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Aparece el científico iraní desaparecido

Teherán asegura que fue secuestrado por la CIA. EE.UU. lo niega. Shahram Amiri estaba en Washington.

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Redacción Internacional
13 de julio de 2010 - 10:57 p. m.
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En momentos en que las relaciones Estados Unidos-Irán pasan por uno de sus peores momentos, el misterio del científico nuclear Shahram Amiri, desaparecido rumbo a La Meca en junio del año pasado, se había convertido en un misterioso y cinematográfico relato, emblema de la actual crisis diplomática.

Pero justo cuando se cumplía un año de su desaparición —Irán hablaba de secuestro por parte de la CIA; Estados Unidos no se pronunciaba— el doctor Amiri, de 33 años, descendió de un carro el lunes, cerca del distrito de Georgetown, en Washington D.C., y a las 6:30 entró a la Embajada de Pakistán, donde opera la oficina de intereses iraníes.

Según fuentes diplomáticas que hablaron con The Washington Post, Amiri entró, pidió un pasaporte, un tiquete de avión y manifestó que quería regresar a su país. Nada más.

A comienzos de junio, Amiri apareció en dos videos, divulgados por internet hace algunas semanas. En el primero, hablaba ante una cámara de computador y acusaba a Estados Unidos de haberlo secuestrado, torturado y mantenido en contra de su voluntad en Arizona. Misteriosamente, en días posteriores, volvió a aparecer en un set mejor producido, bien arreglado y muy serio. En aquella ocasión, el científico se retractó: aseguró que estaba en los Estados Unidos voluntariamente y pensaba estudiar.

Ahora se encuentra rumbo a Teherán, desde donde el gobierno de Mahmud Ahmadijad ha acusado sistemáticamente a Estados Unidos y Arabia Saudí de haberlo raptado. De hecho, el presidente iraní había sugerido un intercambio entre el científico y tres caminantes norteamericanos que fueron capturados y acusados de espionaje, dos meses después de la desaparición de Amiri.

Ahora que el científico nuclear regresa a su tierra, podría empezar a esclarecer importantes detalles de su desaparición. Detalles de los cuales dependen, de hecho, las relaciones entre ambos países y el proceso de negociación multilatetral que se lleva a cabo para que Irán cumpla con las disposiciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y permita el ingreso pleno de los verificadores a sus instalaciones de enriquecimiento de uranio.

Amiri es vital para el proceso, porque fue justamente tres meses después de desaparecer que Irán confesó, ante la AIEA, la existencia de una planta secreta de enriquecimiento de uranio cerca de la ciudad de Qom.

Días después, los presidentes de Estados Unidos y Francia, Barack Obama y Nicolás Sarkozy, así como el primer ministro de Inglaterra, Gordon Brown, anunciaron en una rueda conjunta en Pittsburg, donde se realizaba la Cumbre del G-20, que los aparatos de inteligencia occidentales tenían conocimiento del engaño iraní mucho tiempo antes de su anuncio.

Según el diario inglés The Sunday Times, las actividades de espionaje duraron tres años para corroborar la existencia de la planta de Qom. Por esa misma época, el diario británico Telegraph, citando fuentes de inteligencia francesa, aseguró que Amiri fue una pieza importante para determinar detalles de las condiciones en las que operaba esta planta. La revelación no fue una sorpresa, pues el científico había sido relacionado, en varios informes de prensa, con algunas universidades iraníes con vínculos con los programas del Ministerio de Defensa. Amir, además, vivía en Qom.

Pero nada es claro en la historia del joven científico. En su momento, miembros de la CIA se refirieron a su desaparición como un “golpe de inteligencia”, refiriéndose a que Amiri había sido persuadido de abandonar Irán.

Ahora, con dos videos contradictorios y un tiquete hacia Teherán, nada parece señalar que esta historia tenga ganas de resolverse en el corto plazo. Hasta ahora, sólo quedan las únicas declaraciones que dio Amiri este martes a un medio de comunicación. En diálogo con la televisión estatal de la República Islámica, Amiri aseguró que Estados Unidos buscaba enviarlo a Irán discretamente, para luego “poder negar todo el asunto”. Fue un “secuestro”, aseguró el martes Amiri, “Estados Unidos perdió”.

Por Redacción Internacional

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