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Lamentablemente, las entregas de animales a fundaciones son cada vez más comunes. Esto se debe, tal vez, a que las personas piensan que adoptar es una simple moda o juego, sin entender que se trata de un compromiso a largo plazo, que requiere de mucho esfuerzo y dedicación.
La Fundación Huellas Unidas, que rescata, rehabilita y da en adopción responsable a cientos de animales en Chile, compartió la triste historia de Ignacia, una perrita criolla que fue devuelta por sus adoptantes por una insólita razón: su comportamiento juguetón y vivaz.
“Es una perra muy juguetona y con mucha energía”, así fue como le avisaron al refugio que no podían seguir cuidando de Ignacia. Para ellos, la peluda se convirtió en una tarea muy difícil y demandante, no contaban con el tiempo suficiente para cuidarla y estar con ella todo el día.
Los voluntarios de la Fundación afirman que los adoptantes de Ignacia en realidad no querían una mascota, sino un juguete. Además, advierten que los casos de devolución siguen en aumento, pese a los procesos tan rigurosos que realizan a diario. Ya no saben qué más hacer para evitar que las personas adopten sin reflexionar y solo por afán.
Un hogar para Ignacia
Ignacia vivió la mayor parte de su vida en las calles hasta que fue rescatada por la Fundación. La perrita llegó llena de pulgas, en los puros huesos y con heridas en su cuerpo (tanto hechas por otros animales como personas).
Desde el primer momento, mostró su encantadora, tierna y juguetona personalidad. Mientras la curaban, nunca intentó defenderse ni escapar, al contrario, sus rescatistas aseguran que ella sabía que por fin estaba a salvo y por eso se dejó ayudar sin ningún problema.
Los veterinarios del lugar la esterilizaron, desparasitaron, vacunaron y descartaron que tuviera alguna enfermedad grave.
Por esta razón, desde el refugio saben que Ignacia merece un hogar lleno de amor, cariño y muchos juegos. “Es una perrita demasiado hermosa que, lamentablemente, le tocó vivir la tristeza del abandono. Ella solo pedía una oportunidad para ser feliz”.
Ignacia, con su ternura, sigue a la espera de su familia soñada. Si usted quiere ayudarla o adoptarla, puede comunicarse con las redes sociales de la Fundación Huellas Unidas.
Recuerde: adoptar es una responsabilidad, no un juego. Estamos hablando de un ser sintiente que merece una vida digna, libre de maltratos y castigos. Evite adoptar por moda, antes de tomar esta decisión, piénselo detenidamente para evitar que casos como el de Ignacia sigan ocurriendo en el mundo.
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