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Cuando se tiene una lavanda en casa, no siempre resulta evidente cuál es el mejor lugar para ubicarla. ¿Debe ir en una mesa, en el balcón o en una repisa? La elección no es menor: de ella dependen su crecimiento, su floración y los beneficios que puede aportar al hogar.
De hecho, por eso es común que nos encontremos con una pregunta: ¿por qué la lavanda se debe poner en la ventana? Para responder esta pregunta hay dos maneras. La primera está relacionada con sus necesidades de luz y condiciones ambientales, especialmente cuando se cultiva en interiores.
Y es que se debe poner en la ventana debido a la luz, debido a un factor clave: La lavanda es una planta que necesita mucha luz para mantenerse sana y florecer. En interiores, esta ubicación se convierte en su mejor aliada porque:
- Una ventana bien iluminada le permite recibir la mayor cantidad de sol posible.
- Sin suficiente luz, la planta pierde vigor, deja de producir flores y se vuelve más vulnerable a plagas y enfermedades.
- Girar la maceta una vez por semana ayuda a que la planta crezca de manera uniforme.
Además de la luz, la ventana —especialmente si se vive en lugares de clima cálido— suele ofrecer condiciones que se ajustan mejor a los cuidados que requiere la lavanda.
- En estos espacios, la planta se adapta con mayor facilidad a temperaturas interiores moderadas, ideales entre 21 y 27 °C, con ligeras variaciones entre el día y la noche, lo que favorece su desarrollo y floración.
- Prefiere ambientes secos o de baja humedad, algo común en la mayoría de los hogares.
¿Y si no hay suficiente sol? Cuando la vivienda no recibe luz natural constante:
- Puede usarse una lámpara LED de cultivo como apoyo.
- Esta debe colocarse a una distancia prudente sobre la planta y mantenerse encendida varias horas al día para suplir la falta de sol.
La segunda razón para poner la lavanda en la ventana está relacionada con los beneficios que ofrece más allá de su cultivo. Y es que ubicarla en este lugar no es solo una decisión estética, sino también funcional.
Según el Jardín Botánico de Kew, la lavanda es una planta ampliamente valorada por la producción de aceites esenciales, utilizados en jabones, perfumes, lociones y diversos productos cosméticos gracias a su aroma característico. Además, es uno de los ingredientes más comunes en la aromaterapia, presente en velas y aceites, por sus propiedades relajantes.
Desde el punto de vista práctico, tener lavanda cerca de puertas y ventanas permite aprovechar estos beneficios de forma directa en el hogar. La planta libera compuestos aromáticos que influyen tanto en el ambiente como en el bienestar cotidiano y el control natural de insectos.
Entre sus principales usos se destacan:
- Su aroma natural ayuda a repeler insectos como mosquitos y polillas, que suelen ingresar por ventanas y accesos.
- Los aceites esenciales que desprende actúan como una barrera vegetal, lo que reduce la necesidad de usar productos químicos dentro de la vivienda.
- Contribuye a mantener una sensación de limpieza y frescura en espacios de paso como alféizares y entradas.
- Sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias, reconocidas en distintos usos tradicionales, refuerzan su valor como planta funcional.
De esta manera, la lavanda en la ventana cumple un doble propósito: aprovecha la luz que necesita para crecer y, al mismo tiempo, mejora el ambiente del hogar de forma sencilla, natural y sostenible.
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