Son tiempos convulsionados para la sociedad argentina. A 120 días de la asunción de Mauricio Macri, los ciudadanos están sacudidos por las medidas que tomó el gabinete económico. El “sinceramiento” de la situación financiera del país, tal cual llamó el primer mandatario al levantamiento del cepo al dólar que le dio paso a la devaluación, llegó acompañado de fuertes ajustes.
La inflación, el final de los subsidios para la luz y el gas, el aumento del transporte público y un aluvión de despidos de empleados del Estado —calculado en 11.000 personas por el Gobierno y en 100.000 por las centrales obreras— generaron un coctel explosivo. Todo sumado, claro, a la detención de Lázaro Báez, el empresario kirchnerista acusado de lavado de dinero, asociación ilícita y encubrimiento.
No obstante, sólo faltaba el regreso de Cristina Fernández de Kirchner a la escena para agitar aún más el avispero. Y hoy promete ser un día más que movido en la ciudad de Buenos Aires. Por la mañana, la expresidenta tendrá que comparecer ante el juez Claudio Bonadio en la causa que investiga el estado de “quebranto” del Banco Central, producto de la decisión que se tomó durante el último tramo de gobierno: permitir la venta del dólar futuro a un valor cinco veces menor al que disparaba la inminente devaluación.
Hasta ahora, Alejandro Vanoli, extitular del BCRA, y Axel Kicillof, exministro de Hacienda, se presentaron en los tribunales de Comodoro Py. Vanoli se negó a declarar. Kicillof presentó un escrito que luego leyó ante los medios presentes. “Sinceramente, señor juez, la acusación es tan absurda que no sé por dónde empezar la explicación”, manifestó el exfuncionario, quien además aseguró que “no se cometió ningún delito”. Estuvo acompañado por militantes kirchneristas, diputados del Frente para la Victoria y algunos artistas locales vinculados ideológicamente con su partido. Hasta se tomaron una selfi en las escalinatas del juzgado, como si la coyuntura los exculpara, con ese estilo tan particular de la corriente K.
Hoy es el turno de Cristina Fernández, la Jefa, quien deberá sentarse en el banquillo y explicarle a Bonadio por qué comprometió 7’500.000 pesos a pagar dólares a futuro a un precio menor (10,65) al que los compradores podían adquirir en el mercado (14 o 15). El juez tuvo que ser ratificado por la Cámara Federal Porteña, ya que había sido recusado por dos abogados del extitular del BCRA. Los defensores manifestaron que el magistrado tenía “parcialidad” porque les había negado el expediente.
La exmandataria llegó de El Calafate, “su lugar en el mundo”, como definió alguna vez la paradisíaca villa turística patagónica frente al glaciar Perito Moreno, en donde vive desde hace cuatro meses, cuando dejó la Presidencia. Recibida por unos 5.000 militantes en el Aeroparque metropolitano y unas 500 personas en su departamento de Recoleta, se asomó con una sonrisa, como si el balcón del edificio de la calle Uruguay fuera el de la Casa Rosada. Para sus más fervientes seguidores sigue siendo la líder del Frente para la Victoria y principal referente de la oposición. Para el oficialismo no es una amenaza, pero están alerta. Quedó claro en palabras de Macri.
¿Conspiración?
Al mismo tiempo que Kicillof leía el extenso escrito que presentó ante la justicia, el presidente brindaba una conferencia de prensa en la Casa de la Cultura de Quilmes, donde se anunció el plan de obras públicas e infraestructura de la provincia de Buenos Aires. “Cristina estuvo muy ausente estos meses. Veremos si ahora toma una posición más activa, más allá de que su bloque sí lo estuvo. Fue la presidenta, me parece bien que la reciban con cariño”, sostuvo Macri, quien se encargó de hablar una vez más de la herencia que dejó el kirchnerismo: una inflación acumulada del 700 % en los últimos 10 años, clientelismo político, déficit fiscal y un conflicto con los fondos buitres que será zanjado porque ya hubo acuerdo legislativo para pagar la deuda externa.
“Es una persecución política”, dicen quienes están a favor de Cristina. Ayer lo manifestó Martín Sabbatella, jefe del partido Nuevo Encuentro y extitular de la Afsca (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual), un organismo que, de acuerdo con sus críticos, bajo su mandato se encargó de hostigar a medios independientes. El exfuncionario convocó a una marcha a Comodoro Py, que fue bautizada 13A, para apoyar a Fernández de Kirchner. En ese sentido, habrá un gran operativo policial.
Con el peronismo fuera del poder, el Frente para la Victoria necesita a Cristina Fernández como principal referente. Y el descontento popular que generaron las medidas económicas impulsa esa idea de que el kirchnerismo está más activo que nunca. Sin embargo, en los últimos meses no hubo manifestaciones públicas de la exmandataria. Hasta el lunes por la noche, cuando aterrizó en el Aeroparque Jorge Newbery, casi no se había mostrado.
La expresidenta, por otro lado, no sólo tendrá que explicar su participación en la causa del dólar futuro. Además quedó imputada en la causa llamada “La ruta del dinero K”, como se rotuló a la investigación periodística que encabezó Jorge Lanata en Canal 13 y reveló los manejos turbios de Lázaro Báez, quien creó la empresa Austral Construcciones —concesionaria de la mayoría de las obras públicas en el Sur— 18 días antes de que Néstor Kirchner llegara al poder, el 25 de mayo de 2003.
Báez fue detenido la semana pasada. Sucedió después de que se filtraran videos de su hijo, entre otros empresarios, contando millones de dólares en una financiera bautizada La Rosadita, una cueva política VIP. También, luego de que Leonardo Fariña, el valijero que trasladaba el dinero desde Santa Cruz a Buenos Aires y que está encarcelado desde 2013, prendiera el ventilador y salpicara a la expresidenta y al exministro de Planificación, Julio de Vido. “Yo no recibí ningún retorno”, declaró De Vido ayer en los tribunales, adonde acompañó a Kicillof. El fiscal Guillermo Marijuán, que imputó a Fernández de Kirchner, recibió amenazas y su hija publicó en su cuenta de Twitter: “Ni mi papá ni yo nos queremos ‘suicidar’”. En referencia, claro, al caso Nisman, el funcionario que investigaba el atentado a la AMIA y murió en circunstancias sospechosas.
Las cuentas de Macri
Mientras tanto, desde la oposición disparan contra Macri. No sólo por el rumbo que tomó su política de shock, que tiene como objetivo principal terminar con la inflación: el presidente figura en la lista de empresarios y líderes políticos que reveló los Papeles de Panamá, el trabajo que llevó a cabo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Macri se sometió a la justicia y pidió que aclaren su situación. Dijo que dará una declaración de certeza de sus bienes. Debería, pues hay cuatro sociedades offshore en las que el presidente tiene participación. Las pesquisas de sus propiedades en Panamá y Bahamas comenzaron el lunes, mientras su imagen cae. Y la sociedad exige respuestas. A él, a Cristina y a toda la clase política.