
Ernesto Martínez y Noe Rubío, ambos trabajadores del programa H-2A, podando durazneros en Talbott Farms.
Foto: Rachel Woolf para The New York Times
Durante años, el sector agrícola se ha enfrentado a un mercado laboral escaso, ya que los trabajadores agrícolas envejecen y cada vez son menos los nuevos migrantes y los estadounidenses más jóvenes dispuestos a trabajar en los campos. Altos funcionarios del gobierno de Donald Trump prometieron que las deportaciones masivas ayudarían, y darían lugar a “salarios más altos con mejores prestaciones” y a una “mano de obra 100 por ciento estadounidense”.
Pero el gobierno ha reconocido discretamente en los últimos meses que sus redadas de migración...
Por Linda Qiu | The New York Times
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