Con el paso del tiempo, la tecnología ha tomado un papel preponderante en las actividades que el ser humano realiza a diario. Videoconferencias, llamadas de trabajo, correos electrónicos enviados en segundos y otras tantas posibilidades de transmisión de información que nos han permitido reducir el tiempo que invertimos compartiéndola, hecho que se traduce en que esta herramienta, la tecnología, se ha convertido casi en una necesidad de primera mano para la sociedad del siglo XXI.
Con este desarrollo, que a diario nos hace la vida más fácil, al sector legal que comprende las firmas de abogados les ha correspondido evolucionar al ritmo en que crece y avanza la tecnología, debiendo, en todo momento, adoptar e implementar políticas que permitan mantener un contacto permanente con sus clientes, aun sin su presencia física. Es decir, las empresas de abogados de cara a la globalización del mercado se han visto en la obligación de idear mecanismos para que la producción y cubrimiento de sus servicios lleguen a todos los rincones que el cliente requiera.
Al respecto, es importante precisar que con los pasos agigantados con los que avanza la tecnología y la globalización, innumerables empresas de todo orden han centrado su inversión en Colombia lo que implica, entre otras cosas, que desde el mismo instante en que deseen abrir una sede, sucursal, filial etc., deban estar acompañadas por un abogado que se encargue de asesorarlos con respecto a la normatividad y reglamentación aplicable para cada caso concreto.
Sin embargo, muchas de esas empresas tienen su matriz fuera del territorio colombiano, lo cual hace que los encuentros directos entre el cliente y el abogado se tornen complicados por cuestiones de distancias y desplazamientos, realzando la importancia y necesidad de la tecnología, pues, de esta manera, es posible prestar un servicio continuo, permanente y con reacción para la resolución de los eventos que se vayan presentando.
No obstante, prestar servicios jurídicos a través de escenarios tecnológicos no se puede ni se debe realizar de cualquier manera, esto implica la aplicación y cumplimiento de unos estándares y sistemas de seguridad que rodeen y cubran el tráfico de información que se comparte, entendida como documentos, informes, contratos, datos privados, personales o confidenciales, a fin de que no sean usurpados, filtrados, falsificados o modificados, dicho de otro modo, las firmas de abogados tienen la responsabilidad y la obligación de proteger toda la información que se genere en la relación cliente–abogado.
A partir de la obligación que surge desde el mismo momento en que la tecnología es utilizada para facilitar las relaciones jurídicas, es necesario que las firmas implementen patrones de ciberseguridad, que no resultan siendo nada diferente a la seguridad digital —sello de garantía que se le brinda al ciudadano que busca los servicios del abogado— para que no resulte siendo objeto de fraude informático, espionaje o que sus datos terminen vagando por la red. Al respecto, es indispensable indicar que esa seguridad se garantiza mediante la implementación de auxiliares del derecho, definidos como forenses en sistema de información digital, que son profesionales capacitados para implementar todos los patrones que se requieren en protección de la información.
Es tan importante la protección de los datos informáticos en el mundo que aun cuando las medidas que toma cada firma o bufete de abogados son autónomas, el legislador, a través de la Ley 1273 de 2009, resolvió salvaguardar la información de internet agregando dentro del código penal colombiano varios tipos penales que sancionan con prisión la vulneración de estos datos, con el fin de evitar que la información compartida en la red resulte afectada.
En síntesis, lo anterior significa que la sociedad y el mercado continúan evolucionando de la mano de la tecnología, la que ha copado todos los sectores representando un papel indispensable en las actividades diarias de cada individuo. Lo propio tienen que hacer las firmas de abogados, quienes en mi criterio, para continuar vigentes y brindarles el mejor servicio y seguridad a sus clientes, deben salir de la equivocada creencia de que la implementación de tecnologías de la información y comunicación es exclusiva de otros sectores, sino que, por el contrario, garanticen al cliente un servicio oportuno, eficiente, pero, sobre todo, seguro.
* Abogado especialista en Derecho Penal. Director del Departamento de Derecho Penal - Cohen Abogados.