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Aunque tradicionalmente se asocia a los perros y gatos con una dieta basada en carne, existen algunas plantas que pueden complementar su alimentación o aportar beneficios digestivos y nutricionales. No se trata de reemplazar su comida habitual, sino de añadir un toque natural que favorezca su bienestar.
Una de las opciones más conocidas es el pasto para mascotas, también llamado pet grass. Este término engloba principalmente al pasto de trigo o wheatgrass, una planta fácil de cultivar en macetas y completamente segura para perros y gatos.
Expertos de la Texas A&M College of Veterinary Medicine señalan que este tipo de pasto, aunque no es indispensable, puede ayudar a mejorar la digestión, aportar vitaminas A y D, y ofrecer una forma de entretenimiento para los animales que viven en interiores. Muchos gatos, por ejemplo, disfrutan mordisqueando estas hojas como parte de su comportamiento natural, y en algunos casos, les ayuda a eliminar las bolas de pelo.
En el caso de los perros, el consumo ocasional de pasto puede tener un efecto depurativo leve o servir simplemente como curiosidad alimentaria. Sin embargo, es importante que el pasto ofrecido esté libre de pesticidas o fertilizantes. Los productos etiquetados específicamente como “pet grass” son los más recomendables, ya que han sido cultivados pensando en su seguridad.
Otra planta que puede ofrecerse con moderación es el romero (Rosmarinus officinalis). Según la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA), esta hierba aromática no es tóxica para perros ni gatos, y en pequeñas cantidades puede aportar antioxidantes naturales.
En algunos alimentos comerciales para mascotas incluso se utiliza extracto de romero como conservante natural. No obstante, su consumo debe ser controlado, ya que en grandes cantidades los aceites esenciales que contiene pueden provocar malestar digestivo.
Además del romero, hay otras hierbas culinarias seguras que se pueden usar de manera ocasional, como la albahaca o el perejil en pequeñas cantidades. Estas plantas pueden picarse finamente y mezclarse con la comida para aportar frescura y aroma, aunque siempre deben ofrecerse como complemento, nunca como base de la dieta.
A pesar de estas opciones, es importante recordar que los gatos son carnívoros estrictos. Su organismo está diseñado para obtener la mayoría de los nutrientes de las proteínas animales, por lo que las plantas solo cumplen un papel secundario. En cambio, los perros, que son más omnívoros, pueden tolerar una mayor variedad de vegetales, siempre y cuando estos sean seguros y se integren de manera equilibrada.
Antes de incorporar cualquier planta a la dieta de una mascota, lo más prudente es consultar con un veterinario. Algunas plantas ornamentales, que pueden parecer inofensivas, resultan altamente tóxicas. Por ello, la identificación correcta y la moderación son fundamentales.
En resumen, existen plantas que sí pueden servir de alimento o complemento para perros y gatos, como el pasto de trigo, el romero o la albahaca. Su consumo, sin embargo, debe ser limitado y supervisado. La clave está en entender que, aunque la naturaleza ofrece alternativas seguras, la dieta de estos animales sigue siendo, ante todo, de origen animal.
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