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¿Por qué los perros y gatos salen corriendo de repente por toda la casa?

La emoción, el juego y algunos instintos naturales pueden explicar estos arranques repentinos de energía en las mascotas.

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15 de abril de 2026 - 04:54 p. m.
Correr, girar y saltar de repente puede ser una forma normal de descargar energía acumulada en las mascotas.
Correr, girar y saltar de repente puede ser una forma normal de descargar energía acumulada en las mascotas.
Foto: Pexels
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Seguro te ha pasado: de un momento a otro, tu perro sale disparado por la sala como si algo invisible lo persiguiera. O tu gato, que llevaba horas dormido, se levanta y atraviesa la casa a toda velocidad, salta, gira y desaparece en segundos.

Aunque la escena pueda parecer extraña, estos estallidos repentinos tienen nombre: períodos de actividad aleatoria frenética, conocidos por sus siglas en inglés como FRAP. Son ráfagas breves de movimiento intenso que pueden darse tanto en perros como en gatos. En el lenguaje cotidiano, muchas personas los llaman zoomies o “ataques de energía”.

Lejos de ser una señal de locura o descontrol, suelen hacer parte del comportamiento normal de muchas mascotas. La clave está en entender qué los desencadena, en qué momentos suelen darse y cuándo vale la pena observarlos con más atención.

¿Qué puede explicar estos arranques?

En términos generales, estos arranques forman parte del comportamiento habitual de muchas mascotas. Animal Humane Society señala que suelen presentarse cuando la mascota está emocionada o feliz.

La Universidad de Cornell explica que, en los perros, no se conoce una causa específica para los FRAP, pero sí se cree que pueden funcionar como una forma de liberar energía acumulada o, quizá, de aliviar el estrés.

No hay una sola respuesta, pero hay varias razones posibles:

  • energía acumulada,
  • emoción o excitación,
  • necesidad de juego o estimulación,
  • activación de instintos naturales, sobre todo en los gatos,
  • alivio de tensión o estrés.

En los felinos, VCA Animal Hospitals plantea dos ideas principales. La primera es que, después de pasar buena parte del día descansando, pueden llegar a la noche con mucha energía disponible.

La segunda es que, aunque estén domesticados, conservan un impulso natural de acechar y perseguir, por lo que estas carreras pueden estar relacionadas con una forma de caza lúdica.

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En los perros hay momentos más comunes

Cornell detalla que los FRAP son más frecuentes en cachorros y perros jóvenes, aunque algunos los siguen teniendo de vez en cuando durante toda su vida. Estas son algunas situaciones comunes:

  • cuando su humano llega a casa,
  • a última hora de la tarde,
  • durante el juego,
  • cuando hay sobreestimulación en una sesión de entrenamiento,
  • después de defecar,
  • cuando ocurre algo emocionante.

Ese patrón ayuda a entender que no se trata necesariamente de algo extraño, sino de una descarga repentina en un contexto de entusiasmo, actividad o acumulación previa de energía.

¿Cuándo sí hay que mirar con más atención?

Que los zoomies sean normales no significa que siempre deban pasarse por alto, pues hay casos que deben observarse con más cuidado.

Cornell señala que, si el perro corretea con mucha frecuencia o en momentos inoportunos, podría estar indicando que necesita más ejercicio o más estimulación mental.

También subraya la importancia del lenguaje corporal, pues un perro relajado, suelto y juguetón probablemente está disfrutando, pero uno que se ve tenso, con la cola pegada al vientre, los ojos muy abiertos o señales de miedo puede estar expresando otra cosa.

En los gatos, estos arranques ocasionales son normales, pero un cambio importante en la frecuencia o la intensidad puede justificar una visita al veterinario. La recomendación es estar atentos a signos de angustia, malestar o cambios marcados en la conducta.

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¿Cómo ayudarlos a canalizar mejor esa energía?

Algunas medidas útiles son:

  • mantener rutinas de juego frecuentes,
  • ofrecer estímulos mentales, como juguetes interactivos o juegos de olfato,
  • asegurar espacios seguros para correr, saltar o explorar,
  • evitar obstáculos o superficies peligrosas durante esos arranques.

Un perro o gato corriendo a toda velocidad puede golpearse, resbalarse o lastimarse si está cerca de escaleras, pisos lisos, obstáculos o la calle. En el caso de los felinos, se recomienda especialmente que el entorno les permita moverse, trepar y jugar sin riesgo.

En la mayoría de los casos, estas carreras repentinas no son más que una expresión de energía, juego y bienestar. Más que un misterio, forman parte de la manera en que perros y gatos descargan su cuerpo y activan sus instintos.

La diferencia está en saber cuándo se trata de algo normal y cuándo, por su frecuencia, intensidad o señales asociadas, merece una revisión más cuidadosa.

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Por Kevin Stiven Ramírez Quintero

Formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Interesado en temas musicales, deportivos, culturales, turísticos, gastronómicos y tecnológicos. Le gusta realizar crónicas, trabajar temas en tendencias SEO y la cobertura de eventos en vivo de alcance internacional. Ganador del Premio Simón Bolívar en 2021.@kevins_ramirezkramirez@elespectador.com

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