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Bolivia está viviendo una de las peores crisis. Durante cuatro días, grupos opositores al gobierno de Evo Morales se han enfrentado a piedra y fuego con seguidores del mandatario. La situación se torna cada vez más complicada, pues los enfrentamientos ya están provocando muertes y dejando varios heridos.
La provincia que sufre el mayor problema es Pando. La delegada presidencial Nancy Texeira informó a la emisora Erbol que allí tres personas murieron y al menos 20 estaban heridas. Hugo Mopi, portavoz de la prefectura de Pando, opositora a Morales, dijo a la agencia de noticias AP, que el fallecido es un opositor.
La escalada de violencia en el altiplano comenzó el martes cuando el mayor gasoducto del país sufrió un grave atentado. La explosión obligó a reducir en un 10% las exportaciones de gas natural a Brasil y llevó a los opositores a asaltar cerca de 22 edificios públicos en las regiones de Santa Cruz y Tarija, principalmente, y también en las de Beni, Pando y Sucre. Todas estas provincias son ricas en recursos energéticos y se oponen a las políticas del gobierno de Evo Morales.
Los manifestantes arrinconaron a militares y policías y tomaron y saquearon las instalaciones de un canal de televisión público, una emisora, oficinas de Hacienda y la telefónica estatal en Santa Cruz. Incidentes similares se produjeron en aeropuertos de la región oriental, como los de Trinidad, Cobija y Guayaramerín.
Las regiones opositoras reclaman la devolución de los ingresos de los tributos petroleros que el Ejecutivo les retiene para pagar un bono a los mayores de 60 años. El conflicto se intensificó el 25 de agosto, con el corte de carreteras en el Chaco tarijeño y después en Beni y Santa Cruz.
Lo cierto es que Bolivia se encamina hacia otro fuerte enfrentamiento civil. Mientras los enardecidos opositores a Morales desatan el mismo tipo de violencia de la que acusan al Gobierno, sus seguidores estaban este jueves dispuestos a marchar hacia el Oriente para cortar las carreteras para ahogar a Santa Cruz y aplastar la oposición.
La mayoría de asaltantes son estudiantes universitarios y funcionarios de las administraciones locales. En Santa Cruz, la toma de edificios estatales la encabezó la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), una agrupación de extrema derecha –llevan en algunos de sus vehículos la esvástica y ensalzan el falangismo–.
En medio de semejante caos, Morales declaró persona no grata al embajador de Estados Unidos en La Paz, Philip Goldberg, y dijo que pedirá al canciller, David Choquehuanca, que le comunique la decisión para que “se vaya cuanto antes” del país. Morales acusó al diplomático de “buscar la división” territorial de Bolivia, durante un acto en la Casa de Gobierno.
Se refiere a una reunión que el Embajador sostuvo con los gobernadores de los departamentos autonomistas, Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando. Las reuniones, según fuentes de la Embajada, eran de conocimiento público, pero el Gobierno las califica de “secretas”. Goldberg, quien ha sido el embajador de E.U. con más amonestaciones y llamadas de atención por la Cancillería boliviana, aseguró que la reunión se debía a convenios de colaboración con las regiones. Desde Washington, el secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Thomas Shannon, dijo a Efe que el anuncio de la expulsión, que aún no se había recibido oficialmente, es “lamentable”.
El gobierno de Estados Unidos aseguró ayer que revisa “todos los aspectos” de las relaciones bilaterales con Bolivia, tras la decisión. La decisión del presidente boliviano, Evo Morales, es “un grave error que ha dañado seriamente la relación bilateral... estamos revisando todos los aspectos de la relación bilateral”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.
El portavoz negó que Goldberg haya instigado los ataques de la oposición contra el Gobierno y subrayó que esas acusaciones “no tienen fundamento”.
EE.UU. y Venezuela
La respuesta de Estados Unidos por la expulsión de su embajador en La Paz no se hizo esperar. Ayer en la noche, Washington declaró al embajador boliviano ante la Casa Blanca, Gustavo Guzmán, “persona non grata” y ordenó su expulsión, informó el Departamento de Estado.
Inmediatamente el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció su decisión de expulsar el embajador de Estados Unidos en Caracas, Patrick Duddy, en solidaridad con una decisión similar adoptada por el presidente boliviano Evo Morales en la víspera. “Tiene 72 horas el embajador para abandonar el territorio y ya mandé por nuestro embajador” , dijo el mandatario. “En Venezuela los pueblos del mundo tienen un país solidario”, agregó.