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En este país usan drones para detectar perros maltratados en zonas rurales

La norma exige cadenas de mínimo tres metros y prohíbe mantener perros atados más de 12 horas al día.

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La Red Zoocial
04 de mayo de 2026 - 09:27 p. m.
Las cámaras térmicas facilitan su localización incluso en la oscuridad o en refugios precarios.
Las cámaras térmicas facilitan su localización incluso en la oscuridad o en refugios precarios.
Foto: Janet O'Reilly
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El uso de tecnología aérea marca un punto de inflexión en la protección animal en Polonia, donde durante años miles de perros permanecieron atados en zonas rurales sin supervisión efectiva.

En estos entornos, el papel del perro ha estado históricamente ligado a funciones de vigilancia más que al de compañía. Atados cerca de accesos o construcciones agrícolas, los animales eran utilizados como sistema de alerta, una práctica que los mantenía en condiciones de aislamiento y fuera del alcance de controles frecuentes.

Esa realidad comienza a transformarse con la incorporación de drones en labores de inspección. Inicialmente impulsada por organizaciones de defensa animal, esta herramienta se ha consolidado como un método sistemático para detectar posibles casos de maltrato que antes quedaban ocultos en propiedades privadas.

Los dispositivos empleados cuentan con tecnología avanzada que permite identificar la presencia y condiciones de los animales con precisión.

Las cámaras térmicas facilitan su localización incluso en la oscuridad o en refugios precarios, mientras que los sistemas ópticos de largo alcance permiten evaluar aspectos como el estado físico del perro o la longitud de las cadenas sin necesidad de ingresar al terreno.

Cada operación queda registrada con datos geolocalizados y marcas de tiempo, lo que genera evidencia sólida para procesos legales.

El objetivo principal de estas inspecciones es asegurar el cumplimiento de la legislación vigente en materia de protección animal.

La normativa establece límites claros, como una longitud mínima de cadena de tres metros y un máximo de 12 horas diarias en las que un perro puede permanecer atado.

Además, en situaciones de riesgo inmediato, las autoridades están facultadas para retirar al animal sin requerir autorización judicial previa.

Más allá de las sanciones, la presencia de drones ha generado un efecto preventivo. En varias comunidades rurales, la posibilidad de ser vigilados ha comenzado a modificar conductas arraigadas, favoreciendo condiciones más adecuadas para los animales.

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