La FIFA le entregó a Donald Trump la Copa del Mundo. No es una opinión, es un hecho, y ocurrió cuando su presidente, Gianni Infantino, le llevó al mandatario estadounidense el trofeo del campeonato a la Casa Blanca hace un par de meses. Esa es, tal vez, la metáfora más clara de lo que puede ser el torneo que empieza este jueves en EE. UU., México y Canadá y que contará con 104 partidos entre 48 selecciones. Dicho de otra forma, está haciéndose un Mundial al estilo del país que lleva moldeando el republicano en un año y medio de mandato en cuanto a política migratoria y exterior.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Esto se ha visto en la antesala de la inauguración con casos como el del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan. Elegido mejor árbitro africano de 2025, iba a convertirse en el primer somalí en dirigir partidos en una Copa del Mundo. Sin embargo, pese a contar con visa válida, fue declarado inadmisible por las autoridades estadounidenses al llegar a Miami y quedó excluido del torneo. La FIFA reconoció que no puede intervenir en decisiones migratorias del país anfitrión. En palabras de Alejandro Pino Calad, editor general de Publimetro y experto en fútbol y política, “la FIFA sacrificó a uno de sus oficiales, que es un árbitro, para no molestar al anfitrión del torneo”.
A la vez, la selección de Irán llegó al torneo en medio de restricciones excepcionales. La federación iraní denunció que le fue retirada la cuota de boletas que tradicionalmente reciben organizaciones como esa para distribuir entre sus aficionados, dejando a seguidores que ya habían hecho planes de viaje sin la posibilidad de acceder a entradas por los canales habituales. Además, debido a las tensiones políticas entre Washington y Teherán, Irán terminó haciendo su concentración en Baja California, México, y no en EE. UU., aunque debutará en Seattle. En México, las condiciones climáticas son de calores desérticos, frente a los climas templados y marítimos que encontrarían en la ciudad estadounidense.
La figura iraquí Aymen Hussein fue retenido durante varias horas por autoridades migratorias estadounidenses al llegar al país. Medios internacionales reportaron, además, dificultades para algunos integrantes de la misma delegación, alimentando la percepción de que ciertas selecciones están siendo sometidas a controles más rigurosos que otras en la previa del campeonato. Infantino, por su parte, respondió sobre esas restricciones: “No podemos controlar todo. Hay que estar ‘chill’ y relajarse. Quiero unir al mundo con este Mundial”. Vistos por separado, podrían parecer incidentes aislados. Juntos, sin embargo, plantean una pregunta para un torneo que la FIFA presenta como el más global de su historia en 94 años: ¿qué ocurre cuando el país anfitrión no solo organiza el Mundial, sino que además decide quién puede entrar, quién puede trabajar y quién puede acompañarlo desde las tribunas?
Otro experto en la relación entre el fútbol y la política, cuya identidad prefiere que quede en reserva, explica el concepto de la “tregua olímpica”, por la cual se decretaba un periodo de cese de hostilidades durante los Juegos Olímpicos en la antigua Grecia para que los atletas viajaran a Olimpia. “El deporte se ha construido alrededor de ser interpretado como una especie de tregua en la conflictividad del mundo. Hay un espíritu general en el tema, y lo que pasa es que, en cada época de la historia de la humanidad, siempre hay coyunturas que hacen que eso se manifieste. Entonces, digamos que, así como ha habido boicots olímpicos muy reconocidos en la historia, ahorita los conflictos fundamentales de la humanidad en materia política son las guerras: la de Rusia y Ucrania, y la de Estados Unidos con Irán. Entonces, se da la particularidad de que dos de los protagonistas de esos conflictos son invitados a la fiesta del 2026”, explica.
Recuerda además cómo, pese a controlar una gran cantidad de factores externos, Trump no pudo impedir que Irán participara y que lo hiciera en su país. “Irán va a estar y jugará su Mundial. Y todo el mundo hace todo lo posible para que Irán y EE. UU. no se encuentren, pero hay toda clase de actores. Si usted se pone a mirar los cruces, también está Turquía, y usted sabe el papel que desempeña Turquía en Medio Oriente, y le toca hacer su juego deportivo directamente con EE. UU. Entonces, se van creando todas esas historias paralelas, como la de Argentina con Inglaterra en 1986 por las islas Malvinas en otra época”, afirma.
Desde otro ángulo, Pino Calad señala que “la FIFA siempre propende por el beneficio de los poderosos”: “Lo que está pasando con este Mundial es que se nos está quitando un velo que siempre tuvimos, y era el de que la FIFA propende al beneficio del deporte. En 2018 fue con Rusia y Vladimir Putin. Históricamente, la FIFA ha sido amiga de las dictaduras; entonces no tiene nada de raro que se acomode a los intereses del poder del principal anfitrión. Porque, además, no es el único: pareciera que México y Canadá no jugaran este Mundial, y son los otros anfitriones. Sin embargo, todo está centrado en los intereses de Estados Unidos”, sentencia Pino.
Ahora, con el Mundial más global de la historia andando, las decisiones políticas del anfitrión están empezando a afectar directamente la experiencia de participar en él. Desde árbitros hasta aficionados, pasando por jugadores y miembros de delegaciones, buena parte de la conversación previa al torneo ha estado marcada por controles migratorios, restricciones de acceso y tensiones diplomáticas. Para el experto que pidió mantener su nombre en reserva, todas estas controversias son, al final, un reflejo de las tensiones que atraviesan al mundo y a buena parte de los 48 países que participan en el torneo. La verdadera prueba para el Mundial que comienza este jueves será si, pese a ellas, el fútbol logra cumplir durante un mes la promesa que lo acompaña desde hace más de un siglo: convertirse en una tregua en medio de los conflictos y, sobre todo, que no ocurra nada que termine por romperla.
👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.
El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.
Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times. No pierda la oportunidad de acceder a todos estos beneficios y más. ¡Suscríbase aquí a El Espectador hoy y viva el periodismo desde una perspectiva global!
📧 📬 🌍 Si le interesa recibir un resumen semanal de las noticias y análisis de la sección Internacional de El Espectador, puede ingresar a nuestro portafolio de newsletters, buscar “No es el fin del mundo” e inscribirse a nuestro boletín. Si desea contactar al equipo, puede hacerlo escribiendo a mmedina@elespectador.com