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No siempre basta con revisar el clima antes de salir a caminar con un perro. En un día de sol fuerte, el andén, el asfalto o cualquier superficie sin sombra pueden calentarse mucho más de lo que parece.
Mientras una persona camina protegida por sus zapatos, el perro apoya directamente las almohadillas sobre el suelo. Por eso, una salida corta al mediodía, una caminata por una calle sin árboles o un paseo sobre cemento caliente pueden convertirse en una experiencia dolorosa para el animal.
La American Animal Hospital Association (AAHA), asociación estadounidense que acredita hospitales veterinarios y publica guías de cuidado animal, explica que la temperatura del aire no siempre refleja lo que una mascota siente a nivel del suelo.
Por ejemplo, en un día soleado con una temperatura ambiente de 30 °C, el asfalto puede llegar a cerca de 57 °C. A ese nivel, las patas de una mascota pueden quemarse en aproximadamente 60 segundos.
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La prueba de la mano antes de salir
Una forma práctica de saber si el suelo está demasiado caliente es tocarlo antes de pasear al perro. La AAHA recomienda poner el dorso de la mano sobre la superficie durante siete segundos. Si no puedes mantener la mano allí, el suelo está demasiado caliente para la mascota.
El American Kennel Club (AKC), organización especializada en perros, también recomienda hacer una prueba similar. Si la temperatura llega a 29 °C o más y el suelo no se ha enfriado, puede estar demasiado caliente para pasear a un perro con seguridad.
Por otro lado, Blue Cross, organización británica de bienestar animal y atención veterinaria, plantea otra prueba: quitarse los zapatos y pararse sobre el andén, el asfalto o la superficie por donde va a caminar el perro. Si no puedes mantener los pies sobre esa superficie durante cinco segundos, no es seguro pasear al perro.
También hay que tener en cuenta que el riesgo no está solo en el asfalto. El AKC advierte que superficies como el pasto artificial pueden calentarse mucho y causar molestias, ampollas o quemaduras en las almohadillas. Además, el hormigón, la arena, el metal y juegos infantiles pueden alcanzar temperaturas muy altas.
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Señales de alerta y qué hacer para prevenir
Las quemaduras en las patas no siempre se ven de inmediato. Por eso, después de un paseo en un día de mucho sol, conviene revisar cómo camina el perro y cómo están sus almohadillas.
La AAHA recomienda estar atento a estas señales:
- Cojera o rechazo a caminar.
- Lamido o mordisqueo excesivo de las patas.
- Almohadillas más rojas u oscuras de lo normal.
- Ampollas o enrojecimiento intenso.
- Llantos o gemidos asociados al dolor.
El suelo caliente no solo puede afectar las patas. También puede aumentar la temperatura corporal del perro y contribuir al desarrollo de un golpe de calor.
Blue Cross advierte que hay que tener especial cuidado con perros con sobrepeso, perros braquicéfalos (de hocico corto) y perros mayores, porque tienen mayor riesgo de sufrirlo.
Entre las señales de golpe de calor, se encuentran jadeo intenso, dificultad para respirar, babeo excesivo, pérdida de energía o coordinación, encías moradas o enrojecimiento de la piel, colapso o vómitos. Ante esos síntomas, la recomendación es detenerse, buscar sombra, ofrecer agua, humedecer al perro con agua fría y contactar al veterinario de inmediato.
La prevención empieza por escoger mejor el horario. De hecho, se aconseja planear los paseos durante las horas más frescas del día, como temprano en la mañana o al final de la tarde.
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En días de calor extremo, no es necesario pasear ni ejercitar al perro: puede descansar en un lugar fresco y sombreado.
También ayuda elegir rutas con sombra, preferir zonas de pasto o tierra y evitar superficies expuestas al sol directo. La AAHA sugiere revisar las patas con regularidad y considerar botines o cera protectora para crear una barrera entre las almohadillas y el suelo caliente.
Si sospechas que tu perro se quemó las patas, se recomienda retirarlo de inmediato de la superficie caliente, llevarlo a una zona fresca o con sombra, enjuagar suavemente sus patas con agua fría y evitar el hielo o el agua extremadamente fría, porque podrían causar más daño. Si la quemadura es grave, lo indicado es consultar al veterinario.
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