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Seguramente ha tenido alguna vez un aloe vera en casa. Es una planta apreciada por su belleza discreta, su resistencia y, sobre todo, por ese lugar especial que ocupa en la botica de la abuela como remedio natural.
Sin embargo, que sea común y fuerte no significa que esté a prueba de todo. Cuando sus hojas empiezan a perder firmeza, se tornan marrones o muestran otros signos de deterioro, es señal de que algo no anda bien.
Aquí le contamos qué debe saber para entender qué le está ocurriendo y cómo actuar a tiempo.
¿Por qué las hojas del áloe se ablandan?
A simple vista, que las hojas del aloe vera se ablanden o pierdan firmeza puede no parecer un problema grave. Sin embargo, este cambio en su estructura suele ser una señal de que algo está ocurriendo con la planta.
Esto lo explica el Jardín Botánico de Nueva York, el cual menciona diversas causas:
Crecimiento y madurez de la planta:
En los áloes que forman matas, es normal que la planta se extienda hacia los lados de la maceta a medida que crece. Además, con la edad, muchos áloes pierden la forma compacta que tenían cuando eran jóvenes. Según explica el Jardín Botánico de Nueva York, un aloe vera maduro, las hojas exteriores más viejas suelen inclinarse y abrirse hacia afuera de forma natural. Este es parte de su desarrollo y no debería intentar corregirse.
Falta de luz solar
Según esta institución, el aloe vera necesita buena cantidad de sol para mantener su estructura firme. Cuando no recibe suficiente luz, las hojas y el tallo pierden fuerza, lo que provoca que se vean flácidos, aplanados y alargados, en lugar de crecer con la forma vertical característica.
Exceso de riego o suelo mal drenado
Otra causa frecuente es el exceso de agua, especialmente durante el invierno. En épocas de poca luz, el riego debe reducirse al mínimo necesario para evitar que el sustrato se seque por completo. Si la tierra permanece empapada o la maceta no tiene un buen drenaje, puede aparecer la pudrición de las raíces. En estos casos, las hojas suelen verse débiles y descoloridas.
Si su áloe se está cayendo o perdiendo firmeza, conviene hacerse algunas preguntas clave, según el Jardín Botánico.
- ¿Recibe al menos seis horas diarias de luz solar directa e intensa?
- ¿Está reduciendo el riego en invierno y usando un sustrato suelto y bien drenado, en una maceta con orificios de drenaje?
- Si la luz y el riego son adecuados, ¿se trata de una especie de áloe que, al alcanzar unos 30 cm de altura, adopta de forma natural una estructura más abierta?
- En muchos casos, lo que parece un problema no es más que la forma adulta de la planta. De hecho, solo algunas especies de áloe enano se mantienen compactas durante toda su vida.
¿Cómo solucionar las hojas blandas?
- Revise y ajuste el riego: Si la tierra está empapada, deje que se seque por completo antes de volver a regar. Riegue solo cuando los primeros 3-5 cm de tierra estén totalmente secos.
- Verifique el drenaje: Asegúrese de que la maceta tenga agujeros y use un sustrato especial para cactus y suculentas (que drene rápido, con perlita o arena).
- Inspeccione las raíces: Si la planta no mejora, sáquela de la maceta. Si las raíces están negras y viscosas, pode las partes podridas y trasplántela a tierra seca.
- Ajuste la luz: Coloque el aloe vera en un lugar con mucha luz indirecta. Evite el sol directo intenso del mediodía, ya que puede estresar la planta.
Si el aloe tiene manchas marrones y está blanda, podría ser por exceso de sol directo, mientras que si está amarilla y blanda, es casi seguro exceso de agua.
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