mayores consideraciones, y en un auto de apenas ocho páginas, un fiscal delegado ante la Corte Suprema archivó la investigación en contra del condenado exdirector de Fiscalías de Medellín, Guillermo León Valencia Cossio, por un supuesto tráfico de influencias. Lo curioso es que parte de las mismas grabaciones que fundamentaron la sentencia impuesta por la Corte Suprema de Justicia a Valencia Cossio, fueron insuficientes para la Fiscalía en este nuevo expediente.

En marzo pasado, Guillermo León Valencia Cossio, hermano del exministro Fabio Valencia, fue condenado a 15 años de prisión por sus vínculos con la organización del narcoparamilitar Don Mario. La Corte Suprema lo halló culpable de los delitos de concierto para delinquir agravado, enriquecimiento ilícito de servidor público y supresión, destrucción u ocultamiento de documento público. Centenares de grabaciones pusieron al descubierto los nexos de Valencia Cossio con el empresario Juan Felipe Sierra, gerente de la firma de seguridad de Medellín Control Total, y sus “vueltas” con la mafia.

En desarrollo del juicio en contra del exdirector de Fiscalías de Medellín, la Corte ordenó investigar una reunión que Valencia Cossio sostuvo el 26 de julio de 2008 con el entonces director de la industria militar (Indumil), coronel (r) Carlos Enrique Villarreal, y Juan Felipe Sierra, en la que Valencia habría mediado para facilitarle la adquisición de armas a la empresa Control Total. El investigador del CTI Rafael Cetina declaró en su momento que Valencia Cossio, al parecer, aceleró el trámite de la adquisición de este armamento para favorecer a su amigo Sierra, señalado como enlace de la organización de Don Mario.

Como si fuera poco, también trascendió una conversación entre Juan Felipe Sierra y alias Pastrana, en la que se habla del secretario general del Congreso, Emilio Otero, y su presunta colaboración para agilizar la compra de armas de Sierra a Indumil. En su momento, el propio Otero desmintió aquel negocio y dijo estar sorprendido de ser mencionado en esas conversaciones. Según se desprende de las grabaciones, la firma Control Total buscaba adquirir 160 armas, más de las permitidas por la Superintendencia de Seguridad y Vigilancia.

Con estas evidencias, la Corte pidió investigar a Guillermo Valencia Cossio. Para ello, le hizo llegar a la Fiscalía tres cd en donde estaban las conversaciones comprometedoras entre Valencia Cossio, Juan Felipe Sierra, John Fredy Manco Torres (alias El Indio) y otros integrantes de la organización. Parte de esas grabaciones fueron las que sustentaron la sentencia que en marzo le impuso la Corte Suprema a Guillermo Valencia Cossio. El 27 de julio pasado, la Fiscalía elaboró un plan de trabajo para comprobar la veracidad de esos sucesos.

Fue así como los investigadores del ente acusador escucharon y transcribieron las conversaciones comprometedoras, pero concluyeron que sólo se abordaban “temas relacionados con sus negocios personales, sin especificar cuáles, ni elementos que permitieran a esta delegada avizorar conductas delictivas”. Y agregaron que si bien es cierto que Valencia Cossio tuvo relación personal con Sierra y El Indio, de lo allegado a la Fiscalía no se infiere que hubieran cometido alguna conducta criminal.

Por último, el escueto documento de la Fiscalía advierte que de la conversación sostenida por alias Pastrana sólo se deduce que se buscaba llegar a una negociación, sin que ello signifique un acto ilícito. Lo particular es que en el informe del ente investigativo no se hace referencia ni a los hechos de la reunión con el gerente de Indumil, ni al tema de la compra de armamento, ni al supuesto tráfico de influencias que ordenó investigar la Corte. El 27 de septiembre de 2011, es decir, dos meses después de que la Fiscalía iniciara formalmente las pesquisas en este caso, un fiscal delegado ante la Corte decidió archivar las diligencias.

La decisión causó desconcierto entre conocedores del expediente de Valencia Cossio, sobre todo porque las conversaciones entre Sierra, Pastrana y Valencia Cossio sí eran bastante sugestivas. A propósito del exdirector de Fiscalías, en otras polémicas conversaciones volvió a figurar su nombre. Hace una semana este diario reveló una charla entre el detenido exsenador Óscar Suárez Mira, Valencia y su esposa, en la que, al parecer, se gestiona un puesto en la Alcaldía de Bello (Antioquia) para una conocida suya.

Por lo pronto, Valencia Cossio purga su condena en la cárcel La Picota, en el pabellón de los parapolíticos, y ya no tiene que preocuparse por este nuevo expediente que la Corte había pedido investigar pues, en criterio de la Fiscalía, esas conversaciones no tenían mayor relevancia ni sugerían comportamiento censurable alguno.

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