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Siguiendo nuestro recorrido por las aves comunes que habitan la ciudad —como la mirla y el copetón—, llegamos a un nuevo protagonista que también forma parte del paisaje cotidiano de Bogotá y Cundinamarca. Aunque su presencia se extiende por gran parte de América Latina, en estos territorios es posible observarlo con facilidad en parques, jardines, zonas rurales e incluso en bordes de bosque.
El azulejo común no solo llama la atención por su intensa gama de azules, que resalta entre el verde de la vegetación, sino también por su papel dentro del equilibrio ecológico. Al alimentarse de frutos, contribuye a la dispersión de semillas, apoyando así la regeneración de plantas y la conservación de los ecosistemas locales. Con él, continuamos explorando cómo las aves más cercanas sostienen, silenciosamente, la vida en nuestros entornos.
Por eso, si quiere atraerlos y mantenerlos cerca, una de las mejores formas es crear un jardín pensado para ellos, y aquí le decimos cómo crearlo.
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¿Qué come el azulejo?
El azulejo común —también conocido como tángara azuleja (Thraupis episcopus)— destaca no solo por la intensidad de su coloración azul, sino también por su dieta diversa y el importante papel ecológico que desempeña en los ecosistemas donde habita.
Se trata de una de las aves más comunes de Colombia y de América Latina, presente desde el nivel del mar hasta cerca de los 2300 metros de altitud. Habita en una gran diversidad de entornos: rastrojos, jardines, potreros, bordes de bosque, cultivos y ciudades. De hecho, es fácil observarlo en parques y zonas residenciales, donde suele posarse en cables o en la parte media y alta de los árboles.
Sin embargo, en Bogotá, en comparación con aves como la mirla, los copetones o los chamones, su presencia es menos abundante. Aun así, cumple un papel fundamental en los ecosistemas urbanos y rurales.
Según la plataforma eBird, del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell, su alimentación es principalmente frugívora, es decir, basada en una amplia variedad de frutas, especialmente bayas y frutos de árboles como los higuerones o brevas, como le conocemos localmente. Esta dieta se complementa con néctar de flores grandes y, en menor proporción, con insectos, que busca activamente entre hojas y ramas. Incluso se ha registrado el consumo de brotes tiernos, lo que evidencia su carácter adaptable.
Esta dieta lo convierte en un aliado clave de los ecosistemas; según Birds Colombia, la voz de las aves, al alimentarse de frutos, dispersa semillas a lo largo de su territorio, contribuyendo a la regeneración de bosques y a la conservación de la biodiversidad. Además, suele desplazarse en parejas o en bandadas mixtas con otras aves, una estrategia que le ayuda a reducir el riesgo de depredación.
Otro dato clave es que, según eBird, el azulejo común se encuentra en categoría de Preocupación Menor (LC), lo que indica que, por ahora, sus poblaciones son estables. Aun así, su presencia depende en gran medida de la conservación de áreas verdes y de la disponibilidad de plantas que le provean alimento.
¿Cómo crear un jardín que atraiga azulejos?
El azulejo suele moverse en parejas o pequeños grupos, es activo y bullicioso, y con el tiempo puede volverse confiado, acercándose a jardines donde encuentra alimento. Su dieta amplia —basada en frutas, néctar e insectos— da una pista clara: si se quiere atraerlo, es clave ofrecer un espacio que combine alimento, refugio y seguridad.
Aquí algunas recomendaciones sencillas:
- Siembre plantas con frutos y bayas: A diferencia de otras aves, los azulejos no dependen tanto de semillas. Prefieren frutos pequeños y carnosos, como los de higuerones o el sauco. Estos árboles y arbustos pueden convertirse en una fuente constante de alimento en jardines urbanos.
- Incluya flores ricas en néctar: También consumen néctar de flores grandes, como las de Ochroma pyramidale (balso) y especies del género Erythrina. Incorporarlas ayuda a diversificar la oferta alimenticia y atraerlos con mayor frecuencia.
- Priorice especies nativas: Plantas propias de la región, como el aliso (Alnus acuminata), no solo son más adecuadas para las aves locales, sino que también aportan a la restauración ecológica, protegen fuentes hídricas y favorecen la biodiversidad en la Sabana de Bogotá.
- Agregue una fuente de agua: Un bebedero sencillo es suficiente, pero el agua en movimiento —como una pequeña fuente o un goteo— resulta especialmente atractiva. Mantenerla limpia es fundamental.
Ojo, evite el uso de pesticidas y, si hay gatos en casa, procure mantenerlos dentro. Los azulejos, especialmente los juveniles, pueden ser vulnerables a la depredación.
Crear un jardín pensado para esta ave no solo permitirá observar de cerca a esta especie, sino que también contribuirá a sostener procesos ecológicos clave en medio de la ciudad. Conservar es, también, abrir espacio para que la vida llegue.
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