En el mundo de las plantas hay especies que sorprenden por sus colores, otras por sus formas y algunas, incluso, por los curiosos nombres que reciben. Entre estas últimas está el llamado árbol loco, un nombre que puede despertar más de una pregunta: ¿por qué le dicen así y qué tiene de particular?
Aunque su nombre resulte extraño, esta especie guarda una historia y una importancia que quizá usted no se imagina. En La Huerta le contamos qué hay detrás de este curioso árbol y todo lo que debe saber sobre él.
Le podría interesar: ¿Está preparado para una emergencia? Guía de supervivencia para viajeros
¿En qué se caracteriza y por qué se llama árbol loco?
El arboloco es una especie nativa de los Andes colombianos y venezolanos y hace parte de la vegetación característica de esta región. Se encuentra principalmente en zonas de montaña, donde crece en bosques secundarios, cerca de quebradas, nacimientos de agua y otros lugares con suelos húmedos. Además, es una especie de rápido crecimiento, una característica que le ha permitido cumplir un papel importante en la recuperación de ecosistemas.
Pero ¿cómo reconocerlo? Puede alcanzar cerca de 10 metros de altura y tiene un tronco recto, ramas de forma cuadrangular, hojas grandes y vellosas y pequeñas flores amarillas agrupadas en cabezuelas. Estas últimas son una característica de la familia Asteraceae, a la que también pertenece el girasol.
Uno de sus rasgos más curiosos está en el interior de sus tallos: posee una médula esponjosa o corchosa, de color blanco a crema, que le ayuda a manejar el agua y a enfrentar periodos secos. Su copa, además, puede adquirir una forma triangular y sus ramas jóvenes tienen una apariencia lisa y brillante.
Ahora bien, si su aspecto ya resulta particular, su nombre lo es todavía más. ¿Por qué le dicen arboloco o incluso palo loco? La respuesta está relacionada con sus características y con el comportamiento de la especie.
De acuerdo con la explicación del Jardín Botánico de Bogotá, los nombres comunes pueden variar según la región y, en este caso, arboloco se utiliza para referirse a especies de los géneros Smallanthus y Montanoa.
En el caso de Smallanthus pyramidalis, el nombre se relaciona con una característica poco habitual de la especie: su ciclo de floración y fructificación no sigue exactamente el comportamiento que muchas personas esperarían de un árbol. Mientras florece durante la temporada seca, sus frutos aparecen durante la época de lluvias. De ahí que también sea conocido como palo loco.
Más allá de su apariencia, este árbol tiene además una función importante en los ecosistemas andinos. Es una especie de rápido crecimiento y pionera, por lo que puede establecerse en zonas que están en proceso de recuperación y contribuir a la restauración de bosques y otros ecosistemas de montaña. Su presencia tampoco pasa desapercibida para la fauna: sus semillas sirven de alimento para aves como el periquito cascabelito (Forpus conspicillatus).
No se puede perder: ¿Desde cuándo nos besamos? La curiosa historia del gesto más famoso del amor
¿Para qué sirve y dónde se puede ver?
Además de ser una especie propia de los paisajes andinos, el arboloco ha tenido diferentes usos para las comunidades. Según el Jardín Botánico de Bogotá, en el caso de algunas especies de Montanoa, se han registrado usos medicinales relacionados con la desinflamación, mientras que para especies de Smallanthus se han utilizado principalmente sus resinas.
Pero sus aportes no terminan allí. El arboloco también puede contribuir al enriquecimiento del suelo, pues se ha registrado que aporta nutrientes como calcio, magnesio y potasio. Además, por su rápido crecimiento y capacidad para establecerse en zonas que han sido alteradas, es una especie de interés para procesos de restauración ecológica.
¿Y dónde puede encontrarlo? Es una especie propia de los Andes y está presente en Colombia y Venezuela. En Colombia se ha registrado en departamentos como Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío, Cundinamarca y Santander, especialmente en zonas de montaña y ambientes húmedos.