Era 1989 y el diseñador belga Martin Margiela presentó la primera colección de Maison Margiela. En esa pasarela sus modelos dejaban sobre el piso sus marcas con pintura roja con unos particulares zapatos: los Tabi.
El modelo no se lo inventó Margiela, pero sí fue el que lo puso en las conversaciones de la industria de la moda de Occidente (o te gustan o los odias) y los convirtió en un diseño de culto.
Los Tabi son unos zapatos que tienen el dedo gordo separado del resto. Se conocen en redes sociales como “zapatos pata de cabra” o los “zapatos de pezuña” y hacen parte de lo que se considera en Occidente como “ugly shoes” (zapatos feos que desafían estándares de belleza). Pero su historia le pertenece a Oriente.
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Margiela se inspiró en un calcetín tradicional japonés homónimo del siglo XV. Son usados con sandalias preferiblemente en color blanco o negro y acompañan el kimono. Durante un tiempo y por la escasez del algodón, fueron medias exclusivas de la clase alta, hasta que se reanudó el comercio con China y su uso se amplió.
“En ese entonces, la reflexología (una forma de medicina alternativa que usa la aplicación de presión en los pies) creía que, si separabas el dedo gordo del resto, generabas más equilibrio y estabilidad energética. Los Tabi nacieron como una media pensada para esa idea holística y para usar con las sandalias. Muchos años después se transformaron en calzado”, cuenta Maria Fernanda Villamizar, creadora de contenido y mejor conocida en redes como theinexpert.
Margiela, reconocido por su visión irreverente, las conoció cuando hizo un viaje a Oriente tras dejar su cargo en Jean Paul Gaultier en París.
“En un viaje a Japón los descubrió y en su primera colección decidió que las quería hacer, pero le costó quién las hiciera. Margiela no se sentía atraído por la forma del zapato, sino porque quería construir un zapato invisible y los Tabi le dieron esa sensación. A la gente le gustó. No tenían tanto dinero para desarrollar otras ormas y los Tabi fueron bien recibidos por el mercado”, agregó Villamizar.
Según L’officiel, “a medida que Japón se modernizaba durante la Era Meiji, entre 1868 y 1912, el diseño tradicional de los tabi comenzó a evolucionar junto con las preferencias por el calzado. Aquí es donde se introducen las botas y zapatos de estilo occidental, lo que dio lugar al desarrollo del jika-tabi,una versión con suela de goma del calcetín de puntera dividida. Esta innovación integró a la perfección los tradicionales calcetines tabi con el calzado más contemporáneo, demostrando la adaptabilidad del diseño con forma de pezuña”.
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En Oriente son un calzado tradicional que tiene cientos de fabricadores en diferentes estilos, diseños y colores. Por su parte, Maison Margiela es una casa parisina de alta costura fundada en ideas como el inconformismo y la subversión de las normas. “Arraigada en lo poco convencional, es una propuesta de vestuario dinámica que redefine los códigos compartidos en una interacción vibrante entre la memoria y la imaginación más atrevida. La Maison se dedica a la creatividad sin concesiones, fortalecida por la autenticidad, la radicalidad y la autoexpresión”, destaca la página web de la firma.
Los botines Tabi se posicionaron con su diseño de punta dividida y tacón cómodo. Desde la década del noventa del siglo pasado, aparecen en cada colección de la casa y en diferentes colores, estilos y siluetas.
De acuerdo con Margiela, los Tabi captan “el espíritu vanguardista e inconformista de la Maison y constituye un clásico del patrimonio que reaparece en cada colección”.
Desde hace un par de años volvieron a tener furor gracias a las redes sociales, pero en contravía de la propia esencia de Margiela por repeler lo mainstream (tendencias dominantes en tiendas y pasarelas). Han sido utilizados por Dua Lipa, Zendaya, Lily Collins, entre otras.
“A diferencia de otros objetos populares para los amantes de la moda, los tabis generan polémica. En Occidente, porque es una silueta a la que no estamos acostumbrados, algunos dicen que parecen pezuñas, pues corresponden a una estética distinta que nació en Oriente y que nos cuesta digerir. Independientemente de los picos de popularidad, siempre están presentes para los amaneces de la moda”, comenta la creadora de contenido.
Los Tabi demuestran que la moda trasciende lo que se considera estético y agradable, según Villamizar, “genera preguntas, narra lo que ha pasado en el mundo y ofrece distintas posibilidades”.
Este calzado es una pieza de culto, un zapato que se atesora por su valor monetario ($4.000.000 pesos) y simbólico. Vale la pena recordar la historia de Lex, una usuaria de TikTok que compartió su particular historia: su cita de Tinder le robó sus Mary Janes Tabi de Maison Margiela.
Lex contó su historia en dicha red social para encontrar al ladrón, quien fue nombrado como “Tabi Swiper” y que accedió a regresarlos a su dueña. Esa viralización hizo que todos los focos estuvieran puestos sobre los tabi.
También hay otras marcas que han creado su propia versión de los tabi como los Air Rift de Nike, los diseños de Sou Sou, la versión de Balenciaga, marcas colombianas o las Venezianas.
Estas últimas estuvieron presentes en la feria IFLS+EICI, organizada por Acicam entre el 3 y el 6 de febrero en Corferias, en Bogotá.
Olivier Muñoz, de Action Shoe, la marca española que vende una versión de los tabi en Colombia por $600.000 pesos, cuenta que han colaborado con una empresa colombiana de Bucaramanga. “Ofrecemos productos españoles, que tiene diferencias en calidad y producto. Este diseño, el modelo 3005, nos ha funcionado bastante bien en el mercado local, porque somos una marca con influencia de la moda de Italia y Francia, pero los ofrecemos a un precio asequible”.
Los Tabi son unos zapatos que se atesoran como si fueran joyas, objetos de arte o piezas únicas que trascienden en el tiempo, “no por ser los más agradables o favoritos, sino porque tienen algo que contar, que es uno de los propósitos de la moda”, puntualiza Villamizar.
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