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Jerry Jouret, es el nombre del anciano que luego de salir de su casa en la montaña, ubicada en Big Pine, California, vivió un atemorizante suceso; su auto quedó sepultado por la nieve, producto de las fuertes tormentas que azotan la parte oeste de los Estados Unidos.
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El 24 de febrero, el hombre de 81 años se dirigía a su lugar de residencia en el estado de Nevada, cuando tras haber manejado aproximadamente media hora y terminar en una carretera más pequeña por accidente, su camioneta quedó atascada en un bloque de nieve.
Fueron más de cinco días sin saber nada de Jerry. Christian Jouret, su nieto, dijo a la BBC que habían perdido la esperanza de encontrarlo vivo. Sin embargo, este hombre, quien había trabajado para la NASA, asegura sobrevivió gracias a unos biscotti (una galleta de pistacho), unos croissants y la nieve que se derretía, que le permitió mantenerse hidratado.
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De acuerdo con el relato del nieto, Jerry, aunque solo vestía una chaqueta ligera, pudo mantener su temperatura corporal gracias a una colcha y una toalla que había en el carro. Asegura Christian que su abuelo no entró en pánico y más bien puso en práctica lo aprendido de la serie de televisión “Survivor”, que solía ver con su esposa.
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“Todo fue un milagro... Nos parecía increíble que un hombre que había hecho tantas cosas en su vida, quedara atrapado en su carro y muriera de hipotermia”, dijo el nieto en la entrevista concedida a la BBC.
Un rescate tardío
El 9 de marzo, después de seis días de los hechos, un helicóptero pudo acercarse al lugar donde estaba el auto, gracias a que las autoridades pudieron rastrear una señal de celular en un área cercana. Los rescatistas pusieron a Jerry en un helicóptero y lo llevaron a un hospital.
Según señala la BBC, las enfermeras se sorprendieron al encontrar los signos vitales del hombre, completamente normales, sin ningún indicio de hipotermia. Además, narra el nieto que su abuelo le gritaba de alegría por teléfono.
El rescate fue demorado pues en sobre vuelos anteriores otros pilotos confundieron la camioneta con una roca y pasaron de largo. Asimismo, las inclementes temperaturas ralentizaron la búsqueda. Mientras todo esto sucedía, Jerry se las ingenió para que la batería del carro durara alrededor de tres días, lo que le permitió bajar la ventana del vehículo y poder tomar un poco de nieve e ingerir algo del alimento que tenía consigo.
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Aunque todo se hizo más difícil cuando la batería de la camioneta se agotó debido a la subida y bajada de la ventanilla, pero afortunadamente dos días después los rescatistas se asomaron a su ventana.
Su nieto aseguró que “yo lloré mucho. No me di cuenta de cuánto damos por sentado la presencia de las personas en nuestras vidas”.