Alemania reconoció por primera vez que perpetró un genocidio contra las poblaciones hereros y namas de Namibia a principios del siglo XX, durante el período colonial; una decisión recibida como un “paso en la dirección correcta” por las autoridades del país africano, aunque insuficiente para militantes de las dos etnias. “Desde el punto de vista actual, hoy calificaremos estos acontecimientos como lo que son: un genocidio”, declaró el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, en un comunicado. Namibia estuvo colonizado por Alemania entre 1884 y 1915.
Los colonos alemanes mataron a decenas de miles de hereros y namas durante las masacres perpetradas de 1904 a 1908, consideradas por numerosos historiadores como el primer genocidio del siglo XX. Alemania anunció además que va a entregar al país 1.100 millones de euros (US$1.340 millones) para ayudar al desarrollo y la reconstrucción. El presidente de Namibia organizará, en las semanas venideras, encuentros con los responsables de las comunidades de hereros y namas, cuyos representantes consideran, sin embargo, que no han sido suficientemente asociados al acuerdo.
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Todo esto es fruto de cinco años de duras negociaciones entre los dos países. Aunque el trabajo de memoria histórica en Alemania sobre el periodo nazi se considera en general ejemplar, el de su período colonial en África, desde la segunda mitad del siglo XIX a inicios del XX, ha sido ignorado durante mucho tiempo.
Una noción jurídica
La palabra “genocidio” fue empleada por primera vez en un marco jurídico durante la acusación de los responsables nazis en los juicios de Núremberg, en 1945. El exterminio de los judíos cometido por los nazis en Europa entre 1939 y 1945 dejó seis millones de muertos. Todos los países ocupados o aliados del Tercer Reich deportaron ciudadanos judíos a los campos de exterminio, salvo Dinamarca y Bulgaria. También fueron deportados gitanos y homosexuales.
En derecho internacional, el genocidio está reconocido desde 1948 por la convención de Naciones Unidas, que enumera una serie de delitos que lo constituyen, como el asesinato cometido “con la intención de destruir, total o parcialmente, un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.
Además del genocidio de Namibia, hay otros señalados por la historia: Armenia, Camboya, Ruanda, Srebrenica, Sudán y el de los rohinyás en Birmania, que fue calificado así por la Corte Internacional de Justicia.