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Recientemente, Panamá, Colombia y Estados Unidos realizaron una declaración conjunta sobre migración, siendo un punto de partida para la reflexión sobre varios asuntos regionales que suscitan preocupación. Entre ellos, por ejemplo, el aumento de la delincuencia trasnacional organizada, que encuentra formas de financiamiento lucrativas a través de la trata de personas y del tráfico ilícito de migrantes. También los reunió la necesidad de pensar sobre cómo el flujo masivo de personas impacta a las comunidades receptoras, en este caso, las colombianas y panameñas, que las separa el Tapón del Darién.
Según se escuchó en la intervención, en la reunión de trabajo de alto nivel, “cada uno de los países tuvo la oportunidad de exponer sus preocupaciones y propuestas para un mejor manejo del flujo de personas, con un enfoque humanitario y de seguridad”. El encuentro bilateral fue denominado como un llamado de atención para la puesta en marcha de acciones regionales que logren incentivar la atención integral de la situación, además de que se consolidó como un paso más en el seguimiento a la hoja de ruta que se acordó en febrero pasado, cuando los ministros de Relaciones Exteriores de Colombia y Panamá, acompañados por los ministros de Defensa y Seguridad, además de las autoridades migratorias, de la Policía y Fiscalía, y de los embajadores de Estados Unidos en ambos países latinoamericanos, se reunieron en Apartadó.
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Precisamente, tras ese encuentro, las partes acordaron lograr una articulación regional mediante las conferencias de migración, incrementar las operaciones binacionales, iniciar diálogos entre autoridades migratorias en términos de puestos formales de control entre Panamá y Colombia, conversar con los países de origen de los migrantes y fortalecer los intercambios de información judicial, entre otros puntos más. La hoja de ruta detrás de esos esfuerzos busca, en últimas, fortalecer la coordinación y cooperación en seguridad, en un intento por combatir la desinformación que propagan las redes de tráfico de migrantes, según se lee en el comunicado.
Con ese contexto de fondo, la reunión trilateral se concibió como un llamado a la acción para que la región se una y aborde la cuestión de la migración a la luz de la Declaración de Los Ángeles. En medio de ello, se insistió en un punto: todos los actores, tanto el sector público como el privado, así como la sociedad civil, tienen un rol que asumir en esto. Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, agregó: “Las reuniones de hoy se cimentaron en el principio de que somos socios y bajo los principios democráticos que reúnen a estos tres países”. El funcionario afirmó que se abordaron los asuntos “más urgentes” que enfrentan los tres Estados, como el manejo de las causas profundas de la migración irregular a través de pasos legales y del desarrollo económico, incrementando la presencial estatal en las zonas remotas para combatir el tráfico ilícito y preservar las áreas naturales.
“La combinación de guerras, conflictos, cambio climático y la pandemia ha provocado un flujo sin precedente de personas vulnerables alrededor del mundo, incluyendo nuestro hemisferio, específicamente a través del Darién”, agregó Mayorkas, quien comentó que esto ocurre justo cuando Estados Unidos se prepara para levantar el Título 42, por lo que “debemos hacer más para desincentivar este riesgoso recorrido”. De hecho, desde el 1°. de enero de este año hasta el miércoles 8 de febrero, un total de 31.610 migrantes en movilidad atravesaron la selva del Darién, según datos del Servicio Nacional de Migración.
Tanto los funcionarios estadounidenses y panameños enfatizaron en los puntos centrales tras este encuentro: terminar el movimiento ilícito de bienes y personas a través del Darién, abrir nuevas rutas legales para ofrecerles una alternativa a los migrantes y refugiados frente a la migración irregular, y lanzar un plan para reducir la pobreza, al tiempo que se trabaja para incrementar la oferta laboral en las comunidades fronterizas en el norte colombiano y el sur panameño, en alianza con organizaciones internacionales y el sector privado.
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