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En esta masacre, ocurrida en 1996 en el sitio denominado como Alto de Mondoñedo, murieron 6 personas, que estaban señaladas por las autoridades de ser miembros de un frente urbano de las Farc.
La Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía, ya había proferido resolución de acusación por los hechos en contra de seis uniformados, de los que terminaron absueltos de toda culpa tres de ellos, en el 2001.
Una persona decidió demandar la absolución de uno de los tenientes implicados, indicando que cuando fue absuelto no se tuvo en cuenta un testimonio que había en contra de él, en el que una persona le otorgaba plena culpabilidad por los hechos.
Esa persona participó en las actividades previas a la masacre (identificación de los miembros de las Farc implicados), y con el fin de obtener beneficios y reducción en su pena, decidió confesarle a las autoridades judiciales qué otras personas habían estado implicadas; entre ellos mencionó por tanto al teniente que ahora será investigado.
La Masacre de Mondoñedo
En mayo de 1995 un frente de las Farc atacó la estación de Policía de Kennedy, donde murieron y resultaron heridos varios agentes de la institución.
El Policía que decidió confesar los pormenores de lo ocurrido, dijo que el teniente en cuestión le había pedido que encontrara a los culpables, delegándole esa función junto a otro agente.
Como pasaban los días y no lo había logrado, el Policía le contó a su teniente sobre unos agentes de la Sijín que había conocido, y que tenían un informante y un infiltrado dentro de las Farc. Esas personas fueron trasladadas al grupo de la Dijín que buscaba a los culpables del atentado.
De esta forma fue como el teniente empezó a hablar con Carlos Chaparro, militante de las FARC, "quien le manifestó que el atentado contra la Estación de Kennedy había sido ordenado por Marbel Zamora Pérez, uno de los jefes de la red urbana de las FARC, así mismo, para dar credibilidad a su dicho, le dijo al oficial que destinara varias unidades para que estuvieran pendientes de las citas que él iba a tener con varios integrantes de las FARC", reseñó la Corte.
El agente confesó también que aunque había llegado a la Dijín otro teniente que había buscado vincular a la Fiscalía en el proceso para conseguir las órdenes de captura, el que ahora será investigado lo hizo a un lado en el proceso y buscó por sus propios medios "arreglar" el problema con las Farc.
Posteriormente los policiales secuestraron a los miembros de las Farc, los asesinaron e incineraron, para evitar que sus cuerpos fueran reconocidos y ellos vinculados en la investigación de su muerte.
El teniente había sido absuelto porque el día en que ocurrieron los hechos se encontraba realizando otra operación de inteligencia, pero la Corte decidió que el nuevo testimonio podría implicarlo en la planeación de la misma.