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“Una persona no es un bulto de carne”: Mateo Pérez, periodista asesinado en Briceño

Mateo Pérez Rueda, director de El Confidente de Yarumal, fue asesinado, al parecer, por el frente 36 de las disidencias de las Farc, mientras cubría enfrentamientos armados y casos de desplazamiento forzado en Briceño (Antioquia). Su crimen suma un nombre más a la dolorosa historia de violencia contra la prensa en Colombia.

Ana Sofía Montes Peláez

08 de mayo de 2026 - 08:44 p. m.
El asesinato de Mateo Pérez Rueda revive la historia de violencia contra la prensa en Colombia./SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
Foto: EFE - Fundación para la Libertad de Prensa
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“Es más fácil entender cualquier ecuación matemática que el dolor ajeno, pero lo que si entiendo es que una persona no es un bulto de carne que se mueve por el mundo: trae consigo una madre repleta de amor y de esperanza que la tuvo en sus brazos, una familia maravillada con el milagro de la vida, la lucha de alguien en sacarla adelante y moldear el futuro y la increíble fuente de amor dadora de sentido de otras personas en específico, como usted y yo”. Este es uno de los escritos de Mateo Pérez Rueda, el periodista asesinado en Briceño (Antioquia).

Su muerte, presuntamente a manos del frente 36 de las disidencias de las Farc, al mando de alias “Calarcá”, ocurrió mientras el periodista, en su calidad de director del medio de comunicación El Confidente de Yarumal, cubría los enfrentamientos entre grupos armados y el Ejército Nacional, así como las historias de desplazamiento forzado que golpean a las comunidades del norte de Antioquia. La familia de Mateo Pérez se aferró a la esperanza de encontrarlo con vida mientras no existiera un cuerpo al cual despedir, pese a que la última vez que fue visto fue el pasado 5 de mayo, en la vereda Palmichal, en Briceño.

Sin embargo, este 8 de mayo, el cuerpo del periodista de 25 años fue recuperado por una comisión humanitaria conformada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Defensoría del Pueblo y entregado a Medicina Legal. Detrás de esa dolorosa confirmación quedó una familia rota y el recuerdo de un joven que, según su familia y amigos, entendía el periodismo como un acto de valentía.

En contexto: Cuerpo del periodista Mateo Pérez Rueda, asesinado en Briceño (Antioquia), ya fue recuperado

“Mateo era un hombre de paz. Él era un periodista que amaba su profesión y yo diría que era un hombre muy valiente. Se metía en lugares a los que a muchos periodistas les da miedo ir. Tal vez eso pudo haber influido en lo que ocurrió”, aseguró Julián Pérez Rueda, hermano del periodista en entrevista con El Espectador. Así también lo recordó su amigo y colega, el periodista Sergio Mesa Cárdenas, a través de un mensaje en X: “Le escuché decir a un periodista hace muchos años, o no recuerdo si lo leí, que un periodista se distinguía en la suela de sus zapatos. Mateo Pérez Rueda siguió los pasos de mi amigo Leiderman Ortiz Berrío, de Caucasia, y Luis Carlos Cervantes, de Tarazá. No es lo mismo pontificar desde Bogotá que adentrarse por las trochas que describieron Alfredo Molano y Germán Castro Caycedo”.

De hecho, la historia de Luis Carlos Cervantes, al igual que la de Mateo Pérez, habla de periodistas apasionados por su profesión, que murieron haciendo lo que más amaban. Cervantes fue asesinado el 13 de agosto de 2014 en Tarazá (Antioquia), mientras esperaba a su hijo a las afueras de un colegio, cuando un sicario le propinó tres disparos que acabaron con su vida. Era reconocido por sus denuncias sobre presuntos hechos de corrupción de mandatarios municipales y sus nexos con grupos armados ilegales.

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Lo ocurrido con Mateo Pérez y con Luis Carlos Cervantes no es un hecho aislado de violencia contra la prensa. Daniel Chaparro Díaz, subdirector de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) señaló que la información que tienen hasta ahora en el caso del periodista antioqueño es que sería el comunicador número 22 asesinado en el departamento de Antioquia y el número 170 en Colombia, según las cifras que la organización lleva desde 1977.

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La FLIP no es la única entidad que ha alertado sobre el grave riesgo que enfrentan los periodistas en Colombia. El pasado 23 de abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó su Informe Anual de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de 2025. El capítulo sobre Colombia es crítico y advierte sobre denuncias de asesinatos, atentados y amenazas contra periodistas, especialmente contra quienes ejercen su labor en zonas afectadas por el conflicto armado.

Según explica el informe, un estudio reciente aplicado en 34 municipios del país muestra que “el 24 % de los medios recibió amenazas para suspender coberturas y el 35 % evitó publicar información por seguridad”. Asimismo, los testimonios reflejan un clima de silencio impuesto por grupos armados sobre asuntos relacionados con economías ilegales y orden público, lo que “ha consolidado la autocensura como mecanismo de autoprotección entre periodistas locales”.

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Ahora el nombre de Mateo Pérez Rueda se suma a la lista de crímenes que a través de los años han enlutado la historia de la prensa en Colombia. Como Pérez, cayeron plumas como las de Guillermo Cano Isaza, Diana Turbay, Jaime Garzón y Orlando Sierra, entre muchos otros a los que la violencia les cobró la vida.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

Por Ana Sofía Montes Peláez

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