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¿Ha visto árboles sin hojas? Cinco razones por las que pasa esto

Ver un árbol sin hojas puede hacernos pensar que algo no anda bien, pero no siempre es así. Detrás de un árbol completamente desnudo pueden existir razones naturales, ambientales o incluso señales de enfermedad.

La Huerta

07 de septiembre de 2026 - 02:00 p. m.
árbol seco
Foto: Dimenshtein Olga
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¿Alguna vez ha pasado junto a un árbol sin hojas y ha pensado que está muerto? Antes de darlo por perdido, fíjese bien: perder el follaje no siempre significa que el árbol haya llegado al final de su vida. Aquí le contamos cuáles son las razones naturales y cuáles pueden ser señales de que algo no anda bien.

1. Caducidad estacional

La primera razón no es tan dramática como podríamos pensar, y es que, aunque Colombia no tiene estaciones marcadas como las de los países templados, sí existen árboles que pierden sus hojas durante determinadas épocas del año. En muchas especies, este fenómeno está relacionado con las temporadas de sequía: al desprenderse del follaje, el árbol reduce la pérdida de agua y ahorra energía mientras las condiciones son menos favorables.

Este comportamiento es especialmente común en el bosque seco tropical, un ecosistema donde las lluvias pueden escasear durante varios meses. Allí, algunas especies nativas quedan prácticamente desnudas durante la época seca y recuperan sus hojas cuando regresan las precipitaciones. Por eso, encontrar un árbol sin follaje en estas zonas no necesariamente significa que esté enfermo o muerto.

2. Ciclo de vida natural y envejecimiento

Que un árbol pierda algunas de sus hojas también puede ser parte de un proceso completamente natural. Las hojas no viven para siempre: después de cumplir su función, envejecen, pierden eficiencia y finalmente se desprenden del árbol para dar paso a nuevos brotes.

Este proceso se conoce como senescencia foliar y forma parte del ciclo natural de las plantas. Según explica CID Bio-Science, una página de divulgación científica, durante esta etapa, el árbol comienza a reducir la producción de clorofila, el pigmento responsable del color verde de las hojas. Por eso, antes de caer, algunas pueden adquirir tonalidades amarillas, rojizas o marrones.

Pero la planta no desperdicia los nutrientes que todavía puede aprovechar. Antes de desprenderse de la hoja, recupera parte de elementos como el nitrógeno y el carbono y los transporta hacia otras zonas, como el tronco y las raíces. De esta manera, los recursos pueden reutilizarse para producir nuevas hojas y continuar con el crecimiento.

3. Plagas

Aquí la cosa es más sencilla, y es que a veces la caída de las hojas es una señal de que algo está afectando su salud si lo hace de una manera muy rápida y desbordada, y una de estas razones son las plagas, que pueden atacar el follaje y, cuando el daño es considerable, las hojas terminan debilitándose, secándose y cayendo.

Entre los principales responsables están los pulgones, las cochinillas, los insectos defoliadores y los ácaros. Algunos se alimentan de la savia, otros perforan o devoran las hojas, mientras que ciertos hongos y bacterias pueden provocar manchas, lesiones y deterioro del follaje.

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Por eso, si nota que un árbol comienza a perder muchas hojas en poco tiempo, revise con atención las ramas y el follaje. La presencia de agujeros, manchas, hojas deformadas, telarañas muy finas, pequeños insectos o una sustancia pegajosa puede indicar que existe una plaga o enfermedad.

Si le interesa cómo enfrentarlo, en este artículo le decimos: ¿Cómo proteger las plantas de las plagas? Guía con consejos para mantenerlas sanas

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Recuerde que no todo insecto que encuentra en una planta es perjudicial. Algunos cumplen funciones importantes dentro del ecosistema, por lo que antes de aplicar cualquier producto es fundamental identificar qué está afectando realmente al árbol y elegir un método de control adecuado.

4. Enfermedades

Al igual que las plagas, las enfermedades también pueden hacer que un árbol pierda sus hojas, pero en este caso el problema puede estar relacionado con hongos, bacterias, virus o nematodos. Dependiendo del organismo y de la especie afectada, pueden aparecer manchas, cambios de color, deformaciones, pudrición o marchitez en diferentes partes de la planta.

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Una de las señales más comunes es precisamente la caída anormal del follaje. Si las hojas comienzan a amarillearse, presentan manchas oscuras, se secan o caen rápidamente, especialmente cuando estos síntomas aparecen junto con daños en los tallos o ramas, puede existir una enfermedad.

Entre las afecciones que pueden presentarse en los árboles están la antracnosis, que puede provocar manchas y zonas muertas en hojas y brotes; las pudriciones de raíz, que dificultan la absorción de agua y nutrientes; y algunas enfermedades vasculares que afectan el transporte de agua dentro de la planta y pueden provocar la marchitez de ramas o incluso de toda la copa.

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Por eso, no toda pérdida de hojas debe atribuirse a una plaga. Observar dónde aparecen los primeros síntomas, qué aspecto tienen las hojas y si existen cambios en el tallo, las ramas o el suelo puede ayudar a identificar el problema y actuar antes de que avance.

Aquí le decimos cómo puede enfrentarlo: ¿Cómo proteger las plantas de las plagas? Guía con consejos para mantenerlas sanas

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5. Falta de nutrientes o problemas en el suelo

La pérdida de hojas también puede estar relacionada con problemas en el suelo. Cuando la tierra es pobre en nutrientes esenciales, como nitrógeno, hierro o potasio, las raíces pueden no obtener lo necesario para mantener un crecimiento saludable. A esto se suman factores como la compactación del suelo, el exceso de sales o un drenaje deficiente, que dificultan la absorción de agua y nutrientes.

Una de las primeras señales puede ser un crecimiento más lento de lo habitual. Las hojas también pueden comenzar a perder su color, amarillearse, secarse y finalmente caer. Una de las soluciones para mejorar esto es aplicar compost, mantillo o una solución de fertilizante, aunque esta última, le recomendamos que se asesore con un experto para que haga un análisis del suelo y le especifique qué nutrientes le hacen falta.

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