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Cuáles son los tipos de sustrato para las plantas

Esta elección depende de factores químicos, físicos y biológicos, y puede facilitar —o complicar— el cuidado y la salud de su planta.

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La  Huerta
21 de enero de 2026 - 08:07 p. m.
Esta es una clasificación básica de los tipos de sustrato usados en plantas y cultivos.
Esta es una clasificación básica de los tipos de sustrato usados en plantas y cultivos.
Foto: Freepick - Ana Lukenda
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El sustrato es, básicamente, uno de los soportes para nuestras plantas: las mantiene firmes, les da espacio para que echen raíces y permite que el agua y los nutrientes circulen bien. Por eso, el tipo de sustrato que se use puede facilitar —o complicar— su cuidado y su salud.

Recordemos que, por definición, este es el material sólido que se usa en lugar de la tierra común cuando la planta va en una maceta, por ejemplo. Puede usarse tal cual su mezcla o esencia o aprovecharlo junto a otros materiales, según la planta y los beneficios que pueda tener en ella.


¿Qué tipos de sustrato existen para las plantas?

Estos se agrupan en distintas clases según su composición, su comportamiento químico y su origen. Veamos, entonces, algunas de las categorías más conocidas:

  • Los sustratos orgánicos

Son los que provienen de materia vegetal y pueden descomponerse con el tiempo. Se caracterizan por su capacidad para retener agua y, en muchos casos, también nutrientes. En este grupo se encuentran la turba (tanto la rubia como la negra) que es rica en mineral, la fibra de coco y la corteza de pino.

Generalmente se usan en macetas, semilleros y mezclas comerciales, aunque requieren ciertos periodos de control y revisiones porque su estructura cambia a medida que se degradan.

  • Los sustratos minerales o inorgánicos

Están formados por materiales que no se descomponen, pero que también aportan estabilidad y drenaje. La arena, la grava, la tierra volcánica y la piedra pómez pertenecen a este grupo. Aunque muchas veces no aportan nutrientes, sí evitan el encharcamiento y mejoran la oxigenación de las raíces de nuestras plantas.

  • Los sustratos inertes

Compuestos por materiales que funcionan únicamente como soporte físico. Es decir, que no reaccionan químicamente ni almacenan nutrientes, por lo que dependen totalmente del riego y la fertilización. Aquí se encuentran la perlita, la arcilla expandida, la lana de roca y el poliestireno expandido. En algunos casos, además de la jardinería tradicional, se utilizan también en cultivos técnicos y sistemas hidropónicos.

  • Los sustratos activos

A diferencia de los anteriores (inertes), estos materiales sí pueden retener y liberar nutrientes. Cumplen una doble función, porque sostienen la planta y actúan como reserva de los elementos aportados durante la fertilización. La turba también entra en esta categoría, igual que la vermiculita (que proviene de la mica).

  • Los sustratos naturales y los sustratos artificiales

Otra forma de clasificarlos es según su origen. Los sustratos naturales se obtienen directamente, por decirlo de forma sencilla, del planeta tierra en general. Por ejemplo, la arena o la tierra volcánica.

Por otro lado, los artificiales o procesados, como su nombre lo indica, pasan por tratamientos industriales que modifican sus propiedades físicas, como la perlita, la lana de roca o la arcilla expandida.


Es importante que, a la hora de seleccionarlo, revise las condiciones físicas que tiene, como qué tanta agua puede retener, si deja pasar bien el aire, cómo es el tamaño de sus partículas, qué tan pesado es y si mantiene sus componentes con el tiempo o sufre algunos cambios; los aspectos químicos, como su capacidad para conservar nutrientes, el nivel de sales, la estabilidad del pH y cómo afecta; y los factores biológicos, entre ellos la presencia de microorganismos y, sobre todo, que esté libre de semillas de malezas, patógenos o sustancias que puedan afectar a la planta.

Sobre cómo elegirlo escribimos una nota que puede leer aquí: ¿Cómo escoger un buen sustrato para las plantas?. Hablamos de los criterios con ejemplos específicos de sustratos, con sus nombres técnicos y algunas recomendaciones —y advertencias— que conviene tener en cuenta al momento de elegirlos.

Tenga en cuenta que un sustrato que se endurece o se pega demasiado puede afectar las raíces, mientras que uno que drena demasiado puede perder la humedad en muy poco tiempo. Y que, bien sea que lo compre o lo obtenga de forma casera, la elección depende de la planta que se cultive, si está en etapa de semilla o ya es adulta, el clima, el tipo de riego, el manejo de los fertilizantes y, en efecto, el presupuesto disponible para su mantenimiento.


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