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Un verdadero infierno se está viviendo en las veredas Arauca y Guaitalá, en zona rural de Santander de Quilichao (Cauca), de acuerdo con el Tejido Defensa de la Vida y los Derechos Humanos, una asociación de cabildos indígenas de la región. La violencia armada tiene confinadas a 40 familias.
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Según dio a conocer la asociación de cabildos, desde el pasado lunes, en el territorio conocido como Munchique los Tigres, en ambas veredas, un grupo armado sin identificar irrumpió en la zona. En respuesta, el Frente Dagoberto Ramos de las Disidencias de las FARC abrieron fuego contra esta organización, sin importar que en medio del fuego cruzado está una comunidad de 40 familias.
“La guardia indígena y la autoridad de Munchique los Tigres tratan de salvaguardar la vida e integridad de sus comuneros. Son urgentes las acciones humanitarias en este territorio. Durante el fin de semana hubo múltiples desarmonías territoriales que han llevado a nuevamente a una agudización de la situación humanitaria en el norte del Cauca”, explicó la asociación de cabildos.
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La violencia habría llegado a tal punto que, en el centro poblado conocido como Mondomo, en Santander de Quilichao, hombres armados perpetraron una masacre de tres personas que estaban departiendo en un establecimiento público. Las víctimas fueron Iván Ramiro Camayo, Anderson Duvan Poscue y José Arbey Beltrán.
El pasado domingo 5 de noviembre, además, se registró el asesinato en territorio indígena de Deison Darwin Garcés, de 29 años, cuando salía de departir con unos amigos en las fiestas veredales. Le dispararon en cinco ocasiones con un arma de fuego y le robaron los documentos y la motocicleta en la que se transportaba.
“Todos los hechos del municipio de Santander de Quilichao, como los del municipio de Miranda, son muestra de una situación humanitaria que se ha deteriorado, a pesar de la entregada en rigor del cese al fuego entre el EMC-FARC y el gobierno nacional. En los distintos territorios se mantiene la tensión y el temor por una posible nueva escalada de las confrontaciones y por los continuos asesinatos que no han parado”, concluyó el Tejido Defensa de Vida.
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