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Durante el rodaje de la segunda temporada de Merlina en Irlanda, la actriz Jenna Ortega no solo se destacó por su compromiso artístico, sino también por su profunda sensibilidad hacia los animales. En medio de las exigencias propias de la producción, la intérprete convirtió su camerino en un refugio improvisado, motivada por la necesidad de brindar cuidado y protección a varias especies en situación vulnerable.
Ortega visitó un santuario local, donde conoció una familia de chinchillas que requería asistencia. Sin dudarlo, decidió rescatarlas y ofrecerles un entorno seguro. Durante esa misma experiencia, también adoptó a una perrita con problemas de salud.
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“Había una pequeña en la camada que tenía un ojo malo, estaba casi ciega, estaba enferma y sabía que me necesitaba”, comentó Ortega, evidenciando la determinación que la llevó a actuar más allá de las cámaras.
Este gesto no solo refleja su compromiso con el bienestar animal, sino que también revela una faceta humana que acompaña su desempeño profesional. La conexión de la actriz con los animales se manifiesta con la misma intensidad que su dedicación a la serie, consolidando una imagen que trasciende la pantalla y resalta su sensibilidad frente a quienes más lo necesitan.
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