“Irrumpir en la capital, romper ventanas, y ocupar oficinas no es protestar, es insurrección”, dijo Joe Biden al final de la caótica jornada. Pero la revuelta no sólo dejó daños materiales. Cuatro horas de horror, cuatro muertos, 14 policías heridos y más de 52 detenidos fue el saldo de la jornada más convulsa de la reciente historia de EE. UU.
AFP - Samuel Corum