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¿Qué sienten los perros cuando los bañan?

Después de un baño, muchos perros corren, se revuelcan y parecen enloquecer. Aquí le contamos la razón de este comportamiento.

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La Red Zoocial
15 de junio de 2025 - 12:00 p. m.
Para muchos cuidadores, bañar a su perro puede ser una verdadera prueba de resistencia y paciencia.
Para muchos cuidadores, bañar a su perro puede ser una verdadera prueba de resistencia y paciencia.
Foto: Marcus en Pixabay - Marcus en Pixabay
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Para muchos cuidadores, bañar a su perro es una auténtica prueba de paciencia: algunos deben arrastrar a su mascota hasta la bañera, y otros acaban completamente empapados tratando de mantenerla quieta. Sin embargo, lo más curioso ocurre después. Tras el baño, muchos perros experimentan una explosión de energía: corren por toda la casa, se revuelcan en el piso o actúan como si hubieran perdido el control.

Aunque pueda parecer extraño, esta conducta es completamente normal, e incluso tiene nombre. Se trata de los llamados FRAP (del inglés Frenetic Random Activity Periods) o “ataques de locura”, como los definen coloquialmente muchos cuidadores.

Según el portal especializado en mascotas Rover, los perros reaccionan así por una combinación de factores. Primero, el estrés. Aunque algunos disfrutan del baño, para la mayoría no es un momento placentero. El ruido del agua, el contacto con productos de limpieza y la sensación de estar inmovilizados los pone tensos. Por eso, al terminar, muchos canalizan esa ansiedad corriendo o jugando frenéticamente.

A esto se suma un factor clave: el olfato. A diferencia de los humanos, que valoramos el aroma a limpio y perfumado, los perros perciben el mundo principalmente a través del olor. Para ellos, el champú tiene un aroma artificial que enmascara su olor natural, algo que puede resultarles incómodo o incluso desconcertante. Por eso, no es raro que después del baño se revuelquen en el pasto, la tierra o cualquier superficie que les ayude a “recuperar su esencia” y sentirse nuevamente ellos mismos.

“La hiperactividad postbaño es real”, explica Rover. Irene Keliher, redactora del sitio y cuidadora de una perra llamada Vera, relata que su mascota “parece poseída” después de cada baño. “Corre, ladra y escarba como loca”, dice.

Además, el baño representa una especie de “reconexión emocional”. Después de estar sometido a un proceso poco agradable, el perro necesita liberar tensiones y, al mismo tiempo, comunicar su alegría por haber terminado. Esa mezcla de estrés, alivio y entusiasmo da como resultado los famosos "Frenetic Random Activity Periods".

En términos prácticos, los expertos recomiendan simplemente dejar que el perro se exprese. Si el espacio lo permite, es bueno permitirle correr o sacudirse. Si hay riesgo de que moje los muebles o cause desorden, se puede ubicar en un área segura y controlada hasta que se calme.

Al final, esos minutos de locura no son más que una muestra de lo que son: seres espontáneos, sensibles y llenos de vida.

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